Las mal llamadas democracias latinoamericanas.

El problema de Ecuador denominado por el presidente de ese país como intento de golpe de estado pone una luz roja en el convulsionado mundo latinoamericano.
Países democráticos, y no tanto, se han solidarizado con el presidente Correa y han declarado a viva voz el apoyo que todos brindan a la continuidad institucional y al régimen democrático de Ecuador.
Pocos se refirieron a la calidad democrática de ése país. Cuando los acontecimientos se precipitaron y un grupo de personas invadieron el canal de televisión desde donde se transmitían los hechos por cadena oficial, una mujer apareció ante el micrófono explicando que, los que estaban manifestando en contra del presidente, no eran solo las fuerzas de policía. Señaló que había un importante número de ciudadanos protestando por la política autoritaria del gobierno. Querían ser escuchados.
Mientras el gobierno tomaba recaudos para que la información estuviera en sintonía con lo que quería transmitir opacando y, luego, haciendo desaparecer las voces de los medios privados, muchas personas advertían que buena parte de los ecuatorianos, al no poder expresarse libremente, enfrentaban el miedo decididos a manifestar sus opiniones contrarias a una política cada vez más opuesta al sistema democrático.
Cuando se analizan los golpes de estado se olvida que se dieron en escenarios donde el sistema de partidos no se había consolidado, o se había debilitado. Esa fue una de las causas principales: en América Latina se dieron en desmayadas democracias donde las corporaciones tomaron más fuerza que los partidos.
Fuerzas armadas, iglesia, asociaciones empresarias, sindicatos, exigían reclamos sectoriales directamente al poder, en puja con otras corporaciones y sin pasar por los partidos creados para expresar pacífica y ordenadamente demandas , sin generar conflicto.
Las fuerzas armadas fueron llamadas cuando las papas quemaban incluso, por líderes políticos, para imponer el orden.
Se implantaron dictaduras militares que se constituyeron en árbitro de las continuas demandas sectoriales. No fueron estables porque existían grupos e instituciones que no abandonaban el empeño en vivir en un sistema democrático donde la acción electiva permite alcanzar con más libertad los objetivos que se proponían. No fue así en donde los intelectuales, como en el caso de Cuba, llegaron al poder y cortaron inmediatamente con todo lo que oliera a democracia. Instauraron el partido y la doctrina única en el intento, renovado cada día, de dominar a toda la sociedad civil reemplazando al mercado como factor decisivo de los intercambios por un estado arbitrario y represivo..
¿Se han olvidado los gobiernos democráticos del mundo de la Historia?. Mas allá del análisis que se pueda hacer sobre los gobiernos militares en Latinoamérica, lo cierto es que no hay golpe ni intento de golpe si funcionan las instituciones adecuadas para permitir que los conflictos políticos se desarrollen en paz.
El llamado golpe de estado en Ecuador fue un motín policial que el presidente aprovechó para imponer purgas en la cúpula y mayor control sobre la sociedad en general. También para mostrar apoyo internacional a su presidencia la cual, según lo mostraron los acontecimientos, deja mucho que desear en términos de estabilidad institucional.
Nadie puede decir que en Ecuador, Bolivia, Venezuela, incluso en Argentina, porque haya elecciones y proto-partidos la democracia funciona. No lo hará si no se consolidan y estabilizan los partidos políticos, la opinión pública institucionalizada, y el mercado del voto.
Las mal llamadas democracias latinoamericanas son endebles y dominadas por un vigoroso corporativismo, por partidos antisistema, crisis económicas, e ideas cristalizadas, contrarias al sistema democrático. Al ser sociedades que cuentan con estructuras de importante grado de complejidad, típicas de sociedades modernas, se produce una permanente tensión, como se ha visto en Ecuador, entre las corporaciones, la sociedad civil y el gobierno.
Las demandas políticas de los diferentes sectores sociales, en general, no consiguen ser articuladas por los partidos políticos. Este es uno de los principales problemas que afectan, casi en general, a las sociedades latinoamericanas. Incluye, por lo mismo, a gobernantes populistas que procuran fortalecer los poderes del estado para utilizarlos en su provecho, extender las facultades de policía, incluso sobre la intimidad de las personas, y erosionar, en porcentajes crecientes, el estado de derecho.

