OID MORTALES EL GRITO SAGRADO…


Elena Valero Naráez


“Gobernarse a si mismo es ejercer una vigilancia continua sobre el modo como los mandatarios del país desempeñan la gestión que el país les ha delegado. Esa vigilancia incumbe al interesado mismo, que es el país, y los medios prácticos de hacerla efectiva son la publicidad de los actos de gobierno, por una parte, y por otra, la inviolable libertad de pensar, de opinar, de hablar, de escribir, de imprimir, que el país se reserva con el objeto de tener al mandatario continuamente al corriente de la forma y sentido con que el país quiere que desempeñe su mandato” Juan Bautista Alberdi

No es el espíritu alberdiano el que prospera en la nueva ley de Radiodifusión que obtuvo la media sanción en el Congreso con el apoyo de oficialistas, socialistas y de la centroizquierda. Alberdi consideraba a la prensa libre como fundamental requisito para poder colaborar en la acción de gobierno. Pensaba que renunciar a ella era abandonar el rango de país libre. No lo han considerado así los 147 legisladores quienes, entre gallos y media noche, dieron su voto al proyecto.

Los Kirchner se oponen a todo lo que amenace su libertad de acción. Ésta es la característica principal del actual gobierno. Desconfían de las instituciones democráticas y es por ello que siempre están dispuestos a intervenir ante cualquier objeción a sus pretensiones. Es así como han disminuido al Congreso hasta convertirlo en un apéndice del poder. Toda disensión o deliberación es anulada dentro del bloque oficialista por un Ejecutivo que controla todas las decisiones. La autoridad de los Kirchner debe ser reconocida apelando, para conseguirlo, a toda clase de estratagemas, métodos ilegales y maniobras políticas que denigran las instituciones y prácticas democráticas.
No conformes con disminuir la independencia del Poder Judicial y del Congreso, ahora, se dirigen a ponerle una mordaza a la opinión pública. La adhesión al Gobierno será la norma para obtener licencias. El que quiera perdurar deberá ser devoto de los Kirchner, quienes son inflexibles en sus afirmaciones, con pretensiones ilimitadas, violentos contra quienes se le oponen. Cualquier concesión o entendimiento son considerados como signos de debilidad. Ambos atacan, permanentemente, a los medios y periodistas independientes. Esta ley les ayudará a controlar los medios de comunicación.
La democracia esta amenazada, depende ahora del Senado que los Kirchner terminen con la opinión pública institucionalizada. Las expresiones e inquietudes de los diversos grupos sociales necesitan ser escuchados por el poder político, lo demanda nuestra Constitución. Se está haciendo una parodia de la democracia, que ya no es tal, gracias, en parte, al apoyo dado por empresarios, sindicalistas, diputados, senadores y en general de casi todos los argentinos que han consentido en silencio los atropellos a las leyes de la República. Si los medios de comunicación pasan a depender del gobierno, dejarán de proveer a éste de la información cierta y responsable, necesaria para tomar mejores decisiones. Acallar las voces opositoras lleva, como ocurre en todos los regímenes autoritarios, a depender de métodos y leyes coercitivas para lograrlo. Esto termina perjudicando a todos, aún a los que se creen cercanos al gobierno. Todo poder necesita del control de otros poderes, por eso es fundamental la pluralidad de ideas que permite una opinión pública institucionalizada.
El gobierno debe garantizar la libertad de expresión pero en vez de controlar e intimidar. La excesiva participación del Estado en el proyecto de radiodifusión, fue cuestionada por la oposición y las modificaciones no la conformaron porque preservan arbitrariedades, inadmisibles, como la injerencia estatal en el contenido de los medios de comunicación. El apuro del gobierno en tratar el modificado proyecto de ley, también es criticado, ya que se merecía un tratamiento adecuado por su importancia para el mejoramiento y sostén de la democracia. Sin embargo, continúan las divisiones entre los legisladores que no responden a la presidente, no solo por intereses electoralistas, sino por algo más importante: son varios los que, aunque se oponen al Gobierno, comulgan con las ideas kirchneristas, como lo demuestran los que votaron a favor del proyecto.
El más importante de los controles al poder político es la opinión pública. Si ésta pierde la voz se convierte en un objeto pasivo y deformado de propaganda para el gobierno de turno.
Muchos han olvidado como se persiguió la libre expresión desde 1946 a 1955: “La Vanguardia” debió transformarse en un diario clandestino, luego de soportar multas y clausuras. Se obligó a vender a Perón, “Crítica” y “La Razón”, mientras La Prensa, fue expropiada en 1951. A “La Nación”, que luchaba por mantenerse independiente, le redujeron las cuotas de papel hasta el punto de que sus lectores debían recurrir al mercado negro para conseguir un ejemplar. Se obligaba a los diarios a seguir las consignas de la Secretaría de Prensa y Difusión y se constituyó la Asociación Literaria Editorial Argentina, de la que Evita, era la principal tenedora de acciones. También, “Noticias Gráficas” y la Editorial Haynes, que editaba el diario “EL Mundo” pasaron a manos del Estado, como las ondas de radio y las emisoras, las cuales, se convirtieron en instrumento de propaganda del gobierno peronista.
El ex presidente Néstor Kirchner y la actual presidente, avanzarán también hacia un modelo autoritario, utilizando todos los resortes que les da el Estado. Es con lo que cuentan desde que perdieron en las pasadas elecciones legislativas. Con los decretos de necesidad y urgencia, la delegación de poderes, el veto y el control de la opinión pública, seguirán adelante, sin tener en cuenta la distinción liberal entre lo privado y lo público. Ambos, se han convertido en una amenaza a la garantía del orden social lo que se traduce en inquietud y desasosiego. Al perder credibilidad, y consenso, recurren a recompensas prebendarias para lograr obediencia a sus reclamos. Al no poder satisfacer, aunque sea parcialmente, las necesidades e intereses generales de la gente, generan tensiones y conflictos permanentes, por eso necesitan más concentración de poder y autoritarismo.
El Senado, en los próximos días, decidirá sobre el nuevo diseño de la ley de radiodifusión. Tiene una gran responsabilidad. El vicepresidente Cobos está ayudando: envió una nota al secretario parlamentario del Senado, Juan Estrada, para que girara el proyecto a las Comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión como quiere el Gobierno, pero, además, a la de Asuntos Constitucionales, de Educación y Cultura y de Derechos y Garantías. También Macri anunció, que si es aprobada será revisada por la oposición después del 10 de diciembre cuando asuman los nuevos legisladores.
El vicepresidente pide imitar el Pacto de la Moncloa. No es necesario porque ya tenemos un excelente pacto: La Constitución. Debemos empezar a respetarla.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

De mal…en peor


Elena Valero Naráez


El que logra alguna ganancia en la Argentina se encuentra expuesto a ser saqueado por el gobierno de Cristina Kirchner. Su voracidad se explica por la necesidad de financiar el gasto público. Los funcionarios planificadores actuales parecen no percatarse de que las inversiones y reinversiones que provocan la acumulación de riqueza resultan del ahorro, del cuidado en el gasto, y de la responsabilidad en la aplicación del dinero. El estado sigue creciendo y por ello es necesario el uso y abuso del sector privado. El país no puede tolerar una mayor exacción con destino a las arcas fiscales.
Las provincias reciben tarde los fondos de coparticipación por lo cual los contratistas cobran mal y con retraso. Los gobernadores, por ello, se ven obligados a exprimir al contribuyente con más cargas tributarias como lo está haciendo el gobernador de la provincia de Buenos Aires: aumenta el inmobiliario urbano y rural, crea impuestos al movimiento de mercadería en los puertos, a la transmisión de bienes heredados y la aplicación de sellos para la compra de automóviles, entre otros. Para colmo de males la inflación continúa aumentando: en agosto superó el 1 %.
Preocupa que ni el gobierno ni buena parte de la oposición plantee el método para salir de estos males. No se escuchan voces favorables a la libertad económica y el juego de las fuerzas del mercado. En vez, se explicitan, en voz alta, concepciones favorables a una adecuada planificación de la economía y un rígido control del Estado. La incoherencia del elenco gobernante no permite avizorar buenas perspectivas de futuro inmediato. Cada intento de la presidente de insinuar un mínimo cambio es inmediatamente contrarrestado por medidas o anuncios de signo contrario sumando así al error el precio de la inconsistencia.
En política exterior tenemos una línea clara pero opuesta a lo que se establece en la Constitución: estamos cada vez más alejados, política, cultural, y económicamente, de las democracias occidentales determinando, de este modo, nuestro atraso económico y tecnológico. Es una política suicida: el aumentar la distancia tecnológica nos ha hecho cada vez más dependientes contrariamente a las declaraciones de la presidente... Además, una relación tan cercana al gobierno autoritario de Hugo Chávez, quien se atreve a revelar un peligroso plan nuclear con la ayuda de Irán, no ayuda a incrementar la vocación democrática que dice tener Cristina Kirchner ni a las buenas relaciones con EEUU.
No hay salida para este proceso de deterioro de la economía argentina mientras no se produzca un cambio radical de política que atraiga capitales. Para ello se necesita restaurar la confianza mediante funcionarios realmente confiables que acerquen un programa de gobierno global con medidas de aplicación inmediata y aceptadas por la ciudadanía. Esto, seguramente, podrá llevarse a cabo luego de una crisis que nos deje postrados. Parece que a los argentinos nos gusta resurgir de las cenizas.
El gobierno no se da cuenta de que el problema principal es haber, autoritariamente, dirigido a los argentinos hacia un modelo de ideas agotado en todo el mundo y que es causa de inflación y desocupación. No podrá Cristina Kirchner ni los gobiernos que vengan encarar con éxito la reconstrucción si se basan en las ideas e instrumentos actuales. No hay planes que promuevan expansión económica y la desconfianza afecta a las instituciones. Todo esta ligado a la mezcla de ideas nacional-socialistas.
Tenemos buenos ejemplos que muestran la importancia de volver a una economía de mercado. China es un ejemplo paradigmático: fue símbolo del comunismo cuando estuvo desde 1949 bajo la influencia de Mao Tse Tung, durante los diez años de “La Revolución Cultural”, fanáticamente marxista. Hoy, ése país se acerca rápidamente a los principios de Occidente: se está modernizando y levantando el nivel de vida de la población desde que se comenzó a respetar la propiedad privada y el capital extranjero. Increíblemente, están pidiendo más libertad económica en los foros internacionales.
Tampoco hay política energética. El Estado no invierte y no atrae la inversión privada necesaria para que podamos tener la energía que el país necesita con urgencia. Estamos importando gas caro y al borde del colapso en materia de electricidad.
Nos estamos quedamos sin gas, sin petróleo, sin carnes, sin infraestructura, sin caminos, por una política que impide la inversión. No hay quien venga a hacerlo en la Argentina y el Estado como siempre o no invierte o lo hace mal.
No hay tiempo para seguir por el rumbo equivocado de controles económicos y planificación tecnocrática de las actividades económicas. Hay que volver a los principios de la Constitución eliminando regulaciones y controles, liberando los mercados, abriendo posibilidades a la actividad privada, privatizando las empresas que se estatizaron durante este gobierno. Todas las reformas deben hacerse sin prescindir del Congreso y el estado de derecho.
El control por el Estado de los medios de comunicación aumenta aún más la desmoralización de buena parte de la sociedad que observa adormecida el hacer y deshacer de los Kirchner.
La opinión pública institucionalizada es el medio más importante de la democracia para explicar y criticar las medidas del gobierno. La idea del gobierno de controlarla esta rebalsando el vaso: se fue creando un clima desfavorable para la opinión pública mediante la presión a través del control de la publicidad estatal y otros tipos de coacción velada o francamente, abierta.
Mostrar solo algunas fases de la realidad no permite a la ciudadanía un análisis correcto y amenaza seriamente la estabilidad democrática, afectando la libre información e inclinando la opinión hacia el gobierno. El ambiente se enturbia aún más por los manejos de las cifras del INDEC y la manipulación de la Justicia.
Revisemos los períodos en que se respetó la Constitución: fueron épocas de progreso y de colaboración voluntaria y pacífica de los argentinos bajo la sombra del régimen jurídico que la economía de mercado requiere. Dejemos atrás los ensayos basados en el avasallamiento del Estado con formulas autoritarias, estatistas e inflacionarias que empobrecieron al país durante gobiernos constitucionales, militares y de facto, salvo en contadas ocasiones.
Es hora de revisar las ideas que nos hicieron retroceder del lugar que ocupábamos, por nuestro crecimiento, entre los países privilegiados del Mundo, a principio del siglo XX. Recordar cómo los países socialistas, con su forzada acumulación, terminaron en una completa escasez de artículos esenciales para el consumo, mientras que en los países capitalistas los trabajadores pueden consumir porque tienen mejores salarios. Solo en esos países crecen espectacularmente los estratos medios, la industria tiene posibilidades de crecer y los sectores de bajos recursos pueden acceder a bienes que en los sistemas socialistas fueron y son inalcanzables. También exportan capitales, conocimientos y servicios a otros países.
¿No es el momento de imitarlos?

