Tenemos que optar…


Elena Valero Naráez


La vida no es fácil, las personas tenemos que elegir constantemente entre diferentes opciones. Optar, implica ganar cosas que anhelamos y perder las que dejamos en el camino. Decidir significa ser persona, no tener una vida como la de las abejas que están determinadas a hacer siempre lo mismo.
En la sociedad moderna o sociedad del conocimiento, tenemos grados de independencia enormes para poder hacerlo y muchas más alternativas que en las sociedades pasadas para, entre aciertos y errores, construir nuestra propia vida.
El sistema social produce cambios permanentemente, situaciones críticas. Eso nos produce angustia, es difícil aceptar el cambio, lo desconocido. Preferimos, por lo general, quedarnos como estamos, aunque sea imprescindible el cambio, en busca de seguridad y estabilidad.
Como somos falibles, muchas veces nos equivocamos en nuestras elecciones hasta el punto de provocar fenómenos sociales muy difíciles de dominar: en Alemania votaron a Hitler. Ese país sufrió una tragedia por la decisión de la gente. El siglo XX fue el siglo de los totalitarismos nacionalistas y socialistas.
Muchos intelectuales se mantuvieron comunistas aún conociendo que era un gobierno despótico, con campos de concentración y con anhelos expansionistas. El sociólogo e historiador Raymond Aron, discutía con intelectuales de la talla e influencia de Sartre, tratando de explicar que la URSS se había convertido en un régimen totalitario, no por el dictador Stalin sino porque desde los comienzos de la revolución comunista, las concepciones marxistas la llevaban hacia el despotismo más vil.
Como Sartre, muchos intelectuales condenaban el fascismo pero no podían ser anticomunistas. Consideraban que se era moralmente culpable si se aceptaba esa posición. Era tan fuerte la ideología que pasaban por alto los campos de concentración y trabajos forzados tan bien descriptos, en “El Archipiélago de Gulag”, por Alexander Solyenitzin, aunque sabían de su existencia. Creían que eran uno de los precios que se debía pagar por un futuro mejor: salir de la sociedad de clases y del capitalismo.
Las consecuencias sociales y psicológicas de esas ideas las vimos mucho después de su aparición, cuando ya habían hecho estragos en varios países.
Sin embargo, en America Latina, algunos gobernantes siguen creyendo que los totalitarismos no son execrables e intentan imponerlos aún cuando la realidad indica que la sociedad ha probado la miel de la libertad y que será muy difícil imponerlos nuevamente. Parece que la experiencia histórica no los ha hecho más sabios.
Los problemas importantes de cualquier país afectan a la sociedad mundial en su conjunto. No podemos cerrarnos al mundo, quienes perturban la libertad política o económica terminan afectando en mayor o en menor medida la calidad de vida de la gente porque la sociedad necesita para subsistir de todo tipo de intercambios.
Las ideas marxistoides, las nacional-socialistas, las fascistas y sus variantes, provocaron regimenes totalitarios o autoritarios, la pérdida de la libertad -como actualmente en Cuba o Corea del Norte- y con ello, un atraso cultural espantoso: se liquidó la cultura en general. Todo se convierte en elemento de propaganda del régimen. Es así como emigran, mientras están a tiempo, científicos, artistas, a países democráticos como lo hacen también los capitales, sin los cuales es imposible generar riqueza.
Los gobiernos que sobredimensionan al Estado y mantienen empresas ligadas al poder autoritariamente por medio de favores que lastiman la competencia y la propiedad privada, empobrecen y embrutecen. Eso es lo que muestra la Historia.
Repasar hacia donde llevan ideas que no se corresponden con la realidad y se convierten por lo atractivas en religiones seculares, es un buen ejercicio para considerar antes de las elecciones legislativas que nuestro país ya tiene en puerta. Además no falta mucho para llegar al 2011, año de elecciones presidenciales.
Aunque pretendemos votar con la idea de influir en las políticas que defenderán los candidatos cuando lleguen al gobierno, en realidad, hemos escuchado más declaraciones que ideas y propuestas.
Kirchner sigue defendiendo su modelo dirigista, estatista y corporativista, por lo que buena parte del electorado deduce que seguirá ofreciendo propuestas tan absurdas como las que ha llevado a cabo hasta ahora. Esto hace que sea preferible elegir diputados opositores al azar antes de votar a semejante candidato. Pero, ello tiene también sus riesgos porque, aunque todos quieran volver a reconstruir La República, si las ideas kirchneristas de intervención en los mercados las sigue haciendo suyas la oposición, seguiremos caminando hacia atrás y en chancletas, con lo difícil que eso resulta.
Muy pocos diputados y senadores se alteraron cuando las jubilaciones pasaron al régimen estatal. En el Congreso varios legisladores defendieron la estatización del futuro de los jubilados. Pocos salimos a la calle a manifestarnos en contra de esa medida.
No debemos apoyar a quienes en nombre de la autarquía pretenden alejarnos de un mundo que tiende, por medio de los intercambios necesarios para la subsistencia de todos los habitantes del planeta, a ser uno, extendiendo un clima democrático y por eso pacífico, para tratar los problemas que atañen a todos.
Los Chávez, los Kirchner, los Morales, en general todos los gobiernos que sueñan con fortalecer desmedidamente al estado en detrimento de la sociedad civil, provocan al transgredir leyes sociológicas y económicas, como en los totalitarismos del siglo XX y en las dictaduras que aún perduran, un retroceso político, económico y cultural enorme.
Los partidos que se están gestando en nuestro país aunque sin llegar a los extremos que menciono, si se deleitan con políticas intervencionistas, inducen, aunque en menor medida, a la parálisis de sectores productivos, entorpeciendo el proceso de acumulación y concentración de capital que necesita con urgencia, para crecer, la economía argentina.
Debemos revisar cuáles son las ideas de quienes intentan obtener nuestros votos para saber si se apartan de la tradición liberal que sentó las bases del estado nacional, allá por 1853, y nos permitió convertirnos en un país próspero. Los candidatos, a su vez, deben exponer, claramente, qué ideas y proyectos impulsarán cuando se conviertan en nuestros representantes. Necesitamos que demuestren qué son fiables y responsables.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Charla de Milton Friedman, máximo exponente contemporaneo del liberalismo (D.E.P.)

11: Libertad+Ideas+Instituciones+Dinero=Revolución Industrial


Ing Roberto Cook

La evolución y los cambios en la vida del hombre nunca se detienen y, cuando son significativos y se registran en un lapso relativamente corto de tiempo, la evolución se suele llamar revolución.
Así la revolución agrícola significó que hace unos cien siglos, el hombre abandonara sus hábitos de cazador nómada para fijar en forma estable su lugar de vida en un terreno fértil con alimentos y agua dulce, formando pueblos y ciudades; esto permitió el desarrollo de la escritura y con ella, la transmisión y acumulación de conocimientos y habilidades a lo largo de generaciones lo que, a su vez, produjo la revolución científica de los siglos XVI y XVII.
Ahora nos ocuparemos de la llamada Revolución Industrial que fue la transformación post-imprenta más notable que experimentó nuestra sociedad; que se iniciará en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII (1), y se desarrolla con mayor intensidad en el siglo XIX que es cuando recibe este nombre, dando culminación al proceso de organización y crecimiento social y tecnológico que Occidente había iniciado dos siglos antes.
Por todo lo anterior parece adecuado describir los hechos previos y circunstancias locales que condujeron a este proceso, para lo que sigue una apretada síntesis de acontecimientos.

El sistema jurisprudencial del Common Law, heredado de los romanos antes de la codificación de Justiniano del año 534, ayudó a mantener en Inglaterra una justicia tan buena como fue posible y generó un forta-lecimiento de derechos individuales y de propiedad más fuerte que los derechos de los monarcas (bill of wrights 1215, revolución gloriosa 1688). El pensamiento científico y filosófico generó además, nuevas posibili-dades de mejoras en la calidad de vida de los habitantes.
Inglaterra era ya (desde 1588) la primera potencia naval del mundo, y eso le daba gran poder comercial y político en el concierto de las naciones lo que le permitió establecer centros comerciales en los principales puertos del mundo. Holanda les compraba un tercio de todas sus exportaciones.
En 1601 la reina Elizabeth (1533-1603) anula todas las concesiones de monopolio (favorece la competencia) y en 1623 el Parlamento da la ley de patentes.
En 1660 se funda en Londres la Royal Society for the Improvement of Natural Knowledge; en 1738 la Philosophical Society of Edinburgh (luego Royal Society of Edinburgh) y en 1785 la Royal Irish Academy.
En 1675 Carlos II (1630-85) designa primer astrónomo real a John Flamsteed (1646-1719) quien funda el Real Observatorio de Greenwich. Tal vez pueda encontrarse por aquí, el inicio de la intelectualidad secular.

(1) Como veremos, el dominio marítimo y la madurez institucional y comercial que se venían gestando en Inglaterra desde un par de siglos anteriores, prepararon el terreno para esta eclosión. Buena descripción de este período puede encontrarse en Industria e Imperio, de Eric Hobsbawm, Ed Ariel, 1982.

En 1688 se produce la Revolución Inglesa (La Gloriosa dirá luego Edmund Burke) asumiendo el poder Guillermo III de Orange y su esposa Mary II (hija protestante del pro-católico rey depuesto James II). Su médico John Locke, publica entonces sus "Dos Tratados Sobre el Gobierno Civil" poniendo en claro las relaciones entre gobernantes y gobernados. A partir de este momento van cesando en Inglaterra las restricciones feudales y reales que seguirán vigentes en el continente hasta el siglo XIX. En 1694 se funda el Banco de Inglaterra para atender las finanzas del gobierno.
Ya en el siglo XVIII Jethro Tull (1674-1741) presenta en 1701 su sembradora tirada por caballos dando un paso hacia la mecanización del agro y en 1703 Isaac Newton (1642-1727), el mayor artífice de la revolución científica, es designado presidente de la Royal Society.
Este estado de cosas, más la rica herencia intelectual de libertad y tolerancia y de gran respeto por los derechos de propiedad, transferidos desde Holanda principalmente a Escocia(2), que en 1707 se unió a Inglaterra mediante el Act of Union de Daniel Defoe formando la Gran Bretaña, refuerzan al Empirismo, cuyas ideas servirán de base y motor propiciante al proceso siguiente.
En 1713 firman la Paz de Utrecht entre España e Inglaterra, por la que España “cede” Gibraltar a Gran Bretaña y renuncia a sus privilegios de comercio con América.
En 1720 el 80% de la población inglesa era rural; solo Londres y Edinburgo tenían más de 50.000 hab; desde 1850 la población urbana será mayor que la rural.
La madurez institucional, económica e intelectual de Gran Bretaña desde entonces, más la posterior disponibilidad de fuerza motriz fueron factores propicios para generar esta revolución, donde y cuando ocurrirá la mayor aceleración en la producción de bienes y transacciones comerciales que registre la historia(3). No se hubiese podido desarrollar entonces en ninguna otra parte del mundo, y tal vez sea el acontecimiento más importante en la historia del hombre desde el desarrollo de la agricultura (opinión de Eric Hobsbawm). (antici-pamos que la siguiente gran revolución será la de la información en los siglos XIX y XX).
En 1727 George II sucede a su padre George I, y Jonathan Swift (1667-1745) publica Los Viajes de Gulliver, sátira a las costumbres del momento, que resulta un aporte a la libertad de las ideas.
En 1739 David Hume presenta en Escocia su influyente: Tratado sobre la Naturaleza Humana, mientras en América Benjamín Franklin vende sus almanaques explicando como hacerse rico.
En 1752 Gran Bretaña adopta el Calendario Gregoriano, por lo que el día siguiente al 2 de setiembre es el 14 de setiembre. Se producen tumultos pues el pueblo considera que les han quitado 11 días de vida.
Hacia 1759, así como en Holanda los comerciantes eran la fuerza predominante, en Inglaterra las manufacturas ocuparán ese lugar: la principal industria era la lana y le seguía la siderurgia. Por entonces Adam Smith presentaba su Teoría de los Sentimientos Morales y Jorge III (1738-1820) asumía su largo reinado hasta 1820 durante el cual se le escaparían las colonias de América y terminaría volviéndose loco.