Elena Valero Narváez. Autora de “El Crepúsculo Argentino”. Lumiere. 2006
evaleronarvaez@hotmail.com

Rechazo al capitalismo


Elena Valero Naráez


Sin embargo estas ideas permanecen aún, en amplios sectores que aún rechazan la sociedad de alta complejidad en la que vivimos. Ejemplos paradigmáticos son tanto la juventud universitaria de nuestro país que se agita al ritmo de ellas como el gobierno actual que limita peligrosamente el desarrollo de fuerzas productivas destruyendo con su acción normas y valores que estimulan la capacidad de trabajo e iniciativa individual.
La historia de nuestro país demuestra que quienes fueron considerados excelentes presidentes como es el caso de Marcelo T. de Alvear, no hicieron mucho más que dejar aprovechar la conveniente situación internacional para los bienes que producían los argentinos: el dinamismo, la espontaneidad, y la capacidad de creación de la sociedad civil, hicieron el resto. Argentina ocupó un puesto muy importante entre los países más avanzados del mundo.
No se puede esperar: si queremos progresar y disminuir los niveles de pobreza y desocupación debemos integrarnos al mundo democrático y capitalista donde la reciprocidad, la competencia, la cooperación, la paz, la responsabilidad, y un estado garante de los intercambios lo hacen posible.
El partido que tenga como líder a Kirchner será siempre un antipartido: aceptara provisionalmente esta estructura hasta que cuente con la fuerza suficiente para suprimir mediante coacción y tácticas mafiosas a sus contrincantes. Su partido será en la práctica enemigo de la opinión pública institucionalizada, trabarán las elecciones de alguna manera o intentarán enviciarla y por supuesto la competencia entre políticos profesionales. De este modo hiere profundamente a la democracia y a la posibilidad que ese sistema da para resolver pacíficamente el conflicto político.
El problema de Argentina no es económico, es político. Mientras China e India sigan comprando nuestras producciones, con altibajos aguantaremos hasta el final kirchnerista pero desaprovecharemos una oportunidad de crecimiento sumamente acelerado que nos permitiría seguir los pasos de Chile , Colombia, Perú y Uruguay. Lamentable.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Alsogaray nos hace mucha falta…

Enrique Arenz escribió la siguiente nota recordando al Ing. Álvaro C. Alsogaray a cinco años de su fallecimiento.


En 1960 yo era un joven antiperonista sin ideas claras y con algunas ambiguas simpatías por el radicalismo y el socialismo democrático. Sentía un rechazo irracional por el presidente Frondizi y odiaba a su ministro de economía. Un día, estando con unos amigos en una confitería, veo en la pantalla del televisor la figura inconfundible de este controvertido personaje. Iba a darle la espalda, como siempre, pero algo sucedió, tal vez alguna palabra que atrajo mi atención.
Me puse a escucharlo y me fui sintiendo extrañamente fascinado y envuelto en conceptos jamás escuchados antes. Alsogaray estaba explicando cómo funciona un mercado libre, novedades sorprendentes para mí. Me hice liberal a partir de aquella tarde.

Con el tiempo lo conocí y fuimos correligionarios y amigos. En abril de 2000, cuando él ya tenía más de ochenta años y su salud comprometida, se tomó la molestia de ir hasta la Feria Internacional del Libro para saludarme, enterado de que yo firmaba ejemplares de uno de mis libros. Fue para mí un momento mágico: ahí estaba el hombre que había iluminado mi ignorancia desde una casual aparición televisiva; ahora, cuarenta años más tarde, me honraba con su presencia en la Feria del Libro. ¿Cómo no me voy a sentir orgulloso de su amistad? ¿Cómo no lo voy a defender de quienes hoy todavía lo atacan?

El 1 de abril se cumplen cinco años de su fallecimiento. Tenía 91 años y una admirable lucidez intelectual. Fue sin duda uno de los protagonistas de la política nacional de los últimos cincuenta años. Fundador de numerosas y exitosas empresas comerciales, fue ministro durante el gobierno de la Revolución Libertadora, ministro de Economía de los presidentes Arturo Frondizi y José María Guido, embajador argentino en los Estados Unidos durante el gobierno militar de Juan Carlos Onganía, asesor del presidente Carlos Menem, fundador de tres partidos políticos, diputado nacional durante cuatro períodos consecutivos y, en dos ocasiones candidato a presidente de la República. Fue en sus comienzos una voz solitaria en la difusión de las ideas liberales, pero logró (aunque parcial y muy acotadamente) llevar sus ideas a la práctica, primero, con el presidente Frondizi, y luego, mediante las privatizaciones y desregulaciones que aconsejó al presidente Menem a partir de 1989.