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Los Kirchner y la pobreza


Elena Valero Naráez


En Francia, EEUU, Alemania, Japón, Inglaterra, Canadá. Australia, Suecia, y otros países ricos, se diferencia entre la “carencia relativa” de sus sectores de menos recursos y la pobreza estructural que sufren países pobres o en vías de desarrollo.
La pobreza, en el mundo desarrollado, es distinta cualitativa y conceptualmente de épocas pasadas aunque muchos intelectuales aún registren solamente los fracasos y no los triunfos de la sociedad actual, por la conciencia social que tenemos a la hora de evaluar las situaciones de personas que no tienen bienes hoy considerados indispensables. En su época, Adam Smith, ya consideraba pobre al que no tuviera no solo los bienes indispensables para subsistir sino también si no podía obtener lo que las costumbres del país considerara indecoroso no tener. Hoy la mayoría de los trabajadores, en los países capitalistas, pueden acceder a comodidades y lujos que apenas hace un siglo eran impensables.
Eso no significa que en ésos países, el sistema capitalista deje de convivir con perspectivas e ideas que le oponen resistencia y que promueven proteccionismo, intervencionismo y tipos espurios de subsidios. Son países democráticos donde conviven ideas de distinto signo aunque las que promueven la economía de mercado, en general, se han adoptado al mostrar mejores resultados que las de tinte nacionalista o socialista. Exitosos gobiernos, mal llamados socialistas, han dejado en manos privadas los medios de producción.
En nuestro país el gobierno nos ha orientado hacia el camino equivocado: los diarios muestran, día a día, el deterioro que está sufriendo la economía y con ello el aumento del desempleo y la pobreza.
Nuestra presidente se queja de las malas noticias que en éste sentido anuncia la prensa. Expresó, días pasados, que tanto periodistas como políticos, se encargan de anunciar los índices de pobreza, faltando el respeto a los sectores más vulnerables, sin que expliciten las políticas que el gobierno anuncia para morigerarla.

Veamos algunos datos que nos presenta la realidad económica:
• La empresa Aerolíneas, en julio, tuvo la pérdida mas grave de su historia, casi 300 millones en el mes,
• Los precios de los alimentos suben aceleradamente, más, de lo que indica el INDEC.
• Por las trabas a las importaciones están pensando en irse muchas empresas o en achicar su estructura comercial porque se entorpecen, con las medidas del gobierno, procesos productivos que dependen de insumos importados.
• El rojo fiscal de las provincias ha llegado a los 11.000 millones de pesos impidiéndoles abonar los sueldos o hacerlo con retraso y en forma escalonada.
• En seis meses se cerraron 280 estaciones de servicio.
• Disminuirá, considerablemente, la siembra de hectáreas de maíz por el desinterés del productor, ante la ausencia de precios a futuro, los cupos existentes para la exportación y los altos costos de producción.

Ellos bastan para que comprendamos porque en un año se perdieron 400.000 empleos en blanco, y una cifra superior en el número de ocupados en negro, el empleo industrial se achicó mucho más de lo que indican las cifras mentirosas – 4, 3 % del INDEC- y la pobreza continúa aumentando.
No coincido con la presidente: no es una falta de respeto reconocer los niveles de pobreza porque es la única manera de comenzar, si se quiere morigerarla. Ofuscada, ante las críticas, proyecta un “padrón de los ricos” para saber cual es la brecha real entre los que más tienen y los que menos tienen. Se apropia de latiguillos al que recurren todos los gobiernos populistas para hacer odiar al que obtiene ganancias o acumula capital en su empresa, trabajando dignamente. Es la manera de lograr que la gente espere que dicha acumulación la haga el Estado y no la sociedad civil. Pretende domesticar al sector agropecuario, mediante impuestos y discursos que desprestigian las pasadas ganancias “exageradas” del sector como si el éxito estuviera prohibido y obtener rédito fuera pecado mortal.
En los países ricos hay desigualdad entre los más ricos y los más pobres, pero el nivel de vida es muchísimo mejor al de los pobres de la Argentina.
Estamos sufriendo un descontrolado aumento del gasto público que unido al control de precios provoca inflación, se roba descaradamente a los inversores, a los ahorristas, a los empresarios, salvo a un grupo de amigos. Se está achicando a niveles alarmantes la producción y la productividad necesarias para crear riqueza y trabajo.
La política kirchnerista no ayuda a los sectores bajos que pretende defender. Las trabas burocráticas, laborales, e impuestos exorbitantes, se suman a una política autárquica evitando que se amplíe el mercado y los incluya.
Los datos señalados, entre muchos otros, demuestran que en nuestro país, contrariamente a los países desarrollados, son aceptadas las políticas corporativistas, las prebendas del estado, las trabas a los mercados y una justicia endeble ajustada a los pedidos del gobierno.
Para salir del fracaso en que está sumido nuestro país, necesitamos que se recuperen las instituciones y se debiliten las ideas que aún vemos flamear en los discursos de políticos, sindicalistas, profesores universitarios, periodistas y aún, en buena parte de la sociedad. Ideas nacional-socialistas que llevan al país - como desde 1945, salvo en algunas excepciones- hacia el deterioro de la economía de mercado, de la acumulación de capital desde el Estado, casi siempre anticapitalista, que nos lleva a vivir “con lo nuestro”, paradójicamente, en un mundo de mercados globalizados, de descubrimiento y cooperación. La historia nos demuestra que la economía no debe estar dominada por quienes ejercen el poder político.
El fracaso de la política kirchnerista debe incentivarnos a reforzar la democracia, único sistema que nos permite resolver los conflictos pacíficamente, recuperar la sociedad civil restaurando la propiedad privada y los mecanismos del mercado. No se puede soñar con la erradicación de las desigualdades, como prometen políticos populistas, sino de crear las condiciones para que cada cual pueda disminuirlas. Como enseñaba Frederick Hayek: las personas no son objeto de administración, ni un medio que puede emplear el gobierno para sus propios fines sino que sus obligaciones terminan cuando cumple aquellas reglas generales aplicables a todos por igual. Debe conformarse con las atribuciones que le atribuye la Constitución sin dirigir ni planificar la economía.
Vivimos en un mundo donde, desde la salud y el amor, hasta el poder y la riqueza, entre muchísimos otros bienes, reina la escasez, mientras nuestras necesidades son insaciables e infinitas. Es por eso que el ser humano, si se lo deja en libertad, creará innumerables bienes, para intentar satisfacerlas. No podemos soñar con un mundo perfecto pero sí con un mundo mejor. De nuestras ideas, en gran parte, depende.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Todo es igual, nada es mejor...?


Elena Valero Naráez


“La democracia no es una muchacha que se deja tomar en la calle por un hombre armado con una ametralladora”. Winston Churchill