(2) La participación de escoceses en la Revolución Industrial es mucho mayor que lo que corresponde a su proporción demográfica. Su espíritu curioso y empírico los llevó, especialmente en las universidades de Edinburgo y Glasgow, a desarrollar las ideas más originales y evaluarlas según su propio criterio y aplicación práctica.
(3) Amplia descripción sobre este tema se encuentra en Sociedad de Alta Complejdad de Ruben Zorrilla, Grupo Editor Latinoamericano, 2005.

El régimen jurídico establecía que la propiedad de los minerales bajo el subsuelo era del superficiario (4), y las bancas del parlamento eran ocupadas por los mayores aportantes y terratenientes.
Entre estas dos cosas se generó un circulo virtuoso, y luego el gobierno proclamará, que su política era mantener “un Estado dedicado a llevar al máximo las ganancias de los privados” (Hobsbawm).

(4) Ver “El Robo del Subsuelo” por Guillermo Yeatts. Ed Lumiere 2004.

Hacemos un alto alrededor de 1760, cuando aparece en Escocia la Enciclopedia Británica, y es la época frecuentemente aceptada como de inicio de la Revolución Industrial, para ver como era la vida en ese mo-mento y lugar.
El viajero que llegaba a Dover o Harwich, a vela desde Holanda o Francia, tardaba dos días para llegar a Londres en una costosa diligencia o cuatro días caminando; hoy son dos horas de auto (circulando por la izquierda !!). Desde Londres, la mayor ciudad del mundo Occidental, a Glasgow o Edimburgo se necesitaban unos 12 días. Inglaterra tenía entonces 7 millones de habitantes y en 1840 tendrá 16.

En 1762 abren en la Cafetería de Jonathan lo que será luego el "London Stock Exchange" para canalizar recursos financieros privados hacia actividades productivas, y el médico escocés Joseph Black (1728-1799) profesor en Glasgow define importantes conceptos relacionados con el calor y formula leyes de vaporización del agua. John Kay y James Hargreaves inventan la lanzadera volante para telares, con lo que crece la producción de tejidos (aparece la ropa interior de algodón), y la población se va radicando en centros urbanos en vez de rurales. Esto también produce gran cambio social.
En 1768 James Cook inicia en el Endeavour, su viaje de dos años explorando el mundo y descubriendo tierras para Inglaterra; el sextante facilita la navegación.
En 1769 el escocés James Watt (1736-1819) produce y patenta en Glasgow, a partir de un diseño anterior de Newcomen-Savery al que agregó un condensador externo, una máquina que permite obtener fuerza motriz a partir de agua y fuego con rendimiento aceptable.
La termodinámica que se va desarrollando es solo cualitativa, pues las leyes cuantitativas recién serán formuladas casi un siglo después por James Prescott Joule 1843 y Rudolph Clausius en 1850.
En 1774, James Watt se asocia con Matthew Boulton para producir motores a vapor y fijan precio en razón del número de caballos que pueden reemplazar (horse power), siendo casi los únicos fabricantes. Rápidamente se hacen ricos. Para Voltaire “El comercio enriquece a los ingleses y los hace libres, y esa libertad más incrementa al comercio”. La palabra del día: Industrialización.
La posibilidad de desagotar minas inundadas elevó la producción de hierro y carbón con rebaja de precios y beneficio para los consumidores y para los propietarios de las tierras. El carbón mineral va reemplazando al carbón vegetal y se transporta en barcazas por canales que se van construyendo.
Se va diluyendo la idea de que las posiciones científicas necesitan ser avaladas por la Iglesia. Esto cambia el concepto de que las verdades nos serán reveladas por alguien externo a la vida terrenal y regirán para siempre, por otro esquema distinto donde las verdades serán aquellas que nosotros logremos construir y durarán mientras no tengamos otras mejores.
Paul Johnson dice que “este siglo XVIII se caracteriza por el crecimiento del intelectual laico, y por una declinación en la capacidad de las instituciones religiosas para explicar como funciona el Universo”. Este concepto de verdades contingentes que mantendrán vigencia hasta encontrar otras que prueben ser mejores, será central para edificar todo el tremendo desarrollo de los siglos XIX y XX.
En 1776 Adam Smith presenta su obra clave en ese momento: Indagación de la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones; en América del Norte las trece colonias inglesas se declaran independientes. El libro de Smith pone la economía moderna sobre bases científicas y la independencia de EEUU permite poner en práctica sus postulados. En América del Sur se crea el Virreinato del Río de la Plata.

En pocos años la máquina de Watt tendrá, gracias a las taladradoras de John Wilkinson, niveles de practicidad suficientes como para ser base motriz de otros dispositivos más avanzados además del bombeo de agua, brindando energía a voluntad de origen no animal por primera vez en la historia, y distintas personas en distintos lugares se dedicarán a aplicarlo a otras cosas, como por ejemplo: industria textil, minería, agricultura, propulsión de barcos y ferrocarriles.
Este proceso se desarrolla principalmente en Manchester, capital de la industria del algodón, donde la libertad de iniciativa que tanto pregonara Adam Smith, cobra más vigencia (población de Manchester en 1760: 17.000 habitantes; en 1840: 200.000). La burguesía se generaliza y adquiere masa crítica. En esos tiempos la población inglesa pasó de ser mayormente rural vestida con lana y pieles, viviendo de la agricultura, a ser principalmente urbana con ropa de algodón y viviendo de las manufacturas e industrias.
También en Coventry(5) se incentivó la actividad industrial, que creció tanto que, cuando en 1897 Harry Lawson toma licencia Daimler para fabricar los primeros automóviles de Inglaterra, instala su fábrica en esta ciudad que luego se convertiría en la capital del automóvil inglés.
Fue necesario contar con un medio de comunicación tan eficaz como la imprenta y un proveedor de energía tan original como el motor a vapor alimentado a carbón, para dar velocidad a tanto cambio.

El paso del feudalismo a la burguesía:
La revolución francesa de 1789 recibió y aportó también alguna influencia en este proceso, y permitió que la burguesía fuese tomando poder político, lo que mejoró la eficiencia del comercio.
Grandes diferencias de calidad de vida entre países cercanos no suelen ser sostenibles a largo plazo. Habiendo cesado el ancien regime, Francia y también América se vieron inundadas por especialistas, máquinas de vapor y capitales de origen británico.
En 1793 el norteamericano Eli Whitney inventó la desmotadora de algodón, que bajó el costo y popularizó su manufactura. En 1796 Jacob Perkins (1766-1849) multiplicó por 100 el rendimiento de un hombre con su máquina automática de hacer clavos y en 1805 Edward Jenner presentó en Londres su vacuna contra la viruela.
Como ejemplo de los cambios de la época, podemos mencionar que, desde tiempos del derecho romano, la vocación hereditaria de primogénitos varones era privilegiada, pues las tierras aptas para el cultivo eran solo aquellas que tenían riego natural; esto limitaba la superficie cultivable, pues esta tierra no podía subdividirse y seguir siendo una unidad económicamente productiva suficiente para una familia. El advenimiento del riego artificial bombeando agua con motores a vapor, permitirá tornar productivas parcelas de menor superficie y otras antes improductivas, pudiéndose así repartir tierras por herencia entre todos los hijos varones y mujeres. Una vez más “el derecho sigue a los hechos”.
El crecimiento de población, especialmente urbana en Gran Bretaña, alimentado por esta ola de prosperidad tal como lo predijo Adam Smith, hizo que en 1798 y en 1803 el monje y economista Thomas Malthus (1766-1834) publicara "Un ensayo sobre la población" donde estudiaba las causas de la pobreza y anunciaba los limites del crecimiento: el aumento de población será superior al aumento de alimentos y los pobres se morirán de hambre. Consideró inmoral, cualquier intento de control de natalidad. Sabemos ahora que las equivocadas extrapolaciones de Malthus carecían de fundamento; no obstante produjeron muchísimo ruido; sus errores no resultaron evidentes durante más de 50 años, y aun hoy algunos recurren a ellas.
Reflexionemos que antes de esto, casi no era posible la navegación fluvial (los barcos a vela salvan océanos pero difícilmente remontan ríos), ni extraer agua potable de los pozos ni ríos, ni elevarla para su consumo, ni transportar cargas más que en carretillas o carros, ni accionar máquinas en fábricas para producir bienes, ni cultivar tierras que no tuviesen riego natural, etc.
Para 1800, cuando el escocés John McAdam (1757-1834) hacía caminos de "macadán" en Europa y América con piedra y asfalto, James Watt se retiraba millonario de su empresa. Inglaterra producía 10 millones de toneladas de carbón al año y el resto del mundo 3.

(5) Ciudad del centro-oeste de Inglaterra, cercana a Birmingham, donde en 1057 cabalgó desnuda Lady Godiva (?), para que su esposo Leofric, Earl of Murcia y Lord of Coventry, redujera los impuestos al pueblo.

La mayor ciudad de Europa era Londres con un millón de habitantes, seguida por París con 500.000.
La expectativa de vida de una persona nacida urbana en 1800, era casi el doble que la de una nacida rural en 1700. Es innecesario destacar el impacto social que esto produce.
Francia posrevolucionaria y napoleónica, aporta pensamientos complementarios y desarrollos técnicos co-mo sus telares Jacquard o emprendimientos navales.