Era un político con una personalidad avasallante. No era difícil llevarse mal con él. Los periodistas con tendencias progresistas se complacían en cargar las tintas con hechos anecdóticos, entre ellas la emisión de los famosos bonos “9 de Julio”. También se le enrostraron sus participaciones en gobiernos militares, pero pocos recuerdan dos de sus actitudes políticas fundamentales:

1) Fue uno de los pocos políticos que expresó públicamente su oposición al golpe militar de 1976;
2) Fue el único político que condenó, por aventurera e irresponsable, la Guerra de las Malvinas en pleno desembarco en las islas, lo cual le valió un juicio por traición a la patria.

Pero hay una tercera circunstancia reveladora de su independencia y de sus profundas convicciones liberales que muy pocos argentinos conocen: siendo embajador del general Onganía en los Estados Unidos, promovió, gestionó e hizo representar en Nueva York la ópera “Bomarzo”, de Manuel Mujica Lainez y Alberto Ginastera, obra que su jefe, el general Onganía, había censurado y prohibido en el teatro Colón de la Argentina.

Como candidato a presidente por la UceDé, llegó a obtener dos millones de votos, y como diputado nacional presidió un bloque que en su mejor momento reunió a once diputados liberales, muchos de los cuales, como Federico Clérici, Armando Ribas, Francisco Durañona y Vedia y Héctor Siracusano, entre otros, sobresalieron entre la mediocridad populista de entonces, con brillantes actuaciones parlamentarias.

Los que conocimos personalmente a Alsogaray y tuvimos el honor de ser condecorados con su amistad, sabemos hasta qué punto amaba la libertad humana y de qué manera inclaudicable se entregaba diariamente a su pasión por persuadir a la gente, a los militares y a los gobiernos civiles de que la libertad económica era la condición de la prosperidad.

Recuerdo que hace más de treinta años los pocos liberales de entonces nos sentíamos muy solos y angustiados por el destino incierto de nuestro país. Pero leíamos los artículos de Alsogaray en el diario La Prensa y recuperábamos el entusiasmo decaído. Para nosotros Alsogaray era como el faro que nos conducía en la oscuridad y nos sacaba del desaliento.

No ha llegado todavía el momento, pero el país (y también muchos liberales, que no lo quieren) le van a reconocer a Alvaro Alsogaray el enorme servicio intelectual que nos hizo a todos en su dilatada trayectoria pública. Se puede decir que gracias a él la Argentina recuperó el espíritu de Mayo y las ideas de Alberdi, eclipsadas durante tantos años por el autoritarismo, la demagogia y los mitos de las economías dirigidas.

La clase política le debe un desagravio. Cuando falleció, después de haber cumplido durante dieciséis años consecutivos una fecunda labor legislativa, la Cámara de Diputados le negó el discurso de despedida que se merecía. El 3 de abril de 2005 el partido ARI, y los bloques de izquierda se opusieron a que se pronunciaran discursos. El homenaje se limitó a entonces a un minuto de silencio. Pero no sólo eso: fue tan miserable la actitud de esos partidos que sus legisladores hasta se retiraron del recinto para no participar del minuto de silencio.

Muchos liberales tuvimos diferencias doctrinarias con él. Su modelo era la Economía Social de Mercado de Ludwig Erhard y Luigi Einaudi (entre otros) que propone las famosas “intervenciones conformes al mercado”, conceptos que provocaban y provocarán entre nosotros eternas discusiones y polémicas. Pero más allá de esas disidencias lo admirábamos por la habilidad con que llegaba a la gente común para persuadirla de los beneficios de la libertad económica. Nadie, absolutamente nadie hasta hoy, ha enseñado los principios de la libertad con tanta solvencia, pasión y perseverancia. Ningún otro liberal fue jamás escuchado como él. Nadie consiguió despertar el interés y admiración de las personas sencillas, las que votan y no entienden nada de economía, como logró hacerlo Alsogaray desde la televisión y los actos públicos multitudinarios.