En una carta emocionante al diario La Nación, Arturo Larrabure, hijo del coronel Argentino Del Valle Larrabure, transcribe párrafos escritos por su padre en su largo cautiverio antes de ser torturado y asesinado por terroristas del ERP(Ejército Revolucionario del Pueblo) responsable en 1972, entre otros hechos, de otro cruel asesinato: el de Oberdán Sallustro, director de la empresa Fiat.
Veamos como describe Larrabure a uno de sus captores:
«El médico viene nuevamente. La revisación es prolija. En un instante en que el carcelero no observa discretamente llevo a la mano del doctor mi mensaje y en mis ojos imploro que acepte ese compromiso de solidaridad con un ser humano quebrantado por un injusto cautiverio. La capucha asiente afirmativamente. Pero en ese asentimiento pude ver sus ojos y nació en mí, de inmediato, el firme convencimiento de que la capucha es sólo estuche de un hombre con cualidad de verdugo. Sí, éste es indudablemente el hombre nacido para manejar el hacha que secciona una cabeza en el cadalso. Al ver sus ojos he visto la malicia calculadora del sádico, que siendo médico sólo tiene el alma carnicera del verdugo. La negra tela de la capucha que trasunta la mejilla descarnada de la muerte, me espera paciente. El médico se fue con mi esperanza y mi duda. Amargo sabor de hiel, el de esos ojos glaucos y fríos que vi en el orificio de la capucha, ojos de aves voraces que gozan de que la carroña de mi cuerpo sea devorada en amarga espera».
“Jóvenes idealistas, inocentes, que querían construir un mundo mas justo”, repite tristemente Larraburu, indicando el error que cometen los que defienden con esta denominación, aún después de ver las fotos de su padre torturado y humillado, a sus asesinos.
Muchos son los que llaman idealistas a los terroristas que destrozaron la vida de muchos argentinos y conmovieron las bases del la sociedad civil, en las décadas del 60 y el 70 ,sin saber siquiera cuales eran esos "ideales" y aún después, de ver las trágicas consecuencias que trajo al país el intentar llevarlos a la práctica..
Por el sólo hecho de suponer que tenían buenas intenciones se los consideraba idealistas y, aún hoy, perdida la lucha, una justicia tuerta, presionada y condicionada por el revanchismo setentista del actual gobierno, los quiere eximir de la responsabilidad que tuvieron por tantas muertes y tormentos, como los del Coronel Larrabure, y la desestabilización de la vida política, de dos décadas de terror y desencuentro.
Provenían de sectores de estratos medios o altos: Roberto Santucho era contador público y muchos, como él, eran universitarios. La Universidad fue un semillero de la guerrilla. Varios profesores incentivaron las ideas extremistas que pusieron en práctica éstos jóvenes que dejaron -en el intento de llegar al poder por la violencia- sus vidas, la de familiares y amigos, que se involucraron tratando de esconderlos para salvarlos de la muerte. Decían pretender “un mundo mejor” pero buscaban implantar un sistema totalitario. Fidel Castro los entrenaba y los financiaba, mientras secuestraban y extorsionaban.
Renegaban de su status alto, en el que encontraron frustración y por ello se convencieron de que podían cambiar el mundo por decisión propia, por medio de las armas. Tales fueron: el Che Guevara, Santucho, Firmenich, Vaca Narvaja, Gorriarán Merlo y casi todos los terroristas. Secuestraron, cometieron crímenes y atentados sobre civiles indefensos, destruyeron fuentes de riqueza social, diseminaron el terror sobre grupos y personas.
Las Fuerzas Armadas y de Seguridad, cumpliendo órdenes de un gobierno constitucional, terminaron, legalmente, haciéndose cargo de la represión antisubversiva: los acorralaron y desbarataron sus planes de lucha, derrotándolos finalmente en el terreno militar, el mismo que esos “idealistas” habían elegido para iniciar su lucha.
Juan Domingo Perón después de prohijar y fomentar la guerrilla, aprobando actos de latrocinio como el asesinato del Gral. Aramburu en manos de los montoneros y de utilizarlos para sus fines políticos, finalmente, los desautoriza desde la Plaza de Mayo, en 1974, el día del Trabajador. Poco antes, el 24 de septiembre de 1973, había declarado ilegal al ERP, indignado por el asesinato del líder sindical, Rucci. Abandonó a la guerrilla a su suerte: se ordenó la represión que fue llevada a cabo por militares y el grupo paraestatal: la Triple A. Fueron reprimidos por Perón, López Rega, Isabel Perón, Raúl Lastiri, e Italo Luder, aquellos que ellos ayudaron a llegar al poder.
Si son condenables los excesos cometidos por las Fuerzas Armadas y de Seguridad en esa guerra revolucionaria, también lo son, los crímenes cometidos por estos presuntos “idealistas” que aterrorizaron a quienes se oponían a sus planes de asaltar al Poder por medio de las armas, el asesinato indiscriminado y la violencia . La Justicia debe ser universalista.
El éxito de la guerrilla hubiera enlutado a la Argentina: basta con señalar parte del programa que aspiraban implementar los líderes del ERP, si tenían éxito, elaborado por Santucho y Baxter. Copiaron ideas del general vietnamita Nguyen Giap: proponían la lucha contra la dictadura y “el imperialismo” yanqui y el capitalismo argentino. Querían romper con los pactos que nos comprometían con EEUU y otros países, el Banco Interamericano de Desarrollo y todo organismo de control además de la “penetración imperialista”.
El gobierno "revolucionario del pueblo" estaría dirigido por la clase obrera como también el juzgamiento de los delincuentes políticos Expropiarían todas las fábricas de capital extranjero, sin indemnización previa: la administrarían el Estado y los obreros. Suprimirían el ejército y la policía porque querían nacionalizar las fuerzas armadas, proponiendo en su reemplazo un ejército revolucionario del pueblo y milicias armadas populares. Planteaban la reforma agraria y, entre otras metas, estatizar la banca, el crédito y el comercio exterior. Santucho amenazaba con severas sanciones contra los que consideraran que violaban "la moral y la disciplina". Ésta era la sociedad militarizada y regimentada que pretendían, tal como los totalitarismos por todos conocidos.
Como el grupo de intelectuales marxistas que en 1917, dieron un golpe de estado en Rusia, tomaron el poder ejerciéndolo a través de una terrible dictadura donde murieron enemigos y también varios socialistas y anarquistas que ayudaron a constituirla, éstos “imberbes”, como los denominó Perón, hubieran implantado un régimen basado en la omnipotencia burocrática, en nombre de esos” maravillosos ideales” para comprobar que la desaparición de la propiedad privada no deriva en la evaporación de las desigualdades sociales ni en la agonía del Estado. Por el contrario lo convierte en autoritario o totalitario.
El terrorismo en la Argentina, fue derrotado por las Fuerzas Armadas y de Seguridad del país y, también por la sociedad argentina que prefirió la paz en democracia y lo corroboró en 1983.
Con la democracia, regresaron los guerrilleros de sus exilios en Paris y otras ciudades capitalistas. Se pasearon por programas periodísticos haciéndose pasar por “chicos buenos” que luchaban por la igualdad y la justicia. Parte de la sociedad, los aclamó como a héroes: usufructuaron prebendas y privilegios ofrecidos por el sistema que despreciaban, pero, ninguno, se arrepintió de sus crímenes como en cambio, lo hizo el Ejército Argentino a través de su Jefe de Estado Mayor, durante la presidencia del Dr. Menem, al reconocer los suyos, llevados por esa cruel "guerra sucia" desatada por el terrorismo en los "años de plomo". No se escucha a los intelectuales que los apoyaron hacer un “mea culpa” por haber alentado penurias a tantas familias argentinas, de ambos lados, en esta guerra sin cuartel que duró dos décadas.
Fue un período lleno de mitos e incomprensiones.
Solo el sistema democrático puede dar un contenido ético, nunca perfecto, a las decisiones políticas: pueden ser revisadas y modificadas si son equivocadas porque deja de lado la omnipotencia aceptando, con humildad, que no somos omniscientes. Posibilita que aprendamos de nuestros errores, salvo que, como actualmente, se acepte, pasivamente, que el gobierno por haber sido elegido democráticamente, pisotee las bases que la hacen posible.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Momento de reconstrucción

setiembre de 2009

Roberto Cook


A causa de los resultados de las últimas elecciones, y de los posteriores desconocimientos de estos resultados, parece este un momento oportuno para refrescar pensamientos políticos e institucionales en nuestro país, aún opacados por algunas borocotizaciones.

Parece oportuno entonces, parar un poco la pelota y reflexionar acerca de donde estamos y para donde queremos ir.

Y esto debe hacerse ahora.

Para no repetir desafortunadas evoluciones anteriores, será interesante tener presente, algunos principios generales de derecho y temas constitucionales, y también observar como funciona el mundo en este momento.

Todo esto bastante obvio y frecuentemente olvidado.

Hay países que andan bien y otros que andan mal. No podemos seguir pegados a los que andan mal y peleados con los que andan bien.

Nuestras relaciones exteriores deben acercarnos a países exitosos y civilizados; debemos abandonar las relaciones carnales con Cuba, Venezuela y Bolivia.

La Constitución Nacional no es de cumplimiento optativo.

Debemos ser como nos gusta decir que somos: republicanos y federales.

El derecho penal no puede ser retroactivo ni tuerto. La justicia no puede ser un brazo del ejecutivo.
Los funcionarios deshonestos no pueden seguir impunes.

Los mandatarios no son los que mandan, sino que son empleados del Estado cumpliendo un mandato por tiempo limitado. Los que mandan son los ciudadanos, por medio de sus votos.

El Congreso Nacional no puede resignar sus funciones ni conceder facultades extraordinarias al Ejecutivo: los legisladores que lo hagan deben ser separados de sus bancas, no cobrar dietas y ser declarados infames traidores a la patria (Art. 29 de la CN).

Los derechos de importación y exportación, como los impuestos, solo pueden ser manejados por el Congreso, y la remisión de fondos a las provincias por coparticipación, será automática (Art. 75 CN).

El respeto a las libertades y derechos individuales es la base de toda previsibilidad jurídica: no se pueden modificar las reglas de juego según la conveniencia momentánea del mandamás de turno y pretender que la maquinaria productiva siga funcionando.

Manejar la economía con la vieja técnica populista de generar pobres para luego usar sus votos, tan usada por los últimos gobiernos, debe ser condenada por vil, y proscripta para siempre.

Y todo esto, solo para comenzar.

Ing. Roberto Cook, Autor de “La Evolución de las Ideas”.

El Gobierno es el problema…


Elena Valero Naráez


A la gente de campo les falta financiación bancaria a tasas razonables, también necesitan financiación para insumos elementales para encarar la próxima siembra.
No se puede vender el trigo por falta de precios a futuro. Es consecuencia de no poder exportar aunque el gobierno supuestamente lo autorice porque sólo se podrá hacerlo cuando estén cubiertas las necesidades del consumo interno. Los precios están dados por los Molinos, únicos autorizados a comprar. De esta manera los exportadores tienen el cereal pero no lo pueden vender.

La ganadería también sigue en crisis, en buena parte por la sequía. El desmesurado valor de los forrajes necesarios para la subsistencia de los anímales se ha convertido en una honda preocupación: un rollo de 150 pesos, por ejemplo, alcanza para una ración muy pobre para treinta vacas, de un día. Además los subsidios a los terneros que el gobierno anunció con bombos y platillos no han sido abonados.
El paro agropecuario podría extenderse a 15 días ya que no habrá desabastecimiento: las cámaras de los frigoríficos tienen stock suficiente de carne debido a las obstrucciones para exportar.
Esto se agrava porque las perspectivas de lluvia se anuncian recién para fin de la primavera por lo cual peligra la cosecha fina de trigo y cebada.
Quitar las retenciones a trigo, maíz y girasol no incidiría en tan grave escala en la recaudación y si lo haría en el productor agropecuario quien variaría su plan de siembra restándole lugar al “yuyito”. Igualmente, el impuesto, no recaudado por retenciones de esos productos, ingresaría a las arcas del Estado a través del impuesto a las ganancias; sería lógico dado que el productor abonaría dicho impuesto en caso qué tal ganancia realmente exista. No sería el caso- como con las retenciones- que el productor abonaría el impuesto aún en caso de tener pérdidas.
Néstor Kirchner negó en un discurso que se aumentaría las retenciones a la soja, pero, ¿quién puede tener confianza en la palabra de quien rompe contratos y pasa por encima de todas las normas?

Ante esta conflictiva situación del sector agropecuario una de las figuras que más criticaron la política del gobierno hacia los agricultores y ganaderos es acusada de “borocotizarse”, o sea, se pasa al oficialismo. María del Carmen Alarcón, es ahora funcionaria del gobierno kirchnerista. El paro del campo es desmedido, no tiene razón de ser, asegura, en consonancia con declaraciones de Aníbal Fernández. No se entiende ésta actitud justo cuando el gobierno de los Kirchner se está despellejando, cuando la debilidad de parlamentarios serviles, en su mayoría, le prorrogaron los poderes para que intentaran reconstruir a los manotazos y arbitrariamente poder , mediante amenazas, compra de políticos opositores, decretos, y otros medios que dejan mucho que desear.
Resulta asombroso, a la vez que decepcionante, observar como personas que son referentes importantes ante la sociedad en la correcta defensa de determinadas políticas orientadas el bien común, pueden, súbitamente, tirar por la borda sus propias ideas, principios, y valores éticos, para aceptar ser fagocitados por este implacable régimen kichnerista de cooptación de voluntades, conseguidas, casi siempre, en base a turbios e inconfesables acuerdos .