El capitalismo, con todas sus circunstancias y características, crece y permite la aparición de la empresa industrial como el lugar donde, con materia prima, mano de obra, tecnología, fuerza motriz y dinero, se producen bienes en una cantidad nunca antes conocida, pagándose salarios superiores a los previos. La productividad del trabajo del hombre crece como nunca antes y esto será irreversible.
En el comercio internacional Inglaterra opta por el "free trade" (a su manera) mientras que Alemania pone barreras arancelarias y Francia toma el camino del mercantilismo y las regulaciones proteccionistas, con lo que disminuye su productividad.
En 1803 Horace Nelson vence a Napoleón en Trafalgar y luego Wellington hará lo mismo en Waterloo. Desde el fin de las guerras napoleónicas en 1815 hasta 1914, pasará un siglo sin grandes guerras en el mundo. Esto también incentivó a la Revolución Industrial.
Desde 1807 el alumbrado a gas permite alargar la jornada laboral y aparece la posibilidad de leer después del crepúsculo, con el tremendo significado que esto tiene para la difusión de todas las buenas y malas ideas contenidas en periódicos y libros.
El algodón que Inglaterra importaba en bruto de sus colonias, era mezclado con lino (fustán), tejido en sus fábricas y exportado al mundo, haciendo de la industria textil inglesa, su mayor fuente de riqueza. El número de telares mecánicos en Inglaterra (primer país industrial de la historia) era de 2.000 en 1810; 57.000 en 1830; 100.000 en 1840 y 224.000 en 1850. Exportaciones en 1809: 25 millones Libras; en 1849: 125.
Sir Robert Peel (1750-1830) era el principal industrial de algodón y estampados de indianas y padre del futuro primer ministro de igual nombre quien en 1834 estrenará en Londres la residencia del 10 Downing St.
En 1813, son colgados 12 luditas por destruir máquinas en York, y en 1817 David Ricardo (1772-1823) pre-senta su Principios de Política Económica y Tributación fijando conceptos básicos de libre comercio inter-nacional. Aparecen por primera vez, las expresiones: "Clase Media" y “Revolución Industrial”.
Inglaterra se convierte así en agente de intercambio entre los países adelantados (industrializados) y los atrasados (productores de materias primas) del mundo entero.
En 1816 Rene Laennec (1781-1826) inventa el estetoscopio y los médicos comienzan a prestar atención a los sonidos que emite el tórax, y en 1822 se pavimentan las primeras calles en Londres y Nueva York y Boston inaugura su sistema de alumbrado público a gas.
El ferrocarril de Stephenson, a partir de 1825, baja los costos de transporte a la cuarta parte y ofrece velocidades y volúmenes de carga nunca antes soñados; además se convierte en un gran demandante de carbón y acero: unas 200 toneladas de acero por cada kilómetro de vías. La disponibilidad de transporte de personas y mercaderías por barco y ferrocarril incentiva el comercio y agudiza el ingenio para encontrar nuevas formas de ganancias.
La fuerza motriz dócil y abundante facilitará otros adelantos: Juan Cristian Oersted (1777-1851) de la Universidad de Copenhague y Michel Faraday (1791-1867) en Inglaterra formulan, alrededor de 1830 las leyes que rigen las interacciones entre una corriente eléctrica y un campo magnético; sobre ellas Andrés María Ampere (1775-1836) de la Sorbona, hace posible la dinamo que será accionada por un motor a vapor (la primitiva usina en 1833) y luego el motor eléctrico.
Esta industrialización se comienza a difundir en el resto de Europa a partir de 1835; en América después de su guerra de secesión en 1865 y en Japón desde 1869.
"El progreso es hijo de paz y libertad, con derechos personales y de propiedad asegurados. En ningún otro lugar esta bendición se dio en mayor grado y por tan largo tiempo como en esta Inglaterra" (Edward Baines, 1835). En esta década, Honoré du Balzac (1799-1850) presenta su "Comedia Humana".
En 1838 Victoria I (1819-1901 nieta de Jorge III que sucedió a Guillermo IV) asume a los 19 años como reina de Gran Bretaña e Irlanda; durante su largo reinado las instituciones y el desarrollo británicos crecerán y se consolidarán; llegó a reinar sobre un cuarto de la población mundial.
En 1841, Sir Joseph Whitworth normalizó la forma de las roscas, permitiendo intercambiar tuercas y tornillos de diferente origen. Hoy estas roscas de Whitworth se siguen usando en cañerías.
En 1845 Frederic Bastiat (1801-1850) publica en Francia su irónica: "Petición de los fabricantes de velas" pidiendo que el gobierno anule los rayos de sol pues les hace competencia durante el día; y Samuel Morse quien ya era buen pintor de retratos, transmitirá palabras por telégrafo eléctrico en EE.UU.
En 1846 Urbain Le Verrier (1811-77) encuentra al planeta Neptuno donde lo indicaban las irregularidades de la orbita de Urano y en 1848 John Stuart Mill (1806-73) presentará sus: Principios de Política Económica.
La Revolución Industrial abarca, no solo los avances tecnológicos y económicos ya descriptos, sino tam-bién los políticos, gerenciales y sociales propios del capitalismo, que serán causantes de un crecimiento sin precedentes de la productividad y el nivel de vida, especialmente en la burguesía y clase media; hacia la mitad del siglo, solamente Gran bretaña tenía una economía industrial organizada, convirtiéndose en el primer imperio mundial en la historia de la humanidad. La clase media y la burguesía se convierten en los grandes demandantes de toda clase de productos industriales, cambiando el tamaño del mercado de cualquier producto que se logre producir.
Curiosamente, y por aquello de que "toda acción genera una reacción" aparece en 1848 el Manifiesto Comunista de Carl Marx y múltiples revoluciones ese año. Poco después Charles Dickens (1812-1870) pinta un vívido cuadro de los aspectos negativos del momento en David Copperfield (1849), que continuará en Tiempos Difíciles (1854) y en Historia de dos Ciudades (1859).
Como muestra de este estado de cosas, la reina Victoria y su esposo Alberto, dan culminación a la Revolución Industrial y al liderazgo comercial de Inglaterra con la exposición mundial de 1851 en el Palacio de Cristal de Londres, diseño de Joseph Paxton (1803-65). En este momento EEUU tenía unos 25 millones de habitantes, Europa 270 y Asia 760 siendo Europa "el corazón del mundo".
En 1852, Justo José de Urquiza derrota a Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros y se inicia la organización nacional en Argentina.
En 1859 el genial Charles Darwin pone la competencia sobre la mesa (struggle for life) con su "Evolución de las Especies" que parece confirmar la tesis pro-competencia de Smith, Ricardo y Mill; y Sir Henry Bessemer (1813-1898) presenta en la Royal Society su "convertidor de acero" por inyección de aire.
En 1863 abre el New York Stock Exchange, en 1865 Gregor Mendel formula leyes de herencia genética, en 1868 Alfred Nóbel (6) inventa la dinamita y William Gladstone (1809-98) asume el primero de sus cuatro períodos como primer ministro de Gran Bretaña.

(6) Alfred Nóbel (1833-96) inventó en Suecia la dinamita en 1867 (la llamó pólvora de seguridad Nóbel) y rápidamente puso fábricas en Escocia, EEUU y Francia. En 1887 produjo la pólvora sin humo (balistita). Hizo una considerable fortuna y legó por testamento de 1895, los cinco premios que llevan su nombre. El de economía fue instituido en 1968 por el Banco de Estocolmo.

En 1872, bajo la presidencia de Sarmiento, Luis Augusto Huergo (1837-1913), Estanislao S. Zeballos (1854-1923) y Francisco Pascasio Moreno (1852-1919) fundan la Sociedad Científica Argentina en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
En 1875 se firma en París, la Convención del Metro, adoptando el Sistema Métrico Decimal, gran aporte donde Francia venía haciendo punta desde la época de Napoleón.

(5) Alfred Nóbel (1833-96) inventó en Suecia la dinamita en 1867 (la llamó pólvora de seguridad Nóbel) y rápidamente puso fábricas en Escocia, EEUU y Francia. En 1887 produjo la pólvora sin humo (balistita). Hizo una considerable fortuna y legó por testamento de 1895, los cinco premios que llevan su nombre. El de economía fue instituido en 1968 por el Banco de Estocolmo.

En 1884 se adopta para todo el mundo, el Meridiano que pasa por el observatorio de Greenwich (Londres) como origen de las longitudes y los husos horarios.
Luego se construirá toda la electrotecnia del siglo XIX, que culmina cuando Thomas Alva Edison (el mejor especialista en convertir tecnología en dinero) abre, con J.P.Morgan en 1881, las centrales eléctricas de Londres y Nueva York para servicio público, apareciendo los primeros automóviles en 1889 cuando se inaugura la torre Eiffel en París (7).

(7) El ing Gustavo Eiffel (1832-1923) obtuvo en 1886 concesión por veinte años para explotar la torre de 300m que debió construir a su costo y diseño para la Exposición Mundial de París 1889. Hubo tantos visitantes que el importe se recu-peró en cinco meses.

Tan fantásticos avances en las condiciones del mundo, hicieron decir al historiador Desiderio Papp en 1961: "Las observaciones de J.C.Oersted sobre el electromagnetismo hicieron cambiar a la humanidad mucho más que todas las guerras napoleónicas".
Podemos decir que el siglo XIX se cierra con el signo de cuatro poderosísimos medios de comunicación: el barco a vapor, el ferrocarril, las carreteras y el telégrafo-teléfono.

Veamos ahora desde que otras vertientes, no tan técnicas, se incorporan elementos concurrentes:
La prosperidad resultante incentiva desarrollo en otros campos Luis Pasteur (bacterias y vacuna antirrábica) Auguste Comte (filosofía y sociología) y Charles Tellier (frío industrial) van alejando el fantasma de las epidemias y hambrunas que tanto habían diezmado a la población mundial en repetidas oportunidades anteriores.
También los cambios sociales en este proceso fueron tremendos pues, para abastecer de mano de obra y gerenciamiento a las fábricas, una alta proporción de población eligió dejar de ser rural para convertirse en urbana, con sus consecuencias de mejor atención sanitaria y educación, y mejor resguardo de los factores climáticos y alimentarios.
El intercambio de conocimientos entre vecinos cercanos, incrementó el trato personal y aumentó la capacidad intelectual de las personas. La convivencia y proximidad de los pobladores cambió los hábitos sociales, tanto en la relación familiar, como entre vecinos. Aparece la agremiación como defensa de los intereses colectivos de los obreros y se inicia una puja por el espacio económico entre empleados y empleadores que, con altibajos, durará hasta nuestros días.
El hombre medio puede ahora dedicar su tiempo, no solo a conseguir su sustento, sino también a su confort, esparcimiento, intelectualidad, creatividad y sentimientos (aparece la posibilidad del matrimonio por amor cuando antes había sido principalmente por razones de supervivencia) y la mujer comienza a tener existencia visible en la sociedad.
"La especie humana, integrada por primera vez en una sola secuencia histórica por una red económica mundial, no podrá abandonar ya, la práctica generalizada e institucionalizada de la ciencia y tecnología(8)".