Fue muy discutido y combatido dentro de la UCeDé aún por personas que alcanzaron gracias a él altos cargos y la notoriedad pública, pero ninguno de ellos, absolutamente ninguno, ha podido tomar su lugar, reemplazarlo en la imprescindible tarea de enseñarle y recordarle a la gente, entre otras cosas, cuáles son las causas de la inflación y cuáles las ventajas de la economía libre. Han pasado cinco años desde su desaparición. Hasta ahora nadie ha llenado ese vacío.

Lo único que sabemos, hoy por hoy, es que Alsogaray nos hace mucha falta.

Enrique Arenz

Hacia el 2011…


Elena Valero Naráez


Las recurrentes denuncias de nuestra presidente al afán por enriquecerse de los empresarios argentinos, traslucen un desconocimiento absoluto de la naturaleza humana ya que no solo los empresarios esperan enriquecerse sino también el médico, el maestro, el carpintero, y, por supuesto, como lo demuestra el patrimonio de los Kirchner, también ellos lo pretenden y con muy buenos resultados.
No se puede igualar la aspiración a adquirir dinero por medios lícitos, a la de lograrlo mediante artimañas que infringen las normas vigentes como es, por ejemplo, aprovechar información reservada y un marido que desde las sombras maneja el valor del dólar.
La sociedad se ha visto bombardeada con malas noticias que provienen de los errores en la dirección del matrimonio presidencial. Si indigna la corrupción manifiesta en las denuncias por enriquecimiento ilícito, más aún golpea a los argentinos la inflación que se ha instalado y que ascenderá, este año, a porcentajes insoportables, sobre todo para los asalariados. Aumentó despacio con pocas voces que denunciaran su avance y recordaran los efectos nefastos que trae cuando no se toman las medidas a tiempo para contenerla.
Falta muy poco para el 2011, año en que tendremos a un nuevo gobierno luchando contra este flagelo. Sin embargo, no aparecen los futuros candidatos a presidente advirtiendo, seriamente, sobre el problema y demandando medidas que ayuden a que en el 2011 no se encuentren con un país desbordado como sucedió al final del gobierno del Dr. Alfonsín.
El vicepresidente Julio Cobos, por ejemplo, si es aceptado por su partido, la UCR, como candidato a la presidencia, tendría que renunciar luego del nuevo posible desempate del que parece será protagonista para dedicarse a hacer campaña por todas las provincias mostrando a los argentinos cuál será el rumbo de su gobierno y qué medidas serán las que implementará para intentar resolver la situación preocupante por la que atravesamos. Aferrarse al puesto de vicepresidente se lo impide y sería peligroso en caso de que la situación social se desbordara. En este caso debería asumir la primera magistratura sin el poder político necesario -que le daría ser elegido en las urnas como primer mandatario- para realizar los cambios fundamentales que se requieren. Su imagen se deterioraría sin remedio antes de probar suerte en la carrera presidencial.
Francisco de Narváez es el único de los que ha emprendido, en parte, la tarea que a esta altura es prioritaria: recorrer el país. Todos los candidatos debieran hacerla y dejar de priorizar la lucha por las candidaturas Necesitamos saber, después de equivocarnos tanto, como piensan los probables aspirantes a suceder a Cristina Kirchner y, cómo van a encarar los problemas más acuciantes. Las soluciones debieran tender hacia el mejoramiento institucional y hacia una economía libre como lo está haciendo desde hace años, con éxito, Chile..
Reemplazar el modelo dirigista, intervencionista e inflacionario, al que regresó alegremente el kirchnerato, es prioritario. Se necesita del apoyo de la opinión pública sin la cual será más dificultoso implementar las medidas que hacen falta.
Al legado del actual gobierno: inflación, corrupción ampliamente difundida, estatizaciones, gasto público exorbitante, inseguridad jurídica, probable corrida hacia el dólar, impaciencia social, regulaciones, estatizaciones, ausencia de crédito internacional, déficit de presupuesto, añadimos una oposición dividida por aspiraciones y ambiciones, sin ideas y enfoques claros en el análisis de los problemas.
A esta altura de los acontecimientos, son claras las necesidades de los Kirchner de conseguir aumentar la “caja” para un año electoral.
De continuar la política del Banco Central de sobrevaluación del peso y la merma de las reservas monetarias internacionales, es probable que se incentive el ataque especulativo sobre el dólar al cambiar la actitud de los agentes económicos. Le quedaría al gobierno como recurso la emisión espuria de moneda y su consecuencia: aumento desmesurado de la inflación. Con ello retroalimentaría el proceso inflacionario sobreviniendo una fuerte devaluación.
La inflación aparte de los efectos degradantes en el cuerpo social, produce la destrucción del sistema de precios relativos que son los indicadores que orientan todo el proceso económico de generación de riqueza.
Es imprescindible que el futuro Congreso cambie la posibilidad que le dan los decretos de necesidad y urgencia de legislar al Poder Ejecutivo: rompen el equilibrio y separación de poderes que establece la Constitución dando a gobernantes inescrupulosos armas de las que es muy difícil defenderse.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Cambiar la receta…