La crisis de la Argentina es total: nada funciona como debiera, empezando por las instituciones. Los límites que impone la Constitución al poder del gobierno, se han diluido: no hay justicia independiente ni un Congreso representativo que ejerza en plenitud las potestades que define nuestra Carta Magna. Es por eso que los Kirchner no han encontrado límites para obrar autoritaria y arbitrariamente.
El Congreso no ha cumplido con el deber de hacer las leyes, sino que ha convalidado casi siempre, pasivamente, las presentadas por los Kirchner. En pocas ocasiones controló al Ejecutivo, y no se escucharon los argumentos alternativos a los del gobierno.. Néstor y Cristina Kirchner nunca aceptaron críticas, las acallaron con amenazas o dádivas hasta convertir al parlamento en adicto. De ésta manera les quitaron el poder a los ciudadanos quienes votaron a sus representantes para que se tuviera en cuenta tanto las opiniones de la mayoría como, también, las de la minoría.
El parlamento también tiene una alta cuota de responsabilidad en el abultado gasto público que administró el gobierno en su provecho para adquirir un poder a las claras, excesivo. En vez de bajar el gasto recurrieron a la presión fiscal sin que les importara acabar con sectores productivos.
La ciudadanía votó en junio por un cambio, aunque, Néstor Kirchner, asegura que aunque ganó la oposición hay que profundizar “el modelo”. Éste no es otro que un sistema, en lo económico, estatista y dirigista, donde el sector público avanza sobre el privado confiscando sus recursos para sostener o crear empresas antiproductivas. La gente no se siente representada porque los partidos no existen y el Congreso es anoréxico, mientras se afianza el poder corporativo.
Está faltando el aire en la Argentina mientras nuestra presidente en vez de abrir la ventana se empeña en cerrarla sin pensar en las consecuencias. Gobierna sin prestar atención si su política concuerda con las normas constitucionales, continúan los controles a las exportaciones y a las importaciones impidiendo el progreso de la economía.

Aún no aprendimos que para hacer realidad las promesas populistas de reparto de la riqueza, de construcción de escuelas, viviendas, hospitales y otras obras públicas se necesita acumulación y concentración de capital, y eso solo lo puede dar la inversión privada y el respeto por las instituciones.
Cuanto nos falta un Alberdi que nos repita que el arte del sistema representativo no es otra cosa que un conjunto de reglas para evitar que el gobierno degenere en tirano.


Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Dime con quién andas y te diré quién eres


Por Julio Vitale

A menudo se publican artículos sobre Hugo Chávez en relación a su actuación internacional, su agresión a Colombia, los insultos reiterados a EEUU, los acuerdos de armas con Rusia, el papelón en Honduras, etc. etc.
Poco se dice, lamentablemente de la situación interna en Venezuela donde la represión es total y los servicios públicos una desgracia.
Las leyes aprobadas de educación y la de control de medios, el control absoluto de todos los poderes de la Nación tampoco son noticia entre los países amigos de Chávez.
La nueva ley de educación solo permitirá la enseñanza de el idioma español y los dialectos indígenas, ya el ingles, Frances etc., no se podrán aprender porque aun las escuelas privadas, en particular las religiosas están en peligro de ser cancelados sus permisos.
Acaba de arrestar al prefecto de Caracas Richard Blanco y allanar la casa del ex- presidente Lusinchi,
Los hospitales no funcionan, hay tres parturientas por cama y algunas mujeres tienen que parir en los pasillos de la maternidad Concepcion Palacios, la más grande de Caracas.
Los dólares están restringidos y Chávez maneja a su antojo las importaciones de cualquier cosa otorgando o no dólares. Acaba de intervenir a Pfizer porque no produce y no produce porque no puede importar materia prima.
Los ganaderos opositores tienen sus campos ocupados; todos los obreros de las empresas nacionalizadas están en huelga porque no les pagan los sueldos, etc., etc.
Este es el socialismo del siglo 21 y el amigo predilecto de la Presidente argentina que no tiene problema en regalarle empresas argentinas. Y copiar sus leyes de control de los medios de comunicación.
Dime con quien andas y te diré quien eres. Ya corrió Kristina a reemplazar las importaciones de Colombia, cuando Chávez no tiene conque pagar, porque hasta Petróleos de Venezuela la han saqueado.
Envíen corresponsales a Venezuela, que entren de incógnito y reporten la realidad del país. La Ley Venezolana criminaliza cualquier critica al gobierno, a los extranjeros, hasta con la inmediata expulsión del país.
Los conflictos con Colombia, Honduras, EEUU son cuentos chinos al lado de la realidad interna de Venezuela. Hay vuelos directos todas las semanas entre Irán y Venezuela y nadie sabe que transportan porque no son pasajeros, y la fábrica de bicicletas iraní en Venezuela no necesita vuelos semanales.
Que algún cable argentino lleve la programación de Globo visión para enterarse de la realidad venezolana y comparar las acciones de sus fieles seguidores argentinos.
En Venezuela es delito pensar diferente de Chávez, ya cerró 37 emisoras y tiene 200 mas en la lista, la comunidad judía ha disminuido a un tercio de lo que era y la colonia de exilados en EEUU aumenta cada día.
Mañana comienza el circo de Unasur, otra vez los enemigos de la democracia se abrazaran con los auto denominados demócratas, Por favor que Kristina no hable en nombre de todos los Argentinos.

Asaltos a la sociedad civil…


Elena Valero Naráez


Como bien pensaba David Hume sobre la propiedad privada, el placer de las posesiones que adquirimos mediante el trabajo y la fortuna está expuesto a la violencia de otros hombres.
La sociedad defiende la posesión de los bienes privados y el poder intercambiarlos, es por ello que los hombres llegaron a un mutuo acuerdo: no apropiarse de los bienes por medio de la fuerza. Establecieron leyes, derechos y obligaciones a las que debían someterse porque se entendió, por el conocimiento adquirido por la experiencia, que el respeto a la propiedad privada beneficia a todos.
Hume atribuyó el origen del gobierno a la necesidad humana de garantizar el cumplimiento de un marco normativo sin el cual no puede existir paz, seguridad y la autoridad que asegure los acuerdos entre los hombres.
La obligación de obedecer terminaba -para él- cuando el gobierno no cumplía con esas obligaciones. Apoyaba el derecho de oposición en casos flagrantes de tiranía y opresión.
Defendía la Constitución vigente oponiéndose a innovaciones desprolijas, cambios violentos que pusieran en peligro el delicado equilibrio entre la libertad y la autoridad.
En Argentina, el gobierno actual está muy lejos de su pensamiento: ni defiende la propiedad privada, ni cumple con el requisito fundamental de la Constitución que la ampara: la división de poderes.
Todo poder tiende a extenderse si no hay otros poderes que lo impidan. Este principio sociológico nos indica hacia donde ha estado y está dirigida la acción kirchnerista: se busca minimizar los poderes que controlan al Ejecutivo y al Gobierno en general.
Es así como tenemos un Congreso, la “escribanía del presidente”, el cual apoya las necesidades del Ejecutivo aunque perjudiquen el progreso del país.
Por otro lado, el gobierno se ha dedicado apresuradamente a denostar lo que se hizo bien en la década del 90 y, seguidamente, procedió a aumentar el peso del estado con estatizaciones y decisiones que no le corresponden.
Las pérdidas de Aerolíneas de 10 millones de pesos por día, en el mes de julio, la más importante de su historia, indican que el gobierno con pretextos de raíz nacionalista, compra empresas deficitarias o en bancarrota salvando a personas ligadas al poder. Por otro lado convierte en estatales o mixtas a empresas que pasan a beneficiar a la burocracia estatal y también a dirigentes sindicales quienes aprovechan la situación invocando la defensa de las fuentes del trabajo.
La propiedad privada está ligada a la libertad de los individuos: cuando se aumenta crecen los poderes que no están ligados al estado. Ello, permite que exista una sociedad lo suficientemente independiente, como para no aceptar coacciones del gobierno, evitando que éste se coloque por encima de las personas, pierda transparencia y se convierta en autoritario.
La confiscación del ahorro de los jubilados que perpetró el gobierno actual, fue un mazazo a la propiedad privada de muchos argentinos, como también lo son las estatizaciones a las que los Kirchner han recurrido para aumentar el control sobre la sociedad civil y los negocios del estado a los que han accedido, tanto funcionarios, como empresarios, quienes han visto una oportunidad para hacerse ricos a costa del bienestar de los argentinos.
Y ¿qué decir de los controles que han impedido el crecimiento de sectores relacionados con la energía y la producción agrícola-ganadera?.
El ataque a la sociedad civil, se ha dado masivamente al agredir al Mercado donde se generan los precios de los productos que surgen de la libre interrelación entre productores y consumidores. Se ha desmoronado la coordinación y regulación de la producción y el consumo que espontáneamente mana de dichas relaciones.
La desigualdades que surgen de las condiciones que cada grupo o persona tenga para satisfacer las necesidades de los consumidores, entre las que se destaca la creatividad para ofrecer bienes y servicios de mejor calidad y precio, e incluso, crear necesidades nuevas, se están sustituyendo por las decisiones arbitrarias del gobierno. Éstas están remplazando el libre juego de la oferta y la demanda como también a una sociedad civil fuerte por otra débil que apenas puede oponerse a las decisiones políticas y económicas del gobierno..
Para llevar adelante sus planes, los Kirchner promovieron reformas que les han regalado el manejo de la Justicia a través del Consejo de la Magistratura, donde desde el año 2006, nadie puede llevar adelante causas que afecten a los integrantes del gobierno.
Se habla de pobreza, de injusticia, las que existen, no son las relacionadas con el funcionamiento global de la sociedad, debidas a la cooperación y complejidad sociales, sino que son provocadas por las decisiones políticas que las aumentaron con medidas que fueron en contra de la creación de riqueza, necesaria, para que haya una espontánea distribución en vez de pobreza y corrupción.
Hay que entender que el papel del gobierno es garantizar la competencia y la propiedad mediante la vigilancia de las leyes comunes a todos los ciudadanos, garantes del respeto de la intrínseca ética del mercado.
No debiera el gobierno avanzar sobre la naturalidad de las relaciones sociales para ponerlas a su servicio como está ocurriendo en nuestro país.
Las limitaciones a la propiedad privada están amenazando los derechos individuales que defiende la Constitución. Debemos exigir al gobierno actual, y a los por venir, el respeto por nuestro “Contrato Máximo”. Su institucionalización se debió, como bien creía Hume, a que a los hombres nos cuesta ser buenos y es por eso que debemos respetarla.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

La inflación, ese infierno tan temido…


Elena Valero Naráez


La inflación se manifiesta través del "aumento generalizado" en los precios de los bienes y servicios. Todos suben (no algunos sí y otros no) porque se deprecia la moneda local, medio de cambio para las transacciones, frente a tales bienes. De éste modo la gente pierde el poder adquisitivo.

Este fenómeno se origina por causas monetarias: emisión de moneda y expansión del crédito sin la contrapartida del previo ahorro y producción, de bienes y servicios.
Se le suma la actitud de la gente en relación a la mayor o menor demanda de moneda: si con estabilidad y confianza la gente demanda más, con inflación y desconfianza huye del dinero hacia dólares y bienes.