(8)Rubén Zorrilla en Historia Social de Occidente. Ed Need 1997.

Consecuencia de todo lo expuesto fue que el promedio de duración y calidad de vida se elevase más en esos 130 años, que en todos los siglos anteriores.
Como hemos podido ver, la vida que hoy conocemos como propia de nuestro tiempo está construida sobre el fenomenal avance civilizador que significó la revolución industrial, cuyo inicio (circa 1760) resultó claramente definido y cuyo final puede considerarse coincidente con la muerte de la reina Victoria en 1901, cuando el término Capitalismo comenzaba a ser utilizado frecuentemente y Gran Bretaña era la más poderosa nación de la Tierra.

Me lo dijo un pajarito……


Elena Valero Naráez


Como todos saben y lo muestran las encuestas, Daniel Scioli, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, tiene mucha mejor imagen que Néstor Kirchner. Es por eso que no tuvo más remedio que elegirlo como candidato a legislador para intentar ganar las elecciones.
Pero nadie se engaña: la personalidad de Scioli no tiene ninguna similitud con la de Néstor: moderado, sensato, ha nombrado técnicos en el gobierno con la intención de que remedien los problemas de la provincia. El cree en la capacidad de sus funcionarios para morigerarlos.
No es un peronista auténtico, como sí lo es Kirchner, quien según dicen las malas lenguas aceptó, en éste último viaje, otra de las valijas de su amigo Chávez para hacer campaña. Como las de Antonini Wilson, no pasan por Tesorería, son regalos personales a cambio de favores como el del silencio, ante las estatizaciones de empresas argentinas.
Scioli, como de Narváez, incluso Felipe Solá, quien es más peronista, no reflejan una imagen parecida a la de Néstor y Hugo Moyano.
Evidentemente, los que conocemos como actúa el gobierno kirchnerista, podemos creerle al pajarito que me proporcionó la hipótesis que me interesa comentar.
El ex presidente no le tiene ninguna simpatía a quien le hace sombra. No soporta y no le conviene, si aspira a seguir manejando los hilos de la política nacional, tener competidores.
Ideó, según me refirió el pajarito, un plan a partir de las “candidaturas testimoniales. La meta es la de siempre: mantenerse en el poder y llegar bien parado al 2011.
Su propósito es convencer a Scioli, después de las elecciones del 28 de junio, que debe asumir para sosegar a la opinión pública. De esa manera se saca de encima de un gobernador que no le es de utilidad en la provincia.
Él necesita para pelearla en el 2011, peones políticos que respondan a sus necesidades. Si asume Scioli, no puede ocupar los dos cargos, asumiría el vice gobernador, Alberto Balestrini, un hombre a quien Néstor cree leal, y sin el prestigio del actual gobernador.
Según me contó el pajarito, ya comenzaron a sacarse de encima a los funcionarios nombrados por Scioli, quienes tampoco responden al perfil de los hombres que necesita Kirchner para dominar las decisiones en la provincia.
La renuncia de Santiago Montoya a su puesto en la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA) parece dar verosimilitud a esta teoría. El reemplazante nombrado por Scioli, estaría también por renunciar. Recordemos que Montoya era sumamente necesario para el Gobernador, en un año en que se espera un déficit de alrededor de 12. 000 millones de pesos. Montoya había rechazado las candidaturas testimoniales. Molestó a Kirchner eso, y alguna tibia crítica a la política nacional.
El Gobierno se desligaría de los “técnicos” de Scioli para nombrar a quienes cumplan al pie de la letra los mandatos del ex presidente, que se comprometan por razones políticas.
Kirchner, quiere hombres que le acerquen recursos y votos. Pretende, peronistas “a muerte”.
De esta manera tendría el control de la provincia de Buenos Aires y a su mujer, quién le permite ser presidente “de facto”. Podría, así, disputar el poder en dominantes condiciones.
Además, lograría tapar la boca a los líderes de la oposición y a los que hoy aseguran que Scioli no piensa asumir.
Se puede objetar que los Kirchner, con la política que llevan adelante, no alcanzarán al 2011. Aunque fuera cierto, no lo creen. Van a hacer lo que hicieron en Santa Cruz y ahora urden desde la presidencia: luchar por el poder hasta las últimas consecuencias.
Scioli demostró poca cintura política cuando prefirió seguir pegado al ex presidente en el intento de obtener recursos para hacer una buena gobernación. Abandonó al sector agropecuario y sus justos reclamos. Por esta equivocación no tiene más remedio que obedecer a quien intentará reducirlo políticamente.
El pajarito me dejó picando esta hipótesis, bastante plausible y…. me amargó la noche.
Hay que esperar hasta fin de junio para saber si ésta es otra de las jugadas que tiene en el bolsillo el ex presidente.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Testamento de Benedetti


Yo... con la salud algo quebrantada
y no sé si recuperable,
dejo a mi segunda mujer
mis brazos y mis piernas,
en recuerdo de que con
unos y con otras la abarqué y la ceñí,
la incorporé a mi territorio,
la gocé y logré que me gozara.
También le dejo mis rabietas de verdugo
y mis caricias de arrepentido;
mis hoscas vigilias y mis nocturnos de
minucioso amador;
la melancolía que me provocan
sus ausencias y el cielo abierto
que acompañan sus regresos;
la garantía de saberla dormida a mi lado
y la certeza de que velará mi último sueño.

Yo... dejo también una canción cadenciosa y pegadiza
que mi madre cantaba en la cocina mientras revolvía
el dulce de leche casero;
dejo un cristal con lluvia
que me ponía alegremente melancólico;
dejo un insomnio con luna creciente
y dos estrellas;
dejo la campanilla con la que llamaba
a la esquiva buena suerte;
dejo una tijerita de acero inoxidable
con la que, a través de los años,
me fui cortando tres o cuatro tipos de bigote;
dejo el cenicero de Murano que recogió
sin inmutarse las cenizas de mis frustraciones;
dejo todos mis apodos
y mis remordimientos clandestinos;
dejo una ficha de ruleta para que alguien
la apueste al treinta y dos;
dejo el relámpago de la memoria
que a veces ilumina los baldíos de mi conciencia;
dejo el cuaderno tabaré cuadriculado
donde fui anotando mis vagos presentimientos;
dejo un ejemplar del Quijote en papel
biblia con notas al margen que testimonian
mi aburrida admiración;
dejo los gemelos de oro que me regalaron
para mi segunda boda y que nunca estrené pues
uso camisas de manga corta;
dejo la cadenita de mi pobre perro
que murió hace tres años porque
no supo soportar su viudez;
dejo un encuadernado ejemplar de la
oda al carajo, única obra maestra del
ubicuo bandolero que escribió
nuestro himno y el de Paraguay;
dejo el antiguo calzador de mango largo
que uso en mis temporadas de lumbago;
dejo mi valiosa colección de arrugadas expectativas;
dejo un cajoncito de cartas recibidas y otro cajoncito
con copias de las cartas que no me contestaron;
dejo un termómetro enigmático y maravilloso
porque siempre nos fue imposible leer en él
la temperatura nuestra de cada día;
dejo la acogedora sonrisa de la preciosa
pero intocable mujer de un amigo
que es campeón de karate;
dejo el único piojo solitario,
anacoreta, que ingresó hace doce años
en mi geografía corporal
y al que ultimé sin la menor piedad ecologista;
dejo un plano muy bonito de Montevideo,
recuerdo de una época poscolonial y premoon;
dejo mi horóscopo, con sus pronósticos
nunca confirmados; dejo un papel secante
con la firma (invertida) de un ministro del ramo;
dejo un caracol gigante,
recogido en una playa oceánica
que antes de expirar me miró
con la tristeza de su odio salado;
dejo una antena de TV, que sólo aportó
inéditos fantasmas a mi pantalla;
dejo las ojeras de mi hipocondría y
los ardides de mi falso olvido;
dejo un decilitro de ola atlántica
que guardo en un frasco
verdiazul para que no extrañe;
dejo un sueño erótico y su verdad desnuda,
por cierto inalcanzable en la arropada vigilia;
dejo una bofetada femenina, injusta y perfumada;
dejo una patria sin himno ni bandera
pero con cielo y suelo;
dejo la culpa que no tuve y la que tuve,
ya que después de todo son mellizas;
dejo mi brújula con la advertencia
de que el norte es el sur y viceversa;
dejo mi calle y su empedrado;
dejo mi esquina y su sorpresa;
dejo mi puerta con sus cuatro llaves;
dejo mi umbral con tus pisadas tenues;
dejo por fin mi dejadez.