Elena Valero Naráez


El incremento de la actividad estatal da al estado la función de garante del funcionamiento del aparato productivo. Se cree que con ello se favorece el nivel de inversiones y se crean efectos multiplicadores que estimulan la economía. En Argentina como en cualquier parte del mundo el gobierno que promovió este camino fracasó en sus aspiraciones.
La planificación de la producción intentando darle a la propiedad y al capital un sentido social mostró que lleva a tener que subir los salarios provocando mayores costos a los productores a la vez que se reduce la demanda.
Las políticas basadas en las finanzas sanas y equilibradas, en cambio, donde el estado se mantiene lo mas al margen posible de la economía, preocupándose por evitar el déficit fiscal, -receta liberal- produce resultados positivos.
La presidente del Banco Central, Marcó del Pont, mostró hace pocos días, con puntero en mano, los sectores a los que el gobierno ayudará a expandirse mediante las reservas del organismo que dirige, abandonando éste sus funciones originales al convertirse en factor de desarrollo y crédito.
De esa manera nos anuncia que accederá a un gasto público aún más dispendioso como lo pretende la presidente Cristina Kirchner.
La nacionalización del comercio exterior fue invención del gobierno de Perón, y representó, por los errores e improvisaciones que se opusieron a leyes vinculadas a la economía, un desastre para el buscado desarrollo del país.
Parte del programa fue el famoso Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) con el que el gobierno peronista se convirtió en el único comprador de los cereales y oleaginosos, fijando, además, los precios. Ese organismo se encargaba incluso de destinar “a piacere” los volúmenes que según opinión del gobierno necesitaban los molinos, las fabricas de aceite etc. También destinaba los cupos a la exportación, siempre en nombre de la independencia argentina, negociando, incluso, los precios, con gobiernos extranjeros.. Las empresas exportadoras debían adquirir, del IAPI, la producción, a los precios indicados desde el gobierno para, recién, `poder comerciarla en el exterior.
El gobierno justicialista ayudó a algunos empresarios argentinos a amasar enormes fortunas -como en la actualidad lo hace el kirchnerismo- por tener el manejo de los contratos y hacer uso del poder que ello le confería.
También por medio de ese organismo se dieron subsidios y compensaciones con la misma intención actual de bajar los precios.
El fracaso de la política estatista fue bien observable hacia 1949 cuando comenzaron a bajar los precios de los granos., Se agregó en 1951 y 1952 una sequía que ayudó a dejar en terapia intensiva las exportaciones. Se tuvieron que bajar los precios y vender lo producido a lo que era aceptable para el mercado internacional. Para poder exportar el estado tuvo que vender por debajo del costo absorbiendo las pérdidas.
El resultado fue que la crisis obligó a tener que comer pan negro obtenido del mijo y los asalariados pagaron el indispensable abandono de las políticas keynesianas con la reducción de salarios y la consecuente reducción de compra.
Después de su prédica en contrario, Perón se dio cuenta de que la política intervencionista de regulaciones, subsidios, prebendas, política de tipo socialista que lastimó la propiedad privada nacionalizando el comercio exterior e incluso los depósitos bancarios, no había dado el resultado esperado. Pero, la sociedad en su conjunto había absorbido las ideas estatistas de Perón. Nadie quería un cambio.
Los aumentos de salarios decididos arbitrariamente por el gobierno llevaron al aumento de los precios. Las empresas ganaron menos y se redujo la producción y la acumulación de capital, exactamente igual a lo que ocurre en nuestro país.
La solución para la crisis actual es cambiar de receta: dejar de privilegiar al estado por sobre el individuo. No es otra cosa que dejar de recurrir a elementos artificiales como son, los pactos con empresarios, el crédito dirigido o utilización del presupuesto en desarrollar la actividad económica. Se debe gobernar aceptando las preferencias y acciones de las personas.
Tanto peronistas, militares y radicales adhirieron a políticas similares a las de Perón. Todos fracasaron y sufrimos similares consecuencias.