En la época del ex presidente Alfonsín, la emisión monetaria espuria o "sin respaldo”, se producía porque el estado gastaba siempre más de lo que podía recaudar vía impuestos y préstamos. Es decir, se producía un déficit crónico, el cual se financiaba mediante la emisión de moneda sin respaldo determinando el aumento generalizado de los precios (inflación) al volcarse el “excedente” de moneda a la demanda de la misma cantidad de bienes y servicios ofertados en el mercado.
Las preguntas que en la actualidad muchos se formulan son básicamente las siguientes.¿Porqué si en nuestro país no hay déficit de presupuesto, y no es necesario emitir moneda para financiarlo, hay inflación? y ¿porqué habiendo recesión, la inflación sigue siendo alta?
En relación a la primer pregunta la respuesta es: no se está emitiendo moneda para financiar gastos del Tesoro, sin embargo, el Banco Central lo sigue haciendo con otro fin: mantener el llamado tipo de cambio "competitivo".
El mecanismo que se usó es bien conocido. El Banco Central emitía pesos en cantidades importantes para comprar dólares y sostener así el tipo de cambio pero, como esa emisión era elevada, para evitar el desbande inflacionario quitaba simultáneamente del mercado parte de esos pesos en circulación , colocando títulos de deuda (Lebacs , Nobacs etc) ante los bancos.
En síntesis: el Banco Central "esterilizaba" parte (no la totalidad) de esos "excedentes monetarios" pero al mismo tiempo se endeudaba.
Durante los últimos 5 años el nivel de deuda pasó, aproximadamente, de $10.000 millones a $ 53.000 millones, cantidad equivalente a casi el 70% del total de los pesos que el país tiene en circulación. La cantidad de pesos emitidos desde la asunción del presidente Kichner hasta la fecha supera ya el 270%.
Estos datos demuestran, a las claras, la notable expansión monetaria efectuada durante estos últimos años y, que a pesar de la parcial "esterilización " anteriormente señalada, el país sufre un elevado nivel de inflación.
Cabe destacar que a partir del inicio de la recesión, a principios de éste año, 2009, comienza a extenderse la desconfianza entre los agentes económicos, debido a factores de orden político, a la caída de los precios internacionales de nuestro principales productos de exportación y, a la confirmación de las regresivas políticas gubernamentales en el campo económico-financiero.
Se acentúa el proceso de fuga de capitales que venía desarrollándose desde el 2007, y se invierte el manejo monetario por parte del Banco Central en los siguientes términos: hoy, en vez de comprar dólares para sostener el tipo de cambio, el Banco Central debe salir a vender dólares para evitar la suba. De éste modo, quita del mercado pesos en circulación a la vez que disminuye forzosamente la tasa de emisión monetaria. Teóricamente, estaría frenando a la inflación por causas monetarias.
Sin embargo, la inflación, si bien a disminuido su ritmo de crecimiento, sigue siendo muy alta (del orden del 15% ), y la explicación se debe encontrar en la segunda de las razones señaladas al principio referidas a la actitud de la gente frente a la demanda de moneda que quiere mantener .
En las presentes circunstancias que vive el país de desconfianza generalizada cuyas manifestaciones visibles -entre otras- se reflejan en la compra de dólares y fuga de capitales, la gente tiende a conservar menos moneda local en relación a los bienes y servicios que adquiere , es decir demanda menos pesos para "pasarse" al dólar como reserva de valor. Con ello -siguiendo la ley de oferta y demanda - el precio de la moneda baja y su capacidad adquisitiva disminuye frente al precio de tales bienes.
Sumémosle recesión, caída de la producción y oferta de bienes de todo tipo en el mercado, la emisión de pesos -aunque en mucho menor medida- del Banco Central y tendremos los tres factores concurrentes que explican porqué, aún no emitiendo moneda espuria o sea, sin respaldo, se produce "el alza generalizada de los precios”, es decir la tan temida inflación.
Por esta política inflacionaria y recesiva se han reducido las exportaciones, la confianza se ha perdido junto al espíritu de empresa y a las expectativas de futuro favorables al ahorro y a la inversión. El alza del costo de vida ha deteriorado la calidad de vida de los que dependen de un sueldo, aumentó el desempleo y con ello la frustración, la inseguridad y la inestabilidad. Lamentablemente, como el gobierno continúa sin ver la realidad, aparece la posibilidad de una crisis política, y social.
A la inflación se la debe embestir apenas se insinúa, atacando sus causas más profundas, tanto las de orden monetario como las que derivan de la desconfianza que provocan en los agentes económicos políticas incorrectas. En la década del 80 los argentinos sufrimos la hiperinflación y sus nefastas consecuencias. Los Kirchner ¿habrán perdido la memoria?

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Nuevo Secretario de Cultura


Elena Valero Naráez


Hace apenas unos días entre los cambios que hubo en el gabinete, la presidente Cristina Kirchner nos sorprendió con la designación de Jorge Coscia, en reemplazo de José Nun, como Secretario de Cultura de la Nación.
Parte de su curriculum combina con la historia que atrae a los Kirchner: peronista de izquierda como se define, participó en el “Cordobazo” de 1969, rebelión en la ciudad de Córdoba que marcó la explosión de la guerrilla urbana.
Lo definen también los títulos de sus realizaciones cinematográficas: “17 de octubre, una tarde de sol”, “Rosas, 200 años” “Cipayos” y sus declaraciones, el día de la asunción, sobre algunos de sus escritores, formadores de opinión, preferidos:
Arturo Jauretche, autor de “El Medio Pelo” donde inducía a detestar a la “oligarquía” imitada por los sectores medios.
Hernández Arregui, antiliberal, consideraba que “el gran caudillo” representaba el carácter nacional, se necesitaba, según su teoría, destruir los frutos del liberalismo para edificar el “socialismo nacional”. Pensaba que el liberalismo fue al igual que otras mercancías, un producto de exportación de la Europa colonialista, que bajo el disfraz de la libertad, la democracia y el progreso, no fue otra cosa que una herramienta de opresión de los pueblos americanos. Sus libros fueron “biblias” de los guerrilleros.
Raúl Scalabrini Ortiz: En su libro “Historia de los Ferrocarriles Argentinos” se pronunció contra la “dependencia del imperio británico” y se opuso, mas tarde, a la política proclive al capital extranjero del Dr. Frondizi.
Ello nos quita todas las dudas sobre su conexión ideológica con los actuales gobernantes.
También es coherente con el accionar del Gobierno que, a pesar de los innumerables comentarios de los diarios sobre la corrupción que mina a varios de los funcionarios actuales, eligió a un señor cuya anterior gestión en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audovisuales (INCAA), (2002-2005) fue investigada por “desvíos, errores o irregularidades” en el manejo presupuestario y en el otorgamiento de subsidios.
Los datos que refiero nos dan el perfil del Secretario de Cultura, pero vayamos a lo extremadamente preocupante: Coscia aseveró que sus proyectos “estarán basados en el concepto de Cultura como esencia de un proyecto nacional. Hay que movilizar la cultura-dijo- y utilizar la política, es decir, la cultura es proa de un proyecto político”. Terminó apuntando: “que nadie se asuste cuando dé a conocer mis posturas”
Sus declaraciones demuestran el norte que tendrá su tarea: el uso de la Cultura, en general, como instrumento político. De ésta manera, ayudará a afianzar el proyecto del Gobierno basado en ideas autoritarias y obsoletas, que promueven el avance del estado minando la pluralidad política, la diversidad de ideas y la creatividad que ello produce, en la relación dinámica de las relaciones sociales.
El populismo con su componente nacionalista lleva al aumento de las funciones del Estado y al control no democrático de la política y de la Cultura.
En todos los países se intenta socializar en el respeto a la Patria y a las instituciones para lograr la colaboración social para el funcionamiento de la sociedad, pero es distinto educar para pensar por sí mismo de que el gobierno presione hasta que no exista diferencia entre educación y propaganda.
En el pasado, sufrimos la intervención de gobiernos en la Cultura: en los libros de lectura, se comparaba al prócer San Martín con el gobernante de turno y los cargos se ocupaban no por capacidad sino por fidelidad al gobierno. Mientras, se perdía la autonomía universitaria y hasta premios noveles quedaban cesantes o eran jubilados de oficio por no coincidir políticamente.
El nuevo Secretario de Cultura y el Gobierno deben reclamar el compromiso de la Sociedad con valores como la verdad, la honestidad, la probidad y los derechos humanos, independientemente de estratos sociales, estructuras y grupos.
Los intereses se hallan en los seres humanos y de lo que piense y hagan, derivan las estructuras, de las cuales ellos deben hacerse cargo, si son retrógradas.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

¿Qué hacer….?


Elena Valero Naráez


Argentina sigue deslizándose en picada por una pendiente sin que aparezcan motivos para pensar que esta situación se modifique en el corto plazo.
La economía no crece, perdemos posiciones frente a países vecinos exitosos como es el caso de Brasil y Chile.
La inflación comienza a ser preocupante, se derrumba el nivel de vida de los argentinos y aumenta la pobreza ante la falta de crédito e inversiones. No existe intención clara respecto de la reducción del gasto público (más allá de su financiación con mayores impuestos) y no hay convicción para que ocurra.
Sin embargo, después de las conversaciones con el gobierno, las declaraciones de los funcionarios se han caracterizado por marchas y contramarchas sin ningún plan de gobierno que permita avizorar medidas que ataquen las causas del estancamiento de una economía, artificialmente reprimida.
Las políticas que sobredimensionan el estado continúan y, con ello, aumentan las contribuciones excesivas de un sector privado casi agotado.
El país no puede continuar tolerando el abuso del esfuerzo privado, la continua fuga de capitales al exterior, y que, la cada vez más escasa acumulación de riqueza vaya a financiar el gasto público.
Por otro lado, no hay indicios para pensar que se eliminarán regulaciones o interferencias burocráticas, paralizantes, como las que actualmente estamos soportando.
Aumentan los sectores que no encuentran salida a situaciones que van desde no poder producir y exportar hasta no ver la posibilidad de insertarse en el mercado de trabajo. Se le suma la angustia del pequeño comerciante que depende de su negocio para alimentar a su familia, del profesional, del docente, del taxista, del empleado en general. Se acaban, no solo las expectativas, sino que se está creando un clima que pronostica conflictos sociales.
La crisis se acentúa ante la falta de respuestas coherentes.
¿Hasta cuándo podrá soportarse una situación donde cada vez más sectores de la población sufren en carne propia la tiranía mental del matrimonio presidencial?
La incertidumbre es el sentimiento que está desgastando el poco optimismo que quedaba en la gente antes del llamado al diálogo de Cristina Kirchner y se escucha en algunos sectores la palabra tan temida: “desestabilización”.
Los argentinos hemos dejado atrás, desde que en 1983 comenzáramos la normalización institucional con grandes esperanzas, los golpes de Estado. Aprendimos, luego de sufrir las consecuencias por haberlos apoyado, que la democracia es el único sistema político que nos permite dirimir los conflictos en un clima pacífico y cambiar a los malos gobernantes sin violencia por medio del voto.
Es por eso que se comienza a pensar en el juicio político ante la falta de responsabilidad, corrupción y atropellos al sistema republicano, del actual elenco gobernante.
Numerosas críticas se le hacen a la estrategia para superar la crisis institucional, social, y económica, caracterizada por medidas parciales y anuncio de objetivos limitados
La falta de coherencia en el accionar de la presidente y su equipo, permite avizorar que la población, en general, mude la actitud benevolente y dispuesta que ha tenido hasta ahora, a la espera de que se cambiara el rumbo que restringe importaciones y exportaciones imposibilitando a nuestro país aprovechar el comercio internacional para crecer y prosperar.
La presidente está perdiendo, tal vez, su última oportunidad política antes de que el desborde de la economía le muestre las consecuencias de la utopía, la demagogia, y lo que es peor: jugar con la paciencia de los argentinos.
¿Qué hacer ante esta situación que lleva a profundizar la crisis económica y social? Se deben fortalecer las alternativas políticas, con proyectos viables que cambien el aire de frustración que se respira actualmente en la Argentina. Trabajar en ello, es la responsabilidad que le cabe a la oposición.
Tal vez, el fracaso y la experiencia que nos deja, permita consenso en el Congreso para encontrar soluciones razonables a los problemas que nos agobian por las propuestas kirchneristas, demagógicas e ineficientes, antes de que la sangre llegue al río.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Mmmmmmmmmm……..