Mario Benedetti

Dime con quien andas…


Elena Valero Naráez


Ante la profundización de la dictadura de Hugo Chávez y la reciente estatización de empresas argentinas, controladas por el grupo argentino Techint, nos preocupa a los argentinos que nuestros gobernantes sigan enamorados del modelo venezolano.
Hasta los empresarios que están cerca del gobierno, como es el caso de Eskenazi, del grupo Peterson e YPF, alertaron sobre la invasora actitud del gobierno de Hugo Chávez sobre compañías argentinas.
CARBAP, organización que nuclea a las confederaciones agrarias rurales de Buenos Aires y La Pampa, también se opuso al atropello chavista de esta forma:
“Como dijimos hace exactamente un año atrás, a los argentinos no nos seduce ese modelo de país, que trata Chávez Frías de exportar por toda América Latina, y que consiste en contar con el poder casi absoluto, tener una democracia de bajo perfil, mantener amordazada a la oposición, condicionar y acotar a la justicia, perseguir al periodismo libre, demonizar a los sectores civiles opositores, confundir constantemente entre los intereses del país y los de sus gobernantes, o entre el bien público y privado y, en definitiva, estar más obsesionado en vigilar al ciudadano que en garantizar sus derechos”.
Aunque la oposición, en las elecciones del 28 de junio, gane lugares en el Congreso, el recambio en las cámaras se realizará 5 meses después. El Gobierno, eso es lo que aterra ahora a los empresarios argentinos, tendrán tiempo de buscar recursos para la CAJA donde sea, incluso, según se especula, en los Bancos.
Lo cierto es que también al matrimonio Kirchner lo atrae el estado empresario: Correo Argentino, Aguas Argentinas, Aerolíneas, muestran el deseo de que el estado vuelva a dominar la economía. Los nombramientos de directores estatales en empresas privadas señalan pasos en el mismo sentido.
La ayuda del sindicalismo oficialista, les ha aportado el grado de amenaza necesario para amedrentar a cualquier sector que se oponga a sus deseos.
Lideres de la estatura de Moyano, son un impedimento para la creación e innovación ligada a la actividad privada. Descreen de la competencia y creatividad propias de cualquier empresa moderna, la interrumpen con huelgas y medidas de fuerza y coacciones arbitrarias. No aceptan el mercado y su matriz: la libertad de elección. Prefieren la empresa estatal que les permite a quienes trabajan en ellas, sentirse seguros, no son despedidos, como sucede en la actividad privada cuando la calidad del trabajo es deficiente.
Pero, ya se ven actitudes que indican que abandonarán el barco. El dirigente sindical, Hugo Moyano, rechazó las estatizaciones con argumentos desestimables: “no es la política que en su momento nos enseñó Perón”.
Olvida Moyano que durante los gobiernos de Perón, el estado argentino se transformó en poderoso empresario y nuestro país se llenó de empresas incapaces de competir y extrañas a la nueva tecnología. Deja en el tintero, que la prosperidad dependía de contactos con el poder más que de las prácticas comunes a un buen empresario: innovación, inversión, productividad y eficiencia. Tampoco menciona la corrupción, enquistada en las empresas nacionalizadas estimulada por la dirigencia gremial.
Omite además, Moyano, que Perón creó un sindicalismo fiel a sus órdenes a cambio de ventajas laborales y dádivas. Entre otras: funciones políticas, incluso en el Congreso.
La prensa captó una conversación de Chávez con el presidente de Brasil, donde le prometía no incluir en la política de nacionalizaciones a las empresas brasileras. El gobierno argentino tras débiles y ridículas objeciones ha debido aceptar la respuesta de Chávez: “ha sido un chiste” dijo, sin ponerse colorado.
La presidente Cristina no quedó atrás en este culebrón latinoamericano cuando opinó, que le hubiera gustado que los primeros US$ 400 millones cobrados por Techint por la estatización de Sidor, los hubieran depositado en la Argentina. Debió haberle crecido la nariz como a Pinocho, pues ella y su marido, sacaron del país fondos públicos de la provincia de Santa Cruz para remitirlos al extranjero con la excusa de la inseguridad jurídica existente en Argentina, sin que se sepa aún el destino final de esos fondos.
En Venezuela y en la Argentina se comenzó por lesionar al mercado espontáneo de precios y, con ello, la propiedad privada sobre los medios de producción, la competencia y la libre oferta y demanda, en beneficio de ambos gobiernos. Esta política no genera distribución de la riqueza sino su destrucción y perjudica a todos los miembros de la sociedad.
La violación del principio de la propiedad privada, debiera ser objetada por todos los ciudadanos que deseen el progreso político, económico, e institucional, de nuestro país.
La propiedad estatal es menos eficiente como podemos confirmarlo mediante la comparación de ejemplos históricos. Venezuela nos muestra que la propiedad privada siempre debe estar estrechamente unida a la vigencia del estado de derecho. En los regímenes totalitarios del siglo XX y en los que aún perduran, fue abolida de facto o de jure.
Aunque no es tolerable la libertad absoluta, la libertad es una cuestión de grado, por experiencia, sabemos, que cuanto mayor sea la libertad para competir por el poder, a través de las preferencias del voto de los ciudadanos y del consumidor, la consecuencia será, más democracia.
La única manera de revertir el proceso de decadencia política, económica y cultural que atraviesan ambos países es hacer retroceder al estado, acabar con regulaciones y controles de precios, institucionalizar la propiedad privada y respetar a la opinión pública y al sistema de partidos.
La oposición debiera tomar nota.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Faltas a la tolerancia


Elena Valero Naráez


El domingo pasado, durante la conmemoración del 61º aniversario del estado de Israel, organizado por el gobierno porteño, grupos de izquierda pertenecientes al Frente de Acción Revolucionaria (FAR) y al Movimiento Teresa Rodríguez-rama política, embriagados de fanatismo, atacaron a golpes a los asistentes al acto. También se recibieron amenazas de bombas e templos judíos de la localidad de Belgrano.
Un dato: en el allanamiento del local del Movimiento Teresa Rodríguez-rama política, fabrican guardapolvos para el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
Algunos dirigentes sospechaban, según los diarios, en voz baja, sobre motivaciones políticas que pudo tener el ataque para perjudicar a Mauricio Macri ante las próximas elecciones.
Este hecho lamentable lleva a bajar un escalón más en el desprestigio de la República Argentina.
Karl Popper repite en varios de sus libros la siguiente formulación procedente de América: Alguien que ha golpeado a otro afirma que él solo ha movido sus puños libremente; el juez sin embargo replica: “La libertad de movimiento de tus puños está limitada por la nariz de tu vecino”. Si bien la libertad debe ser lo menos limitada posible, las leyes deben ser iguales para todos.
La tolerancia frente a las ideas éticas y religiosas fue fundamental para los que nos fundaron la patria. Se dieron leyes tan importantes como el de matrimonio civil para que fuera conformando un país basado en la tolerancia. La libertad de culto es derecho indiscutido en todas las sociedades democráticas.
La violencia demostrada por este grupo que taparon sus rostros por temor a ser reconocidos, ya sea motivada por ideas fanáticas o instigada por cuestiones políticas, debe se castigada, como corresponde por ley, si no queremos incentivar las acciones violentas que terminarán con la democracia y el estado de derecho. No puede quedar impune este hecho vergonzoso que afecta la mirada que países democráticos tienen sobre nosotros y, sobre todo, la que tienen los argentinos como sociedad.
En los campos de concentración murieron asesinados miles de judíos, se aniquilaron familias enteras por las ideas locas de Hitler y sus secuaces.
También en la URSS, fueron llevadas al hambre y a la muerte un sinnúmero de personas por el mismo motivo: ideas, envueltas en teorías erróneas, fanáticamente aceptadas, han llevado a la tumba a incontables inocentes a lo largo de la historia de la humanidad.
En nombre de la tolerancia, no podemos aceptar que todas las teorías tienen igual valor. En democracia pueden competir mientras puedan ser refutadas libremente por otras y, por la realidad a la que se refieren, sin recurrir a la violencia.
Los gobernantes argentinos aceptan los actos de violencia instigados por maquiavélicos personajes y el maltrato a los vecinos: sufren cotidianamente, manifestaciones que no les permiten circular libremente por las calles.
La oposición al gobierno tampoco se caracteriza, salvo honrosas excepciones, por su indulgencia: recurre a la violencia verbal y no deja de lado el reconocimiento que se le debe al adversario: la mayoría de los candidatos se critican mutuamente en vez de discutir ideas y programas. La mayoría de los políticos intenta, inmiscuyéndose en su intimidad, destruir al que tiene más chance en las encuestas.
La reciente renuncia del jefe de los Comunes, en Inglaterra, por gastos indebidos de los legisladores, nos da un ejemplo de la presión de la sociedad, en su conjunto, para mejorar la conducta de los funcionarios. Existe control social sobre los representantes.
La opinión pública de nuestro país tendría que obrar en la misma dirección: exigir el esclarecimiento de actos vandálicos como el perpetrado por los delincuentes que golpearon a pacíficos ciudadanos judíos.
El gobierno, como responsable de mantener el orden, sin el cual no puede funcionar ningún grupo y menos el grupo máximo, la sociedad, tiene una responsabilidad ética mayor: no debiera permitir, incentivar, ni cometer, actos que vayan en contra de las leyes de la República. Su función es la de velar por que se cumplan.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Votar por un futuro mejor…


Elena Valero Naráez


El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, flamante director ejecutivo de la papelera Massuh, en una de las primeras reuniones de directorio expresó: “Ahora no está más el patrón. Aquí están el estado y los laburantes y hay que demostrar la capacidad de ser eficientes” La firma, endeudada con los bancos oficiales Nación, Provincia de Buenos Aires, y Ciudad, será administrada por un fondo estatal.
No es cierto que no estará el patrón, como apuntó, festivamente Moreno, descalificando a los dueños de empresas y revalorizando la acción del estado. Olvidó decir que es el “nuevo y arbitrario patrón” avalado por el gobierno.
Otro hecho que subraya ideas estatistas y dirigistas, sumadas a la demagogia electoralista, es el aumento del sueldo a los estatales nacionales a 45 días de las elecciones. Significará un incremento del gasto público de más de 200 millones de pesos por mes, más otros 70 millones a partir de septiembre ya que se efectuará en dos veces.
Como los gobernadores provinciales no podrán enfrentar ni aguinaldos ni salarios, seguramente, entrará a jugar el dominio Kirchnerista: ayudarán a quienes cumplan las órdenes de “La Rosada”.
La ciudad de Buenos Aires muestra otra cara de la misma moneda en la pretensión de cerrar el círculo: los sindicatos oficialistas impiden la libre circulación en la ciudad para desprestigiar a Mauricio Macri, cada vez que lo requiere la política nacional y, si el gobierno accede a sus incesantes reclamos. No importa que sea imposible circular por la ciudad.
El gobierno necesita el apoyo de los líderes sindicales, no solo para llenar las plazas, sino, también, para otro tipo de favores: es así, como algunos sindicalistas son asiduos visitantes de la presidente y mantienen reuniones “a solas”. Saben que son imprescindibles, por ello, con medidas de fuerza, obtienen funciones políticas aunque vayan en contra del afianzamiento del sistema de partidos.
La campaña del gobierno en la que se juega “todo”, ya que para el matrimonio Kirchner no hay otra posibilidad que “el caos”, si pierden las elecciones, lleva a la necesidad de aceptar cualquier reclamo sindical, presionar por medio de la Justicia, inventar historias que desprestigien a los candidatos opositores, y aumentar sueldos aún dentro de un clima de recesión económica.
La irresponsabilidad es la característica principal de este gobierno. No tiene reparos en utilizar cualquier medio para retener el poder aunque con ello se resquebrajen las instituciones democráticas.
Emplean la clásica política populista: el discurso se basa en la justicia social, la equitativa distribución de la riqueza que se alcanzará por medio de la administración del Estado, en el afianzamiento de la democracia por medio de la igualdad, no ante la ley sino por la acción del estado, entre otros, para muchos, loables fines.
Creen que cumplirán las metas por medio de controles de precios y salarios, estatizaciones, impuestos exorbitantes, políticas distributivas, en general, avasallamiento de la propiedad privada y tomando el estado las funciones del mercado.
Estas son algunas de las características de la política kirchnerista. Hay que preguntarse, justamente antes de las elecciones, cuáles son los resultados obtenidos.
Cómo siempre, la socialización del la economía lleva a lo contrario de lo que se pretende alcanzar: autoritarismo y cada vez más pobres.
Las consecuencias de estas recetas las vemos con claridad en la actualidad, cuando se fueron las condiciones excepcionales de una situación mundial que no supimos aprovechar.
Ante las elecciones legislativas y en vías de las del 2011, cabe una pregunta para hacer a todos los argentinos: ¿Seguiremos embelezándonos ante discursos populistas que juegan al gallito ciego con la realidad o, de una vez por todas, votaremos a quienes muestren no solo que conocen los problemas sino que han estudiado la manera de morigerarlos o darles solución sin recetas mágicas?
Hay mucho para observar y aprender de países que, en situaciones similares, han empleado modelos eficaces para salir de crisis aún más difíciles que la nuestra.
Es hora de que nos importe con qué medios se intentará resolverla, en vez de quedarnos en las metas que siempre resultan maravillosas antes de una elección.
Tenemos que decidir por medio del voto, si queremos continuar con el modelo actual basado en la “construcción” del país desde un gobierno autoritario o el modelo que da a la sociedad civil la preponderancia y deja al estado la custodia y aplicación de las leyes de La República.
El campo, en general, votó por el primer modelo. Hoy lamenta, seguramente, aquel voto kirchnerista. Sirvió para aprender. Esperemos que lo hayamos hecho la mayoría de los argentinos. De eso depende un futuro mejor.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