No es Marcó del Pont quien tiene que decidir qué sector debe desarrollarse porque será el estado el que siga generando gasto público y deberá responsabilizarse de los fracasos. Es la sociedad en su conjunto la que se perjudica como sucedió en varias etapas de la historia económica argentina.
El cambio de receta debe dirigirse de una vez por todas hacia grados cada vez mayores de libertad económica y restituir el respeto por la propiedad privada. Esta debe ser el motor del desarrollo futuro. No se puede ser liberales en `política y socialistas en economía como lo pretenden, aun, gobiernos bien intencionados. La inversión por la cual hoy nos desesperamos solo puede regresar abandonando la incoherencia.
El futuro presidente deberá asumir la responsabilidad de arreglar el descalabro que legarán los Kirchner. Debemos volver a las políticas que salvaron a países destruidos por la segunda guerra y que son similares a las que están salvando ahora a algunos países de America latina.
Es hora de que algún partido de la oposición muestre un programa de acción política que olvide el desarrollo voluntarista del estado y predique la formula, en muchos países exitosa, basada en una democracia estable y una economía sana que desista de la absorción de la actividad económica por el estado. Dejar que funcione el mercado con reglas claras de competencia, de libre formación de precios, de oferta y de demanda.
Casi todos los sectores de la economía pueden llegar a protegerse solos, sin ayuda estatal si se le sacan trabas y cargas impositivas desproporcionadas. Se deberá orientar al país hacia un comercio internacional más libre, exigiendo la debida reciprocidad.
El futuro gobierno tendrá que crear condiciones que estimulen la actividad exportadora en vez de prohijar y fomentar el aislamiento internacional.
Debe tenerse como principio general de gobierno que el estado no avance por encima de los fines de las personas.
La planificación que pretende el gobierno actual sobre la economía, deja de lado al individuo y endiosa lo colectivo, expresión dilecta del socialismo. Tenemos infinidad de ejemplos que demuestran el fracasó del socialismo: su esencia, la abolición de la propiedad privada y la planificación central de la economía lleva con sus métodos compulsivos a las dictaduras y a los totalitarismos. Se necesita del autoritarismo para ejecutar el plan de desarrollo elegido por los burócratas estatales.
La economía de mercado por el contrario se ha aplicado con éxito en los países que dejaron atrás la pobreza y la ruina que les produjo la guerra. Alemania, Bélgica, Austria, Italia. Francia, cuando la aplicaron, alcanzaron prosperidad y estabilidad política y social.
Debemos regresar al desarrollo espontáneo que permite el respeto de las reglas del mercado y al equilibrio presupuestario que nos aleja de la inflación. El declamado desarrollo que prometen los burócratas desde el estado es otro. Deviene en inflación y déficit de presupuesto. La planificación central deja de lado como hemos visto, a través de los planes inventados por los funcionarios, a la iniciativa individual que genera el crecimiento espontáneo.
Los próximos gobiernos tienen que alinear el sistema democrático que proporciona un ambiente pacífico para la resolución de los problemas con una política económica basada en una orientación liberal donde el desarrollo por decreto sea reemplazado por el que privilegia las preferencias de las personas, la competencia de productores en el intento por satisfacerlas y el precio justo que produce la relación entre vendedores y compradores. La regulación de la producción y el consumo es provocada por estas libres interrelaciones.
Chile es un ejemplo a seguir aunque haya sido gobernada por pseudo-socialistas. Llámense como quieran, los políticos de ese país, desde Pinochet en adelante, son fervientes defensores de la economía de mercado. Ya puede ser considerado un país democrático, capitalista, con estabilidad política y económica.
El postulado de Marx de que fatalmente la sociedad capitalista se transformaría en una sociedad socialista no se ha cumplido. Por el contrario, en las sociedades capitalistas el trabajador mejora su nivel de vida ostensiblemente, justamente, porque en ellas, el campo de la libre iniciativa y acción se amplía considerablemente.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