Elena Valero Naráez


Gran parte de la oposición resolvió aceptar el dialogo ofrecido por el Gobierno. La negativa a concurrir, de Lilita Carrió marcó una posición distinta dentro de la Coalición Cívica. Puso sobre el tapete la desconfianza que ha provocado una política basada en tácticas de sometimiento al que no pensaba como el gobierno.
El radicalismo ganó protagonismo en el Acuerdo Cívico y Social y no sería disparatado que surgieran marcadas diferencias entre los liderazgos provocando una escisión, luego de alcanzada la meta de ir juntos en las pasadas elecciones.
Varios de los que aceptaron el diálogo tampoco van convencidos de que obtendrán resultados positivos.
Es cierto, como dicen Carrió y Patricia Bullrich, que el debate interpartidario debe darse en el Congreso, pero también es cierto que las decisiones que ha tomado hasta ahora el bloque oficialista, fueron marcadas de antemano por el rancio aliento del ex presidente. Todavía se desconfía de la independencia de muchos legisladores.
Aunque en la oposición haya gente sincera y razonable será muy difícil que se pongan de acuerdo grupos y dirigentes de tan diferente criterio en cuanto a la manera de resolver los problemas que tienen los argentinos.
Cristina tendrá orejas más grandes para escuchar a quien responda dócilmente a sus deseos y veleidades.
Cada sector intentará conseguir privilegios y ventajas a costa de los demás, como siempre pasa en las pujas corporativas, surgirán conflictos entre los sectores llamados al dialogo. El resultado final es el debilitamiento de las instituciones democráticas.
La idea de crear un Consejo Económico y Social, representado por Ministros del Poder Ejecutivo, empresarios, la CGT, bancos nacionales y extranjeros, la industria, la construcción, el comercio, los servicios públicos, la Bolsa de Comercio, el sector energético y el agro, refuerza la tendencia de políticas fascistoides del Gobierno. Me hace sospechar en una maniobra más de Néstor Kirchner para desestabilizar al Congreso. ¡Moyano entusiasmado pidió un Consejo del Salario Mínimo! Las entidades de éste tipo terminarán maniatando la acción de las instituciones creadas por la Constitución para dirimir pacíficamente los conflictos.
Es hora de que todos pensemos más en el futuro que se nutrirá con las decisiones que se tomen desde ahora, después del dialogo con la presidente, y sobre todo en el Congreso. Allí se está propugnando un acuerdo que considera más el bienestar general que la reivindicación de intereses corporativos.
Por otro lado, el sector empresario debiera dejar de exigir tarifas aduaneras favorables, trabas a la competencia y otros privilegios que perjudican a otros sectores de la economía. Y, los lideres sindicales, adecuar los pedidos de aumentos salariales a la rentabilidad de las empresas.
Se siguen observando decisiones desalentadoras. El Estado se hará cargo de la planta Mahle de arcos de pistón, en Rosario. Se espera la intervención más o menos disimulada de Guillermo Moreno. Mahle recibe el precio que pretendía y se deshace de la fábrica que no le interesaba mantener.
El gobierno vuelve a actuar de manera discrecional y discriminatoria: decide qué empresa debe ser salvada y cual no, abusa del poder.
La presidente declama tener la meta de mejorar la salud, la seguridad, la educación, y otros problemas sociales. Entonces, en vez de insistir en el reparto de la riqueza, debe generar políticas perdurables que permitan el comercio y la inversión que la harán posible.
No se logrará con discursos que apelan a desprestigiar a sectores productivos, el bienestar general. Necesitamos una política que entienda la globalización y cree las condiciones para que se puedan aprovechar las ventajas competitivas de un país como el nuestro, ávido de producir y exportar.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Momento de reconstrucción

Julio de 2009

Ing Roberto Cook
Autor de "La Evolución de las Ideas"

A causa de los resultados de las recientes elecciones, es este un momento oportuno para grandes cambios políticos e institucionales en nuestro país, los que ya comenzaron y es de esperar que sigan sucediéndose en cascada.
Parece oportuno entonces, parar un poco la pelota y reflexionar acerca de donde estamos y para donde queremos ir.
Y esto debe hacerse ahora.
Para no repetir desafortunadas evoluciones anteriores, será interesante tener presente, algunos principios generales de derecho y temas constitucionales, y también observar como funciona el mundo en este momento.
Hay paises que andan bien y otros que andan mal. No podemos seguir pegados a los que andan mal y peleados con los que andan bien. Nuestras relaciones exteriores deben acercarnos a países exitosos y civilizados; debemos abandonar las relaciones carnales con Cuba, Venezuela y Bolivia.
La Constitución Nacional no es de cumplimiento optativo.
Debemos ser como nos gusta decir que somos. Por ejemplo: republicanos y federales.
El derecho penal no puede ser retroactivo. La justicia no puede ser un brazo del ejecutivo.
Los funcionarios deshonestos no pueden seguir impunes.
Los mandatarios no son los que mandan, sino que son empleados del Estado cumpliendo un mandato por tiempo limitado. Los que mandan son los ciudadanos, por medio de sus votos.
El Congreso Nacional no puede resignar sus funciones ni conceder facultades extraordinarias al Ejecutivo: los legisladores que lo hagan deben ser separados de sus bancas, no cobrar dietas y ser declarados infames traidores a la patria (Art. 29 de la CN).
Los derechos de importación y exportación, como los impuestos, solo pueden ser manejados por el Congreso, y la remisión de fondos a las provincias por coparticipación, será automática (Art. 75 CN).
El respeto a las libertades y derechos individuales es la base de toda previsibilidad jurídica: no se pueden modificar las reglas de juego según la conveniencia momentánea y pretender que la maquinaria productiva siga funcionando.
Manejar la economía con la vieja técnica populista de generar pobres para luego usar sus votos, tan usada por los últimos gobiernos, debe ser condenada por vil, y proscripta para siempre.
Y todo esto, solo para comenzar.

La dirigencia sindical y la debilidad del gobierno…


Elena Valero Naráez


Hugo Moyano aprovechó adecuadamente la debilidad de los Kirchner, luego de la derrota del 28 de junio en las urnas. Si bien, el gobierno lo necesita para contener los conflictos laborales que se han agravado por la pésima política kirchnerista, ha debido aceptar un sinfín de presiones que se exacerban ahora que se hace difícil negarse a ellas.

Kirchner pudo, antes de las elecciones, oponerse a que las listas del partido justicialista se llenaran con nombres de sindicalistas, hoy, la situación de debilidad fue aprovechada por las apetencias sin límites del líder camionero.

Logró hacerse dueño de la APE (Administración de Programas Especiales), área que este año cuenta para distribuir a las obras sociales, con más de 900 millones de pesos. Lo hizo forzando la renuncia de Mario Koltan, nombrado como gerente general de la APE por el ministro de Salud, Juan Manzur, solo 48 horas antes.

Moyano tiene en sus manos el control de los fondos para obras sociales, nada menos. La amenaza a Kirchner de apoyar la figura de Duhalde como jefe del partido Justicialista y de exigir aumentos de sueldos exorbitantes logró la respuesta inmediata del Gobierno. El líder de la CGT, le habría dicho a Julio De Vido, tras la renuncia de Graciela Ocaña, que se podía reorganizar el Ministerio de Salud, pero sin tocar la Superintendencia de la que depende la APE.

Pudo, además, colocar al abogado laboralista Mariano Recalde, hijo del jefe de asesores de la CGT, al frente de Aerolíneas Argentinas. También, avanzó en el cierre de la paritaria de camioneros. ¡Todo un éxito!

El Congreso debe reconocer la libertad sindical lo antes posible para comenzar a desmantelar las redes de corrupción que ha provocado dejar de lado el pluralismo sindical reconocido por nuestra constitución.

La presidente ha llamado al diálogo el 9 de julio desde Tucumán y la oposición le pidió que definiera los temas que urgen a los argentinos. Es hora que le pidan hablar de libertad sindical para parar los abusos y la corrupción que impera por obra y gracia del régimen que permite personería gremial a un solo sindicato por rama de actividad.

El dialogo, a pesar de haber sido enunciado varias veces por los Kirchner, no ha existido. Debe ser encarado en el Congreso donde estuvo perdido por varios años. De ése ámbito saldrán las modificaciones a leyes obsoletas que traban el buen funcionamiento de las Instituciones y de la economía. También la erogación de leyes obstructivas.

El Congreso tiene la oportunidad de rehabilitarse. Permitió que los Kirchner concentraran el poder y con ello nos pusieron en sus garras. Fuimos abandonando el interés por la cosa pública y aceptamos que el gobierno decidiera por nosotros.

Vemos en la alianza inestable de Moyano con Kirchner quien utiliza su liderazgo como instrumento de poder y le otorga gravitación dominante, que en las negociaciones, reclaman concesiones recurrentes de la democracia. De esa forma, la debilitan cada vez más.

Los sindicalistas amenazan para forzar concesiones. Además sufrimos la lucha intrasindical manifiesta en presiones encubiertas o manifiestas sobre sus rivales. Los sindicatos mas poderosos: Sanidad, Luz y Fuerza, Comercio, Unión Ferroviaria, estatales, (UPCN) y la UOCRA, (construcción) no quieren ser discriminados y comenzaron la lucha por los millonarios aportes de la APE.

Lo que debiera saber Kirchner si estudia la historia del sindicalismo argentino, es que Moyano tendrá una actitud negociadora en busca de privilegios, tanto del gobierno actual, como de los grupos y sectores que pretenden reemplazarlo en el poder.

Moyano representa la corriente populista y corporativa, representativa de la cultura política que impuso Perón: cree que el sindicalismo debe ser protagonista de todo lo que sucede en el país, que debe tener función política y poder de decisión. Es por eso que luchaba por lugares en las listas de diputados bonaerenses del PJ. Aún cree en la autarquía económica.

El debilitamiento de los partidos por obra de la política kirchnerista aumentó el papel de los sindicatos en la lucha política. Estos adhieren al desprestigio que Perón fomentó sobre los partidos, desde que asumió por primera vez como presidente, en 1946. Las ideas en contra de los partidos las mantuvo hasta su muerte. En diciembre de 1971, aún sostenía en un artículo: "los partidos políticos demoliberales burgueses pertenecen al siglo XIX y han sido superados por la evolución que con el tiempo, ha de hacerlos desaparecer en nuestros países, como ya han desaparecido en muchas partes. La fuerza del peronismo reside en su condición de Movimiento Nacional y no de partido político. Lo moderno y que obedece a las nuevas formas impuestas por la evolución y las modernas necesidades es una ideología, transformada en doctrina, que luego se rodea de una mística con que el hombre suele rodear a todo lo que ama".
Moyano prolonga el pensamiento de Perón. Los sindicatos se han convertido, sin la contención de su líder, en un polo autónomo esencial del conflicto político.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

La "Cortina de hierro" y W. Churchill…



El discurso “El telón de acero”, fue pronunciado por W. Churchill en el Westminster College, Fulton, Missouri, el 5 de marzo de 1946, cuando era el líder de la oposición del gobierno laborista por entonces en el poder.

Viene muy bien repasar su pensamiento cuando hay países con gobiernos totalitarios que insisten en la energía nuclear como medio de intimidación al mundo occidental.

El último país imperialista fue la URSS pero, la amenaza de gobiernos y grupos autoritarios o totalitarios merece una propuesta de unidad, como lo pidió Churchill, para luchar y oponerse a ellos. La tolerancia de la intolerancia no debería ser aceptada, ni en nombre de la paz, ni en el de la democracia, porque terminan, como bien pronosticó Churchill, con cortinas de hierro. Los países se convierten en cárceles donde faltan las libertades civiles.