No hay peor ciego que el que no quiere ver...


Elena Valero Naráez


Como en las experiencias socialistas, los recursos de millones de argentinos están siendo administrados por los Kirchner, y sus funcionarios, de una manera centralizada y a voluntad, a medida que van concentrando el poder político y económico, evitando cada vez más la competencia. Es por eso que Argentina es una sociedad debilitada, menos creativa, menos democrática, menos innovadora y menos productiva.
El gobierno está acabando con las pequeñas, las medias, y las grandes empresas capitalistas, donde la competencia y la cooperación son características y donde la información, producto de los resultados de los intercambios que provee el mercado, es indispensable para la creación de bienes y servicios.
El matrimonio Kirchner ataca al sistema de libre mercado desde una perspectiva peyorativa, sin comprender que son los trabajadores a quienes dicen defender, los que mayoritariamente consumen los productos que el sistema, por ellos despreciado, produce. Denota la incomprensión de Néstor y Cristina hacia el funcionamiento de las leyes económicas.
Creen, firmemente, que la crisis internacional es producto de la decadencia del sistema capitalista y, que en Argentina, se ha encontrado la panacea: el modelo K. aunque sea similar al de los países atrasados.
Vamos hacia una disminución peligrosa de la actividad económica: el desempleo estará superando el 15 % a fin de año y el índice de inflación sigue creciendo a nivel preocupante.
La política relacionada con el campo parece estar dedicada a su destrucción, y se agrava por las condiciones metereológicas. Este sector atraviesa su peor momento, cuando la economía más lo necesita para despegar.
La situación de la ganadería es desesperante por deterioro de los valores: decrecen día a día, aproximadamente 5%, por falta de pasto y porque los feed-lots no compran a la espera que desciendan más.
La liquidación de vientres es tan acentuada que va a ser prácticamente imposible su recuperación a corto plazo.
Los pronósticos del tiempo son poco halagüeños: se estiman lluvias importantes recién para principios de primavera, lo que afecta también a la agricultura.
La zona núcleo de trigo, el sudeste de la provincia de Buenos Aires, está imposibilitada de comenzar la siembra por la sequía
Por descenso de las napas de agua, en varios establecimientos rurales, se han presentado graves problemas, incluso, imposibilita el manejo y control de los animales mediante el alambrado eléctrico por falta de humedad en la tierra.
Los cursos de agua: ríos, lagunas, y represas, están prácticamente secos. Para colmo, aunque lloviera, la época del año en que estamos no permite recuperación inmediata de los campos de pastoreo: estamos entrando en el invierno.
Por la disminución de forraje, los productores, en su totalidad, deben vender apresuradamente. Los animales jóvenes, terneros, novillitos y vaquillonas, son adquiridos por los feed lots, únicos posibilitados ante esta situación, al usar alimentos balanceados y otro tipo de alimentación, para transformarlos en animales de más valor.
En un tiempo aproximado de 60 días, le agregan un aumento promedio diario de 1, a 1, 3 kilos para ofrecerlos a los frigoríficos.
Argumentan, los feed lots, que en este momento, su valor de compra es bajo porque el gobierno esta reticente a abonar los subsidios prometidos, los cuales, les permitiría realizar este negocio. Estimativamente, el valor de venta de esos animales será de 3, 5 pesos el kilo.
Otra situación que refleja la crisis del sector es el de las vacas de cría. Como el valor de venta final, una vez gordas es bajo, no se justifica hacerlo artificialmente, por lo que van al mercado en el estado en que se encuentran con valor aproximado de 0, 80 a 1, 5 el kilo vivo. No se justifica, entonces, darles ración como a los terneros, novillitos y vaquillonas. Muchas de ellas van a la venta sin siquiera se constate si están preñadas para retenerlas como vacas de cría.
Una categoría que prácticamente está en extinción, es el novillo pesado para exportación, el cual debía ser engordado a campo, como requisito para exportación.
Además, el productor ganadero, debe vender mayor cantidad de cabezas y a menor precio para lograr los recursos mínimos y así, honrar sus compromisos.
La entrada al mercado de Liniers de distintas categorías de animales, ratifica, claramente, lo expresado.
En esta catarata de problemas llevan su buena parte los contratistas de labores agropecuarias: cosecheros, mecánicos, sembradores, camioneros que ven menguados sus ingresos y, tampoco, pueden cumplir con sus deudas.
La mayoría de los problemas del campo se deben a las trabas que este gobierno puso a la economía. Están destruyendo al sector que más rápidamente hubiera podido ayudar a superar la crisis. No podrá responder a la demanda internacional de sus productos por falta de producción al igual que otros sectores castigados por la política kirchnerista.
La pésima política “K” nos impide oportunidades de ayuda del Fondo Monetario Internacional: nos podría prestar al 4% de interés pero, no podemos acceder al crédito, porque el gobierno no acepta el monitoreo que reclaman los estatutos de dicha entidad.
Disponer de recursos sin ningún control, como lo hacen con los robados a las AFJP y a la ANSES, es condición suficiente para nuestros populistas gobernantes.
El “kirchnerato” está destruyendo la propiedad privada, la hiere con privilegios políticos y sectoriales, obstaculiza la dinámica de los mercados, el intercambio libre de bienes y servicios y no cumple con los deberes del estado: garantizar la libertad, la propiedad privada y el estado de derecho para asegurar los bienes y a las personas.
Kirchner cree, como también algunos dirigentes de la oposición, que se necesita de un proyecto para aplicar, ideado por burócratas, en vez de un sistema normativo al que las personas deben respetar y desde allí, hacer lo que quieren mientras que sean responsables del resultado de sus acciones. Éste es el sistema económico que tiende hacia la democracia, contrario al modelo que está defendiendo, con tan mal resultado, Néstor y Cristina Kirchner.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Al pan, pan, y al vino, vino...