MEDIOCRIDAD, PROGRESO Y CONSUMISMO


Armando P. Ribas


Decía Rousseau: ”Nuestras almas han sido corrompidas en proporción a que nuestras ciencias y artes han avanzado hacia la perfección” (SIC) Nada más incomprensible que esta aseveración, que considero la expresión manifiesta del romanticismo político que unido al racionalismo moral produjeran los sistemas totalitarios que hicieran eclosión en Europa en el siglo XX. Los mismos se iniciaron en Europa con los jacobinos y los Comités de Salud Publica, sucesores de la Inquisición y precursores de los Nazis y la GESTAPO y los bolcheviques y la KGB. Pero en nuestros días podríamos decir que se constituye en el principio del proyecto de subdesarrollo que reina en nuestro continente.

Con la terminación de la Segunda Guerra Mundial desapareció el nazismo, pero Yalta mediante permaneció el comunismo soviético, y se inicio la denominada Guerra fría, que no llegara al cataclismo universal gracias a la aparición de las armas nucleares. En 1989 con la caída del Muro de Berlín y la subsiguiente implosión del Imperio Soviético, pareció redefinirse el curso de la historia, y Fukuyama se atrevió a predecir el triunfo definitivo de la democracia liberal. A esta eclosión la consideró el fin de la historia pues se habrían terminado los antagonismos que como se recordará según Kant eran los determinantes de la razón en la historia.

Al cabo de veinte años de aquel acontecimiento, lamentablemente nos encontramos lejos de de que se cumplieran las profecías de Fukuyama. En Europa la democracia liberal brilla por su ausencia, en tanto que prevalece el triunfo póstumo de Edward Bernstein sobre Lenin, expresado en la social democracia. O sea el socialismo mediante el sufragio universal y sin revolución. Así la dictadura del, proletariado ha sido sustituida por la dictadura de la burocracia estatal, que según Hegel representara la eticidad de la sociedad como la defensa del interés general frente a la concupiscencia de las corporaciones. Vale recordar al respecto que fuera el propio Marx quien en su Critica a la Filosofía del Derecho de Hegel le respondiera que los burócratas terminan por convertir los intereses generales en lo que no son más que sus intereses particulares.

En America Latina en tanto reina el populismo mediante el sufragio universal que se constituye en lo que Jefferson denominara un despotismo electivo. El populismo a mi juicio es lo que he denominado la etapa inferior del socialismo, o sea antes de lograr el desarrollo. En nuestra América es tal como dijera Carlos Rangel en su obra Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario hemos aceptado todos los mitos provenientes de Europa.. Debo reconocer entonces que con excepción de la Cuba de Fidel Castro hemos estado lejos de cometer los crímenes históricos que caracterizan mal que nos pese la historia de la amante de Zeus, reconocida hasta el siglo XV como la Cristiandad.

Como bien escribiera Ortega en su famosa “La Rebelión de las Masas” el mayor peligro el estado, es hoy la amenaza que enfrenta la sociedad libre, y ese riesgo parece haber alcanzado al país al que le debemos la libertad en el mundo. Es decir que a veinte años de la caída del Muro de Berlín, en tanto permanece el Malecón, las ideas que produjeran su erección parecieran más vigentes que las que aparentemente determinaran su caída. Diría pues que la interpretación errónea de las causas de la crisis financiera de Estados Unidos seria poniendo en riesgo la sobrevivencia del único sistema ético político que a partir de la libertad permitiera la creación de riquezas por primera vez en la historia de la humanidad.