A los gobiernos de Cuba, Corea del Norte, Irán, Venezuela, Bolivia, entre otros, se suman los terroristas, quienes, como ellos, pretenden imponer el poder de las armas y la violencia. Aprovechan la paciencia de los países democráticos para avanzar en sus metas antidemocráticas.

Como Churchill, debemos llamar la atención, y advertir sobre los peligros de la existencia y el accionar de tales gobiernos y grupos terroristas, a las democracias del mundo. Hoy parecen distraídas: aceptan complacientes (como nuestro actual gobierno y gran parte de la dirigencia política) fortalecer lazos con mandatarios que vulneran derechos humanos esenciales, como son la vida, la libertad y la propiedad. Mantienen presos políticos y sostienen en forma permanente actitudes amenazantes hacia los países democráticos.

Para Churchill la expansión del comunismo era un peligro que había que frenar. Fue él quién advirtió al mundo sobre la expansión del totalitarismo soviético y pronosticó la “cortina de hierro” que sojuzgaría a los habitantes de los países del centro y este de Europa. Se mantuvo durante más de cuatro décadas hasta que el muro de Berlín -siniestro símbolo de ese régimen– fuera derribado en 1989.

Veamos parte del discurso de W. Churchill pronunciado en Fulton después de la guerra que derrotó a otro totalitarismo, el nacional-socialismo. Inspirémonos en aquel gran hombre de estado, para actuar en pos de la unidad y fortaleza del mundo democrático.

Debemos considerar la meta de liberar, de gobiernos autoritarios o totalitarios, a los países que aún siguen encadenados por autócratas para que comiencen a tener como norte: la libertad, la paz y la prosperidad.

“Hoy los Estados Unidos se encuentran en el pináculo de la torre del poder. Es un momento solemne para la Democracia americana. Porque esa primacía de poder está acompañada de una impresionante responsabilidad de futuro. Si miran a su alrededor, no sólo deberán tener el sentimiento del deber cumplido, sino que habrán de sentir el temor de no alcanzar todo lo que se han propuesto… es necesario que el espíritu constante, el propósito inmutable y la gran sencillez en las decisiones guíen y gobiernen en la paz como e la guerra, la conducta de los pueblos que hablan en inglés. En esta obligación debemos demostrar que somos iguales, y creo que lo vamos a hacer.
Tengo una propuesta práctica y concreta que hacer. Se pueden nombrar tribunales y jueces, pero no pueden funcionar sin sheriff ni policías.

La Organización de la Naciones Unidas debe empezar inmediatamente a proveerse de un ejército internacional… propongo que se invite a todas las potencias y a todos los Estados a que deleguen un número determinado de sus escuadrones aéreos para el servicio de la Organización mundial… se podría empezar a escala modesta, para que creciera a medida que lo hiciera la confianza. Querría haber visto que se hacía cuando terminó la Primera Guerra Mundial, y confío de todo corazón que se pueda hacer inmediatamente.
No obstante, sería un error y una imprudencia confiar los conocimientos secretos o la experiencia de la bomba atómica, que hoy comparten los Estados Unidos, Gan Bretaña y Canadá, a la Organización Internacional mientras esta se encuentre en su infancia…

Nadie de ningún país ha dormido peor en su cama porque estos conocimientos, esos métodos y las materias primas que hay que utilizar, en su mayoría se encuentren hoy en manos de los americanos.

No creo que todos nosotros hubiéramos dormido con tanta placidez si la situación hubiese sido la opuesta o si algún estado comunista o neofascista hubiese monopolizado hasta hoy estos temibles recursos. Dios ha querido que no ocurra así y disponemos al menos de un tiempo para respirar y poner la casa en orden antes de enfrentarnos a este peligro; e incluso entonces, si no se ahorran esfuerzos seguiremos poseyendo una superioridad tan formidable que bastará para disuadir de forma efectiva de que los utilicen o amenacen con hacerlo.

… y ahora hablaré del segundo peligro de estos maleantes que amenazan la finca, la casa y a la gente corriente; es decir, la tiranía. No podemos estar ciegos ante el hecho de que las libertades de que goza cada uno de los ciudadanos de todo el Imperio Británico no existen en número considerable de países, algunos de los cuales son grandes potencias. En estos Estados se controla a la gente corriente mediante diferentes tipos de gobiernos policiales que lo abarcan todo…

Hoy, cuando las dificultades son tantas, no es obligación nuestra intervenir a la fuerza en los asuntos internos de los países que no hemos conquistado en la guerra. Pero nunca debemos dejar de proclamar sin miedo los grandes principios de la libertad y los derechos del hombre, que son la herencia común del mundo de habla inglesa que, a través de la Carta Magna, la Carta de Derechos, el Habeas Corpus, el juicio y el jurado, y el derecho Común Inglés, tienen su más famosa expresión en la Declaración de Independencia Americana.

Todo esto significa que las personas de cualquier país tienen derecho, y deberían tener la capacidad reconocida por la Constitución de elegir o cambiar, mediante elecciones libres, sin restricciones y secretas el carácter o la forma de gobierno por el que se rijan; que debe imperar la libertada de expresión y de pensamiento; que los tribunales de justicia, independientes del poder ejecutivo y de cualquier partido apliquen las leyes que hayan recibido el consentimiento amplio de la mayoría o estén consagradas por el tiempo y la costumbre. Ello representa el título de propiedad de la libertad que debe existir en todos los hogares. Ahí está el mensaje que los pueblos americanos e ingles dirigen a la humanidad.

No se podrá evitar la guerra de forma segura ni podrá progresar de forma continuada la Organización Mundial sin lo que he denominado la asociación fraterna de los pueblos de habla inglesa… la asociación fraterna no solo exige el desarrollo de la amistad y la comprensión mutua de nuestros dos sistemas de sociedad, muy amplios, pero similares, sino la continuidad de relación estrecha entre nuestros asesores militares, que conduzca al estudio común de los posibles peligros, la semejanza de las armas y los manuales de instrucción y al intercambio de oficiales y cadetes en los centros de formación.

Una sombra se cierne sobre los escenarios que hasta hoy alumbraba la luz de la victoria de los aliados. Nadie sabe que pretende hacer la Rusia Soviética y su organización Comunista Internacional en el futuro inmediato, ni cuales son los límites si existe alguno, a su tendencia expansiva y proselitista.

Siento una gran admiración y tengo una gran estima al valeroso pueblo ruso y al que fue mi camarada en la guerra, el Mariscal Stalin. En Gran Bretaña (y no dudo que también en Estados Unidos) existe una profunda simpatía y buena voluntad hacia todos los pueblos de Rusia y una disposición a perseverar, a partir de las muchas diferencias y los muchos desaires, en el establecimiento de una amistad duradera.

Comprendemos la necesidad que tiene Rusia de asegurar sus fronteras occidentales para alejar cualquier posibilidad de agresión por parte de los alemanes. Damos la bienvenida a Rusia al lugar que le corresponde entre las principales naciones del mundo. Damos la bienvenida a su bandera e los mares. Y sobre todo nos alegramos de los contactos constantes, frecuentes y cada vez más numerosos entre el pueblo ruso y nuestro propio pueblo de ambos lados del Atlántico.

Sin embargo es mi obligación, porque estoy seguro que desean que les diga las cosas como las veo, exponerles algunos hechos sobre la posición actual de Europa.
Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de hierro. Tras él se encuentran todas las capitales de los antiguos Estados de Europa central y Oriental. Varsovia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Belgrado, Bucarest y Sofía, todas estas famosas ciudades y sus poblaciones y los países en torno a ellas se encuentran en lo que debo llamar la esfera soviética, y todos están sometidos, de una manera u otra, no sólo a la influencia soviética, sino a una altísima y, en muchos casos, creciente medida de control por parte de Moscú, muy fuertes, y en algunos casos, cada vez más estrictas. Únicamente Atenas es libre de elegir su futro en unas elecciones bajo la supervisión de Ingleses, americanos y franceses. El gobierno polaco, dominado por Rusia, ha sido empujado a hacer incursiones enormes e injustas en Alemania, y hoy se está produciendo la expulsión en masa de millones de alemanes a una escala inimaginable y de extrema gravedad.

Los partidos Comunistas que eran muy reducidos en los Estados Orientales de Europa, han sido situados en lugares preeminentes, se les ha otorgado un poder muy superior a lo que representan y procuran hacerse con un control totalitario en todas partes. Los gobiernos policiales prevalecen en casi todos los casos y, de momento, salvo en Checoslovaquia no existe una autentica democracia.

La seguridad del mundo exige una nueva unidad de Europa, de la que ninguna nación esté excluida de forma permanente. Las guerras de las que hemos sido testigo o las que ocurrieron en tiempos anteriores, nacieron de las disputas entre pueblos a los que unen fuertes vínculos… dos veces Estados Unidos ha tenido que enviar a la guerra al otro lado del Atlántico a varios millones de sus jóvenes; y hoy la guerra puede sorprender a cualquier nación de cualquier lugar entre oriente y Occidente.

No hay duda de que debemos trabajar en la pacificación de toda Europa, dentro de la estructura de Naciones Unidas y de acuerdo con su carta.
…en un gran número de países, lejos de las fronteras rusas y por todo el mundo, se establecen quintas columnas comunistas que trabajan en perfecta Unión y total obediencia a las directrices que reciben del centro comunista.
Pesé que tenía la obligación de mostrar la sombra que, tanto en oriente como en occidente, se cierne sobre el mundo. Era alto ministro en tiempos del Tratado de Versalles y amigo íntimo del Señor Lloyd George, que fue el jefe de la delegación Británica en Versalles. Yo no estaba de acuerdo en muchas cosas que se hicieron, pero tengo muy grabada en la mente aquella situación y me duele tenerla que cotejar con lo que ocurre hoy.
En aquellos días se tenia mucha esperanza y una confianza sin límites en que las guerras se habían terminado y en que la Liga de Naciones sería todopoderosa. En el enfermizo mundo de hoy no veo ni siento la misma confianza, ni siquiera las mismas esperanzas.
Por otro lado, rechazo la idea de que es inevitable una nueva guerra, y mucho más la de que sea inminente. Estoy seguro de que nuestros destinos siguen en nuestras manos… por eso me siento obligado a hablar ahora que tengo la oportunidad de hacerlo. No creo que la Rusia Soviética desee la guerra. Lo que quieren son los frutos de la guerra y la expansión indefinida de su poder y de sus doctrinas. Pero lo que debemos considerar hoy aquí mientras hay tiempo es la prevención permanente de la guerra y el establecimiento de las condiciones de liberad y democracias lo antes posible en todos los países… las dificultades y peligros no desaparecerán porque cerremos los ojos…

Por ‘cuanto he visto de nuestros amigos los rusos durante la guerra, estoy convencido de que nada admiran más que la fuerza y nada respetan menos que la debilidad especialmente la debilidad militar. Por esta razón la vieja doctrina del equilibrio de poder es perjudicial. Si las naciones occidentales se mantienen juntas en el respeto estricto de la Carta de las Naciones Unidas, su influencia en el fomento de esos principios será inmensa (…)

La última vez vi que se aproximaba todo esto y lo proclamé a mis paisanos y al mundo, pero nadie prestó atención. Hasta 1933 e incluso 1935 se hubiera podido salvar a Alemania del terrible destino en que ha caído y todos nos podríamos haber evitado todas las calamidades que Hitler permitió que cayeran sobre la Humanidad. Nunca en a historia hubo una guerra tan fácil de prevenir mediante una acción oportuna como la guerra que acaba de asolar grandes zonas del globo… pero nadie quiso escuchar, y el terrible torbellino nos engulló a uno después de otro. Es evidente que no debemos permitir que vuelva a ocurrir.