Elena Valero Naráez


El gobierno de Cristina Kirchner presenta a los argentinos serios interrogantes respecto a si es capaz de gobernar, es decir, si puede establecer planes de acción que tiendan a morigerar la crisis económica que afecta a casi todos los argentinos.
Justamente, ante los conflictos que plantea, se necesita un gobierno eficiente, inspirador de confianza, con capacidad operativa frente a la urgente situación. Para que sea legítimo, los gobernantes, deben ejercer sus funciones buscando el bien común de todos los argentinos.
Según las declaraciones y acciones de Cristina y su marido, signadas por la agresión, hay sectores que parecen no ser representados por ciudadanos. La lista es larga: personas relacionadas al campo, al periodismo, a la justicia, a los militares, al empresariado, a la Iglesia, son denostados y perseguidos. Basta con disentir, en muchos casos, para ser considerados enemigos.
Preocupa, además, que hayan tomado como chivo expiatorio a la década del 90, intentando poner debajo de la alfombra el error principal de los Kirchner: cambiar el rumbo que se eligió en la denostada década. Los discursos del matrimonio presidencial, en este caso, son acompañados también por muchos periodistas, políticos de la oposición e intelectuales. Todos, parecen coincidir en que el modelo menemista es el culpable de todos los males, en especial, de la crisis que nos está consumiendo actualmente.
Cuando se habla de peronismo, por ejemplo, no se hace ninguna diferencia entre Menem, Romero, Puerta, De Narváez, Alberto Rodríguez Saa, entre otros peronistas y los Kirchner. Se mete a todos en la misma bolsa, sin importar, qué ideas defienden.
Es poco el análisis que hacemos del pasado o, muy sesgado, por lo cual no es disparatado pensar que, aún los legisladores de la oposición, cuando lleguen al Congreso, acepten en general el modelo K, añadiéndole, solamente, algunos parchecitos relacionados con el mejoramiento del sistema democrático.
Creo, que aunque este gobierno se haya esforzado por denigrar la década del 90, los políticos serios y preparados para dirigir, con responsabilidad, idoneidad y preparación, el futuro gobierno, tienen que comenzar a poner las cosas en su lugar y decirle a la ciudadanía que el modelo menemista tuvo errores pero, el camino emprendido luego de la hiperinflación a la que nos llevaron políticas que habíamos seguido durante muchos años, desde 1943, es el correcto.
Los ex presidentes Frondizi y Menem son los que vieron y se animaron a dar un cambio fundamental al rumbo económico. Dejaron de lado políticas que frustraron el progreso argentino, durante décadas.
Basta comparar con la actual, la excelente política exterior de ese período: desarrollamos una estrecha relación con EEUU, avanzamos en la integración económica con nuestros vecinos sobre todo Brasil y Chile, reestablecimos el vínculo con Europa, afectado por la Guerra de las Malvinas y actuamos de manera participativa en el medio Oriente.
En política económica, se hizo todo lo contrario de lo que presume Néstor Kirchner: se superaron décadas de estancamiento de las exportaciones, con reglas de juego diferentes, tendientes a la apertura económica. Se eliminaron las retenciones agropecuarias, en abril del 91, por lo cual la Argentina exportó en 2002, 5000 millones de dólares, entre harinas, aceites, y soja. También se eliminaron las trabas a las importaciones de las que se quejó recientemente el vicepresidente de la UIA, Cristiano Rattazzi, porque traban la producción y la productividad.
La desregulación del comercio exterior fue una política meritoria en un país donde predominaban los intereses de sectores privilegiados por el gobierno, sin importar la calidad de los productos.
En vez de aceptar lo que se hizo bien, y mejorar el modelo, la política kirchnerista nos ha vuelto a la decadencia política y económica. Las estatizaciones, los controles de precios, las políticas estatistas, intervencionistas, dirigistas e inflacionarias cuyos resultados están hoy a la vista nos acercan otra vez a dictaduras pasadas.
Este modelo no es compatible con la democracia y con nuestro orden jurídico constitucional que asegura la plena vigencia de de las libertades políticas y civiles, garantía de los derechos individuales consagrados en la Constitución.
La lucha contra el estatismo, el proteccionismo, las regulaciones excesivas fue muy importante y destacable en el gobierno de Carlos Menem.
El decreto de desregulación derogó enorme cantidad de restricciones a la competencia y a la transparencia en el funcionamiento de los mercados, tanto los del interior, el de bienes y servicios, como también al comercio exterior, a las economías regionales y al mercado de capitales.
Se terminó con el control de precios que nos había afectado durante décadas y que los Kirchner han vuelto a imponer bajo la mano férrea y autoritaria de Guillermo Moreno.
Las privatizaciones fueron parte del modelo: parece olvidarse que con ellas se eliminó gran parte de la corrupción estructural que padecíamos sin que ningún gobierno anterior, salvo en el período de gobierno de Arturo Frondizi, intentara desmantelar.
El gobierno de los Kirchner ha creado hasta empresas de aviación sin aviones. Regresan a las prácticas corruptas y las promueven con las estatizaciones, se amedrenta para que las empresas acepten a directores estatales en empresas privadas, hay un avance continuo del gobierno sobre la actividad privada.
La presión impositiva es cada vez mayor a la vez que se cierran los canales que permiten generar riqueza y aumentar las exportaciones.
La economía del país se viene abajo pero la presidente sigue enamorada del modelo. Declara que el 28 de junio se juega la posibilidad de continuarlo como también la estabilidad y “calidad” democrática.
Lo que interesa ahora, más allá de los dislates de la presidente, es que los opositores se den cuenta que éste modelo no sirve como pasó en cualquier país donde se aplicó. Hay que tomar el ejemplo de Chile: continuaron el modelo económico, reforzaron la democracia, las instituciones y, aunque cambiaron los gobiernos, se mantiene lo que ha dado muestras, por las consecuencias, de que se ha hecho bien.
Los chilenos han aprendido, luego de volver al clima democrático de tolerancia y espíritu abierto, que la única manera de progresar económica y políticamente es reforzando a la sociedad civil, privatizando, desreglando, para que se pueda crear, vender y comprar sin trabas que obstaculicen los libres intercambios.
La manera de atraer capitales es la inversa a la elegida por el actual gobierno: con condiciones jurídicas y políticas comprometidas con la propiedad privada se reestablecería otra vez la confianza.
Solo en democracia podremos defendernos de las arbitrarias medidas del gobierno. Las próximas elecciones definirán por cual camino quieren transitar los argentinos y la oposición debería animarse a analizar con objetividad la historia argentina. Maltratar la década del 90 no ayuda a cambiar el rumbo, que no es otro qué el que hizo fracasar a tantos gobiernos, por seguirlo. Ver la realidad como es y no como uno quiere que sea, es prioritario para poder encarar cualquier cambio. Al pan, pan, y al vino, vino...

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

“Se acabó la joda…”


Elena Valero Naráez


"Se acabó la joda” dijo, hace unos días, cuando asumió su gestión el titular de la UIA, Héctor Méndez. Marca el cambio de orientación que tendrá la dirección de la entidad y la división ideológica que existe en su seno entre los empresarios ligados a los beneficios del Estado y los que desean ser protagonistas en el mercado mundial.
A los primeros, criticó Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Auto Argentina y flamante vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), desde el foro de la Fundación Libertad, en Rosario: "La idea de vivir con lo nuestro lo único que trajo fue pobreza y nos alejó cada vez más del mundo, por lo que es hora de pensar, de una vez por todas, en ser un país desarrollado" .
Criticó las medidas proteccionistas adoptadas por el gobierno y expresó que "el vivir con lo nuestro, lo único que trajo fue pobreza".
Con énfasis, comentó frente al auditorio, la necesidad de las empresas de “operar y trabajar con tranquilidad” frente a la vuelta de los Kirchner a políticas que traban las importaciones de productos tan básicos como son los tornillos y las tuercas.
El gobierno sigue obstaculizando el comercio libre trabándolo con medidas proteccionistas. Defiende junto a algunos empresarios, la compra de bienes caros pero, producidos en el país. Se prioriza la idea nacionalista de sacrificar al consumidor en pos de vivir con lo nuestro.
Rattazzi, sin pelos en la lengua, se expresó en contra del cierre de los mercados porque de esa manera, dijo, se perjudica la industria. También se mostró preocupado por los índices reales de inflación: "A cualquier industrial le conviene el cambio más alto posible, pero debe ser compatible con una situación macro en la cual hay que también llegar a reducir la inflación a cero"
Confirmó que la entidad fabril cambiará la orientación de la conducción, estará más cerca de la mesa de enlace agropecuaria y de la AEA (Asociación de Empresarios Argentinos). Tendrá una mayor relación con la industria privada. Garantizó que a partir de ahora “"se hablará más de competitividad, de eficiencia y desarrollo y menos de vivir de prebendas”
Tiene razón Rattazzi, el Estado debe asegurar el funcionamiento de las empresas: para ello tiene que respetar la propiedad privada, dar seguridad jurídica y ser garante de la actividad económica de cada una.
Las industrias necesitan crecer y acumular el capital necesario para invertir en tecnología, parte esencial de la economía de un país moderno. Implica cambio social, cultural y reduce la miseria.
Las empresas que viven de subsidios y prebendas, tal como sucede con las empresas del Estado, se niegan al progreso que esta indudablemente ligado a la ciencia y a la incorporación de tecnología. La burocracia aporta trabajadores demás para atraer votos y no despide por el costo político que ello acarrea.
Las medidas de la gestión kirchnerista, por su base ideológica nacionalista y proteccionista, significan mayores costos para las empresas y reducen la competitividad. No se han tenido en cuenta, antes de decidirse a implantarlas, las consecuencias económicas que iban a traer, su influencia negativa en la competitividad internacional.
Cuando las empresas no pueden salir al mundo a competir, por la rigidez de la política económica planificada desde el estado, tienen que cerrar sus puertas o vivir miserablemente de él. El desempleo es la consecuencia lógica de pretender vivir “con lo nuestro”.
La protección del Estado, más allá de la que salvaguarda el cumplimiento de las normas que rigen el mercado, lo reduce, y perjudica a la gente común, no a los que tienen más fortuna, porque el capitalismo nace y se desarrolla, principalmente, de la oferta hacia los sectores con menos recursos.
Sin la expansión de los mercados será imposible crear la riqueza necesaria para superar la crisis que sufrimos por la política de éste gobierno, destinada a desvalijar a quienes producen y a dilapidar lo que obtienen por coacción, en aras de conseguir mantenerse el poder.
Algunos empresarios argentinos se han dado cuenta que el gobierno actual no tiene receta alguna para paliar los efectos de la crisis económica y no lo ven dispuesto a respetar la institucionalidad, indispensable, para el funcionamiento normal de la economía.
Sin seguridad jurídica no tendremos inversiones. Las normas deben ser respetadas y previsibles o no habrá empresa que funcione y por lo tanto aumentará el desempleo.
Es por eso que escuchamos con esperanza, la saludable noticia: la nueva conducción de la UIA, se dirige a luchar por un modelo de libre mercado, donde la competencia entre empresarios, en vez del Estado, sea quién diga qué, cómo y cuánto producir y dónde el precio no lo invente un funcionario sino el juego de la oferta y la demanda. Por el bien de los argentinos ¡que así sea!

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Los sindicatos y el poder


Elena Valero Naráez


Un supuesto estado gripal impidió la reunión de la presidente con los sindicalistas, quienes serán recibidos recién el lunes 30.
El consejo directivo de la CGT, procura presionar, para que sea aceptado su reclamo de incorporar más sindicalistas a las listas de diputados bonaerenses del PJ, conducido por su marido, Néstor Kirchner. También pretende que el gobierno aplique un impuesto a la renta extraordinaria de las empresas para paliar la desocupación. Aumentar el seguro de desempleo, subir las asignaciones familiares y retocar los sueldos de los jubilados, figuran en las peticiones que por vía propia o con la ayuda de Moyano intentan sindicalistas independientes y representantes de los grandes gremios. El 30 de abril, además, por iniciativa de Moyano, habrá una movilización gremial en la Avenida 9 de Julio.
El sindicalismo muestra, al presionar de esta manera, que ya no está supeditado a un gobierno y a un líder como sí, lo estuvo, después que Perón institucionalizó al sindicalismo.
Cuando Perón llegó al poder, en 1946, concretó la tarea de dominar a la dirigencia gremial, eliminando a los que no estaban dispuestos a aceptar su dirección personalista y autoritaria.
Bajo su liderazgo el sindicalismo fue dependiente y usado políticamente y la elección de los líderes sindicales estuvo ligada a la fidelidad al líder.
Las gratificaciones concedidas por Perón, a los sindicatos, fomentaron, en gran parte de la sociedad, la idea de la necesidad de un estado protector, la cual, por inercia cultural, aún perdura.
Esta política fue parte del corporativismo que marginó a los partidos y potenció la relación de los sindicatos con el Estado, obstaculizando el vínculo con las empresas.
Asociaciones profesionales, empresariales y sindicales, como también los partidos, fueron perseguidos, debilitados y desprestigiados y debieron subordinarse a la conducción y autoridad de Perón.
Se cambió el sistema que nos había llevado al progreso político y económico, por otro, impregnado de nacionalismo, de clara orientación socialista y populista.
Después de 1955 el partido peronista quedó debilitado, con su líder en el exilio y proscripto. Es así como los dirigentes sindicales se convierten en intermediarios de Perón adquiriendo, poco a poco, autonomía e importancia frente a los debilitados partidos políticos.
El triunfo de Alfonsín, en 1983, significó un golpe al corporativismo peronista y abrió el juego hacia la formación de un sistema de partidos pero, la crisis del 2001, nos trajo a los Kirchner. Con ellos regresó el autoritarismo aunque, los líderes sindicales, ahora, juegan un papel preponderante: de su buena o mala voluntad depende la gobernabilidad.
No obedecen ciegamente a las intenciones de Kirchner, quien no logra quitarles poder político propio y peso en sus propios sindicatos, como lo hizo Perón para usar al gremialismo como fundamental arma política.
Todavía escuchamos a Moyano y a otros líderes sindicales defender las ideas de la antigua “doctrina nacional”, las cuales, como antes, traban el desarrollo de la economía.: justicia social, políticas estatistas, y la soberanía o independencia nacional.
Los partidos no se han recuperado, el partido liderado por Kirchner sigue con la pretensión de ser “único”, desprestigia a la oposición y recrea un régimen corporativo donde el marco democrático está viciado por pujas sectoriales.
La esperanza radica en que la corriente política mayoritaria elija, esta vez, propuestas y estilos democráticos. Eso permitiría la formación de un sistema de partidos y con ello el debilitamiento de los sindicatos. Éstos, deberían retornar a la relación sindicato-empresa para obtener salarios justos basados en la rentabilidad y no en el capricho de angurrientos líderes sindicales.
Los trabajadores tienen que constituir organizaciones, libremente, y afiliarse a ellas observando los estatutos como única condición.
Esperemos que vengan tiempos mejores donde los lideres sindicales dejen de utilizar el inmenso poder que poseen para cambiar favores con el poder político de turno.
No son tolerables, en un clima democrático, acciones contra organizaciones o entidades que se oponen a las arbitrariedades del gobierno ni las que tienden a fragmentar a los partidos políticos.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Pedirle peras al olmo…


Elena Valero Naráez


En las dictaduras el presidente se convierte en guía con posibilidades de ventajas, lucros, prebendas, que sin poder arbitrario no existirían. Se quiebran las limitaciones y el poder se torna autoritario. Es el camino que ha recorrido Néstor Kirchner, nuestro presidente de facto. Pero, hasta los dictadores necesitan del consenso, sin el cual, no pueden prolongarse en el poder. Es por ello que está inventando maniobras desesperadas para retenerlo.
Kirchner es autoritario, busca por todos los medios, como Hugo Chávez, destruir un poder institucional limitado. Para ello necesita de recursos para desparramar gratificaciones, sin las que no podría tener apoyo popular. Si no lo obtiene, pierde en las próximas elecciones. Es por eso, también, que sus discursos y los de la presidente se cargan de emocionalidad exagerada: han comenzado la campaña.
Demonizan a los sectores que producen y de los que se sirven para obtener recursos: apelan a movilizar en su provecho a la gente de menores ingresos repitiendo, como una letanía, el latiguillo de “reparto justo de la riqueza.” Responde, a sacar al rico para darle al pobre pero, con la peculiaridad –revela la ignorancia- de ponerle trabas a la producción.
Los Kirchner están desarrollando pobreza: la producción y la productividad bajan a niveles preocupantes en todos los sectores de la economía y con ello el desempleo.
Impuestos, controles al mercado, el saqueo a las AFJP e infinidad de medidas impiden generar la confianza que provoca a los empresarios reproducir sus capitales en mayores inversiones. Las disposiciones impulsadas por el matrimonio “K” no la permiten ni apoyan al capital extranjero que haría posible la indispensable generación de riqueza.
Las provincias dejaron de pagar los aguinaldos y a los proveedores. Algunas amenazan con lanzar títulos como moneda local: muestran el resultado de la crisis fiscal, el descenso de la recaudación que está acabando con el actual gobierno.
En nombre de proteger el mercado interno se regulan actividades productivas llevándonos a la perdida de exportaciones, fundamentales para el crecimiento. Y, como en épocas pasadas, la política abre las puertas a la corrupción. Los funcionarios acercan al poder a los empresarios para venderles beneficios a cambio de evitarles la competencia, intimidando a los que no están ligados a los favores del Estado.
Perdimos el lugar en el comercio mundial, adquirido en los 90, con el cambio del sistema económico dirigista y proteccionista que había paralizado durante décadas a los mercados porque, ha vuelto a ser popularizado, a pesar de su fracaso, por los actuales gobernantes.
Si el resultado de las próximas elecciones, permite al Congreso dejar ser un apéndice de la pareja presidencial, se podrá dar marcha atrás con las resoluciones que han provocado la parálisis de la actividad económica.
Hay que volver a incentivar al empresario privado para que aumente la producción y agregue tecnología a su empresa. Impulsar a la sociedad al ahorro y al trabajo, como ideal de vida, al respeto por las exigencias de la Constitución, dejar de usar a la Ley como medio en vez de que sirva para dar certidumbre y previsibilidad. También, ensanchar las posibilidades de los argentinos mediante el apoyo al conocimiento técnico y científico.
Necesitamos de gobernantes que dejen de darle más importancia al pasado que al futuro para amigar a los argentinos y cerrar viejas heridas abiertas, también, por obra y gracia de Néstor Kirchner.
Mirando hacia adelante es como se encuentra el camino, se experimenta lo desconocido, se aceptan nuevos desafíos, no se vive de memoria, la vida se convierte en una interesante aventura. Ese es el espíritu del capitalismo: competir y arriesgarse en busca de la ganancia, pecado mortal, según la equivocada opinión de nuestra presidente.
Solo expandiendo el comercio abriendo las puertas al mundo podremos salir del estado de postración en que estamos.
Si gobernar es también aprender, el actual gobierno debería impulsar los cambios que se requieren para levantarnos y empezar a andar, resucitar, pero, según parece, es pedirle peras al olmo…

Elena Valero Narváez. (Autora de “El crepúsculo argentino”. LUMIERE. 2006)
evaleronarvaez@hotmail.com

“Ni tanto que queme al santo, ni poco que no le alumbre”


Elena Valero Naráez


La muerte del ex presidente Raúl Alfonsín, provocó actitudes contrapuestas pero con un denominador común: la exageración tanto en el halago como en la crítica. Fueron pocos los que se animaron a dar una imagen real del gobierno del ex presidente aunque destacaron, acertadamente, su actitud positiva de diálogo ante los problemas que le toco asumir durante su presidencia y también como líder de la oposición.
Creo que deberíamos aplicar el dicho popular “ni tanto que queme al santo, ni poco que no le alumbre”.
La repercusión de su muerte en nuestro país y en el exterior, representa la importancia que tuvo el triunfo de Alfonsín en 1983: los argentinos votamos por la paz, contra la dictadura y la guerrilla. También, por el temor al peronismo, el episodio de la quema del cajón por Herminio Iglesias, asustó a sectores independientes e indecisos, aumentando el caudal de votos del candidato radical.
El gobierno constitucional encarnó la esperanza en que no solamente se resolverían los problemas económicos de orden interno, sino que definitivamente viviríamos en democracia.
La emoción con que Alfonsín recitaba el Preámbulo de la Constitución, en la campaña, es todavía recordado por casi todos los argentinos, quienes compartían la necesidad de no volver a consentir la destrucción de bienes y personas, de lograr la “unidad nacional” a través de los partidos y respetando las diferencias. En resumen, con la elección de Alfonsín como presidente de los argentinos, aceptamos la democracia representativa como método para solucionar los problemas graves que debía afrontar el nuevo gobierno.
Habría que destacar la carrera política del ex presidente porque explica cómo se puede alcanzar el poder por métodos democráticos. Alfonsín fue concejal, diputado, y senador, antes de llegar a ser el presidente de todos los argentinos. Hizo una carrera política, contrariamente a las aspiraciones de los guerrilleros o terroristas del mundo, quienes intentan llegar al poder, rápidamente, por medio de métodos basados en la violencia. Raúl Alfonsín se opuso de la dictadura y contra la acción de los terroristas, aunque se interesó por ayudar a los familiares de los desaparecidos.
Recibió una economía que necesitaba de terapia intensiva: el Banco Central contaba con reservas de sólo 102 millones de dólares, la inflación alcanzó, en 1983, el 43,7%, el déficit del balance de pagos llegó, en el mismo año, a 4.403 millones de dólares, no se cumplía los acuerdos con el FMI, el consumo global superaba el 80 % de la oferta y demanda de la economía, entre otros datos que muestran la situación desfavorable de ésta, en el momento de asumir.
Su gobierno vio la situación tal cual era, lo demuestra, claramente, el plan Austral de 1985 con que se intentó estabilizar la economía: se basaba en tres pilares fundamentales: el cambio drástico de las expectativas, no emitir para financiar el tesoro y en reducir el gasto y el déficit fiscal. La lucha contra la inflación iba a ser prioritaria. Lamentablemente, a pesar de ver los problemas con claridad, ninguno de los planes tuvo éxito. Ni el período en que fue ministro de economía el Dr. Bernardo Grispun, ni el plan “Austral”, tampoco el plan “Primavera”, cumplieron con las metas que se habían propuesto.
Aunque se hablo de privatizar, no se avanzó en el tema, tampoco en la política de desregulación y de reestructuración del sector público. Lo hará el presidente Menem, luego del fracaso del gobierno del Dr. Alfonsín.
Pero, la muerte del ex presidente ha conmovido a la mayoría de los argentinos quienes, encontraron en su figura un contraste ejemplar con el gobierno actual.
Néstor Kirchner pretendió utilizar políticamente al líder radical: aseguró que le había prevenido contra los sectores conservadores quienes, como a él, intentarían combatirlo. No estaba Alfonsín para corroborarlo por eso pudo aprovechar la situación para hacer política contra sus adversarios.
Alfonsín, en su último mensaje grabado, pidió al gobierno dialogo con la oposición y a la oposición dialogo entre sus líderes. Es un gran consejo. Vio claro qué necesita La República para resurgir: un encuentro fecundo que permita regresar al respeto de la letra de La Constitución, a la ética del trabajo, a la normalización de los mercados y a discutir los problemas en el marco del estado de derecho.
El jueves pasado, la sociedad despidió al líder radical con emoción, destacando valores que son mancillados por el actual gobierno. Se anhela regresar al espíritu democrático de 1983: la coexistencia pacífica de los argentinos a la sombra de reglas provisorias y perfectibles, con partidos que cumplan el rol, indispensable, de luchar por ideas plasmadas en programas contenedores de los reclamos de la gente.
En las próximas elecciones, elegiremos con más responsabilidad a quienes nos defiendan de políticos trasnochados que pretendan avanzar sobre las instituciones para dominar a la sociedad civil, garante del sistema democrático. Así lo demuestra, la masiva despedida al ex presidente.
También, en muestro análisis, deberíamos tener en cuenta la enseñanza de Max Weber, quien diferenciaba la ética de las intenciones de la ética de las consecuencias. Todos los políticos quieren triunfar y pasar a la Historia como grandes presidentes, pero si se equivocan en la elección del rumbo las consecuencias las sufre la gente.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El crepúsculo argentino”. LUMIERE. 2006)
evaleronarvaez@hotmail.com