Y esto sólo se puede conseguir si hoy en 1946, alcanzamos un buen acuerdo con Rusia en todas las cuestiones bajo la autoridad general de la Organización de las Naciones Unidas y con el mantenimiento de ese acuerdo a lo largo de muchos años de paz mediante este instrumento mundial apoyado por todas las fuerzas del mundo de habla inglesa y todos los países relacionados con él. Ahí esta la solución que con todo respeto les propongo en esta alocución a la que he dado el título de “Los Pilares de la Paz”.


Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Privatizar…


Elena Valero Naráez


“Sin el derecho a la propiedad no es posible ningún otro derecho. Los hombres tienen que sostener su vida con su propio esfuerzo, pero si carecen del derecho al fruto de ese esfuerzo se les priva también de los medios para sostener su vida. El hombre que produce para que otros dispongan de su producto es un esclavo” (Ayn Rand)

Las declaraciones de Mauricio Macri sobre la necesidad de privatizar las empresas que Kirchner sacó de la actividad privada causaron revuelo aún dentro de su partido. Prueba de ello fueron las declaraciones en contrario del candidato a legislador por la provincia de Buenos Aires, Francisco de Narváez, quien intentó atenuar el impacto que podían tener sobre los amplios sectores que aún defienden a la empresa estatal.
Presumo que el consejo de poner paños fríos a las declaraciones de Macri, surgió de los jefes de campaña. Éstos auscultan la opinión pública con el objetivo de beneficiar la imagen de los candidatos.
Tal vez, si nos atenemos a lo que puede ser mejor políticamente, las declaraciones deberían haber sido menos enfáticas por parte de Macri pues se pretendía atraer los votos de los sectores mal llamados “progresistas”. Estos adhieren a que el gobierno controle la economía.
Pero, la definición del jefe de Gobierno de la Ciudad, con respecto al rol del Estado es correcta, no hay duda: la experiencia demuestra que tiene razón cuando dice que hay que privatizar y dar marcha atrás con la política estatista de los Kirchner.
En nuestro país desde que en 1946 se comenzó a cambiar el orden constitucional liberal que emergió con la Constitución de 1853-60, ferrocarriles, teléfonos, gas, petróleo, servicios eléctricos, comercio exterior y muchas otras empresas y actividades privadas fueron absorbidos por el estado.
No solamente los peronistas continuaron con la política intervencionista y estatista, fue abrazada por gobiernos radicales y militares, salvo durante las presidencias del Dr. Frondizi y del Dr. Menem.
Los Kirchner demonizaron las privatizaciones y regresaron a la vieja política estatista e intervencionista. Las empresas que no fueron estatizadas son atormentadas con controles de precios, regulaciones a las exportaciones e importaciones y otras medidas que entorpecen el libre mercado.
Sólo algunas empresas son privilegiadas y mantenidas por el gobierno con subsidios y privilegios aunque no sean productivas: las pérdidas económicas las paga la población en general.
Algunos empresarios reniegan de la competencia y piden restricciones a la importación para poder vender a precios más altos aunque perjudiquen a otros sectores que no pueden acceder a los “favores” del gobierno.

Macri es partidario de privatizar, regresar la producción de bienes y servicios al sector privado para disminuir la participación del gobierno en la economía. Es una decisión saludable.
La empresa estatal sale maltrecha ante la comparación con la empresa privada: las decisiones no se rigen por criterios económicos ni se adaptan al mercado sino a necesidades políticas que van a contramano de los objetivos económicos.
El gobierno debe aumentar los impuestos para costear la ineficiencia propia de la actividad estatal donde se desestima el control de costos y la competencia que permite bajar los precios de los bienes y servicios.
No interesa la innovación y la creatividad pues no hay incentivo para que se desarrollen. Se olvida que en la sociedad moderna el capital básico es la alta tecnología, en ello reside el aumento rápido de la productividad.
En nuestro país la política ha vuelto a invadir lo económico: se debilita la iniciativa individual, poco a poco se está sometiendo a la propiedad privada y por ello la producción en general.
Sin embargo, las recientes encuestas muestran que son muchos los que siguen aferrados a ideas estatistas, reforzadas por una prédica despiadada en contra de las privatizaciones a la que se han dedicado Néstor y Cristina Kirchner desde que llegaron al poder.
La Justicia, no garantizó la propiedad privada ni sus logros, de la violencia, la coacción y la arbitrariedad del poder político. Tampoco los principios del gobierno limitado.
La experiencia histórica ha demostrado, con creces, que el aumento de las actividades del Estado es peligroso y perjudicial, en muchos casos, tanto en lo político como en lo económico.
A partir del 28 de junio el Congreso tendrá un rol protagónico. Veremos si hará posible un cambio que nos encamine hacia el desarrollo político y económico que todos deseamos.
Depende de cual haya sido nuestro voto.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Definiciones…


Elena Valero Naráez


J.A. Schumpeter, para explicar como el proceso capitalista eleva progresivamente el nivel de vida de las masas, no por mera casualidad sino en virtud de su propio mecanismo, daba como ejemplo la producción barata y masiva de los productos agrícolas. Fue resultado de la extraordinaria acumulación y concentración de riqueza que provocó el sistema capitalista. Permitió contar con ferrocarriles, transportes marítimos, maquinaria agrícola y fertilizantes y así se pudo combatir el hambre de millones de personas.

Son muchos en nuestro país los que desprecian las ganancias de la empresa capitalista. Prueba de ello son las reiteradas críticas al afán de lucro de las empresas privadas y a la postura de que el Estado debe decidir cual es el tope. Nuestra presidente dijo, con orgullo, que el gobierno se esta haciendo cargo de velar por la actividad económica y el trabajo de los argentinos, alabó el rol intervencionista del Estado. Y no solo adjetiva, sino que ha mostrado su preferencia, estatizando varias empresas e interfiriendo constantemente en el mercado.

El próximo 28 de junio vamos a votar para elegir nuevos legisladores. Hasta ahora tuvimos una campaña chata, con políticos en su mayoría vacilantes cuando se les preguntaba por ideas y proyectos pero, pasionales, a la hora de descalificar a los adversarios.
Con los medios que le da el Estado al marido de la presidente, Néstor Kirchner, se instrumentaron toda clases de estrategias, incluidas algunas de bajo nivel, como la de tratar de involucrar al candidato del Pro, Francisco de Narváez, con narcotraficantes, justo en plena campaña, con el objeto de destruir el posible empate que daban las encuestas a ambos contendientes.

Pero, en estos días, ha dado un vuelco la aburrida y sucia campaña electoral: Se han delineado perfectamente dos estrategias de gobierno y sumamente diferenciadas una de otra. Por fin Mauricio Macri, líder del PRO, se ha vuelto a poner los pantalones largos: criticó, abiertamente, las políticas de estatizaciones. Con ello ha cambiado el eje del debate.
Si bien continúan las denostaciones entre los candidatos, ahora se podrá votar con la seguridad de que sabremos cuál será el rumbo de las diferentes fuerzas opositoras. Y esto será clave en la elección presidencial del 2011.

Macri aseguró que si llegaba a la presidencia, privatizaría Aerolíneas, la empresa de agua estatal, AYSA, y por supuesto, las jubilaciones. Expresó en voz alta “La plata de los jubilados no se la podemos dar a los amigos del gobierno nacional” y lo que esperábamos muchos argentinos: “hay que definir cuál será el rol del estado en la economía nacional”.

La sociedad argentina esta dividida en este aspecto crucial para el futuro económico de la República.

Escuché decir por radio al periodista Luis Majul - muchos formadores de opinión piensan así- que el Estado tenía que intervenir y controlar a las empresas privadas. Es la postura de la presidente quien aseguró, desde la localidad de Zarate: “Hay quienes quieren volver al pasado y andan diciendo que quieren reprivatizar Aerolíneas Argentinas y que les volverían a dar las jubilaciones al sector privado. Sueñan con el viejo modelo de los años 90, cuando tenían mucha rentabilidad y ganancias mientras los argentinos se quedaban sin posibilidad de trabajo.”

La presidente reniega de la riqueza creada por empresas capitalistas y por otro lado aprovecha mediante impuestos confiscatorios el esfuerzo de los empresarios privados exitosos. Son los que lograron atraer las preferencias de los consumidores con empresas surgidas en la década que desprecia, por iniciativa propia y sin la tutela del gobierno.

Se ha olvidado de los resultados que ofrecieron hasta el fin de la década del 80, una economía monopólica, donde la base fueron las empresas del estado. Como antes, con su política, las actuales empresas estatizadas disminuirán su eficiencia, no respetarán al consumidor y por eso disminuirá la producción y la productividad necesarias para reducir la desocupación y la pobreza.
La burocratización, parte ineludible de las empresas del estado, promueve la corrupción y el abandono de la búsqueda de la eficiencia. Los empleados pierden el interés por el esfuerzo y el trabajo, la buena atención disminuye como también, la calidad de los productos.

Por otro lado, todos los que adhieren a una economía planificada desde el estado, no dicen que, cuando fracasan, perjudican sobre todo a la gente de menores recursos. Los funcionarios no arriesgan como el empresario privado su propio patrimonio.

Macri y los que prefieren la actividad privada apuestan a la competencia, a la creatividad y a la inversión. Es lo que hace todo empresario cuando decide crear nuevos bienes o servicios. Lo único que pide, a cambio de asumir el riesgo que provoca invertir antes de lograr el beneficio, es el respeto a las normas o sea, un marco institucional estable. Sin esta condición esencial, no se logra atraer inversores.

Para mejorar la calidad de vida de la gente que esta en la indigencia o sin trabajo, como dice tener por objetivo la presidente y también los lideres opositores, no tienen más que crear las condiciones para que se desarrollen las empresas privadas. Se le debe dar al consumidor la posibilidad de comparar productos y servicios, precio y calidad.

Quien llegue al Congreso y a la presidencia de la República tedrá que enmendar los errores kirchneristas: privatizar todas las empresas que transfirieron al Estado. El peor peligro para nuestro país, es pretender que los burócratas nos salven. Se les da dinero ajeno a grupos empresarios en vez de simplificar y cambiar las normas que impiden el normal desempeño del mercado.
Ya se ha demostrado que no se logra prosperidad económica cunando el Estado abandona su papel: ayudar al sector privado con reglas claras.

El sistema capitalista implica producción masiva, mercados en expansión y supone innovación y acumulación incesante de capitales. Precisa de una justicia independiente que respete la autonomía y libertad de las personas.

Dos opciones se están definiendo en la Argentina. Una es la que defiende Cristina y Néstor Kirchner: un gobierno que intervenga en los mercados favoreciendo intereses personales, corporaciones y grupos de presión, que avance sobre la sociedad civil afectando los derechos individuales, en definitiva que aumente la autoridad del estado.

La segunda opción es la que definió Macri y es aceptada por otros líderes de la oposición que está en contra de posturas nacionalistas, proteccionistas en lo económico y cultural, estatistas, en general. Promueven apoyo institucional para impulsar el aumento de la productividad y el éxito con el modelo de los países capitalistas avanzados, única manera de elevar la calidad de vida de los ciudadanos.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com