La sombra de Rousseau a través del racionalismo romántico de sus ensayos que terminaran con El Contrato Social aparece en la política universal. Así el denominado sueño Americano es denostado como la expresión del consumismo, y su eficiencia productiva como la causa del recalentamiento global. Se pretende así ignorar que el sueño Americano es universal, en tanto que la posibilidad de hacerlo realidad es en Estados Unidos através del denominado credo Americano. Y el credo Americano no es otro que su sistema ético político, sustentado en el rule of law, o sea los limites al poder político y el reconocimiento de los derechos individuales a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la propia felicidad. Y ese es el sistema descalificado por Marx como el capitalismo donde impera la explotación del hombre sobre el hombre y según Lenin, el imperialismo que seria cuando esa explotación cruza las fronteras a terceros países.

En otro ejercicio valorativo de la izquierda intelectual, el consumismo, seria el producto de la mediocridad, que sería la ausencia de virtud causada según Rousseau por el avance de las ciencias y las artes en desmedro del hombre natural, o sea el buen salvaje. Parecería entonces que conforme a esta ética histórica, la virtud entraña la incapacidad para consumir, al mismo tiempo que la demagogia imperante del socialismo continúa su llanto por los pobres, en búsqueda del poder político. Ignorando por supuesto el derecho del hombre a la búsqueda de su propia felicidad, la que supuestamente se la proveería la burocracia estatal de turno.

No pretendo justificar per se los sistemas políticos autoritarios como el chino, pero creo que ante la alternativa son preferibles a los autoritarismos surgidos a través de las urnas y supuestamente en nombre del pueblo se manifiestan como el socialismo del Siglo XXI. O sea lo que Madison denominara la tiranía de las mayorías Pero volviendo a Ortega, desafortunadamente el señorito insatisfecho no son los que consumen sino precisamente los intelectuales que tal como escribiera Von Hayek representan la clase mas resentida y la que facilita la vigencia del marxismo. Igualmente los políticos que si consumen pero pretenden hacer creer que luchan por los pobres para lograr el poder político y hacen prevalecer los derechos de las burocracias a violar los derechos de las minorías en nombre del pueblo.

La verdadera alternativa para superar el peligro expuesto, es no olvidar en un caso y aprender en el resto la ética política del primer sistema que permitiera la creación de riqueza en el mundo. Ese sistema es el Rule of Law. Y no olvidemos que los dos principios fundamentales que lo inspiran, a partir del reconocimiento del carácter de la naturaleza humana, son el derecho del hombre a la búsqueda de su propia felicidad, y que las mayorías no tienen el derecho de violar los derechos de las minorías, por ello la limitación del poder político.

DERECHA NO; DERECHOS


Armando P. Ribas


“El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas y el asesinato respetable y darle la apariencia de solidez al puro aire”
George Orwell

El reciente triunfo de Piñera en Chile ha sido definido por toda la prensa internacional, como el triunfo de la derecha por primera vez en los últimos cincuenta años. Particularmente desde el retorno de la democracia, período en que gobernara la denominada centro izquierda. Desafortunadamente nadie parece recordar que le libertad retornó a Chile gracias a la intervención de las Fuerzas Armadas chilenas, que evitaron que el democrático Allende lo convirtiera en la segunda Cuba en el continente. Más aun fue el dictador Pinochet quien llamara nuevamente a elecciones libres en Chile y permitiera el triunfo de la oposición, o sea de la Centro izquierda.
Ya se que aquí estoy siendo políticamente incorrecto, pues ver la historia tal cual fue, en un mundo dominado por la visión demagógica y cínica de la izquierda, es ser de extrema derecha, y por consiguiente opresor y torturador. Ahora bien visitar a Fidel Castro y desconocer los crímenes cometidos en Cuba por más de cincuenta años, y la falta de libertad existente en la isla es pertenecer a esa “maravilla ideológica que es la centro izquierda”. Cuando pienso en los dolores causados a los cubanos por los Castro no puedo evitar las ganas de llorar.
Es asimismo una realidad, que los sucesivos gobiernos de Chile de centro izquierda han colocado a Chile a la cabeza política de América Latina. Ahora bien lo que igualmente se pretende desconocer es que en gran medida la exitosa política llevada a cabo, no fue más que la continuidad de la política iniciada por Pinochet y su Ministro de Economía Hernán Bushi. La política seguida por la Sra. Bachelet, tuvo un rasgo algo distinto, cuando después de veinte años siguió los pasos de los Kirchner de juzgar y poner presos a los militares, y fue a visitar al demócrata de izquierda Fidel Castro.
¿Qué significa ante esta historia el triunfo de la “derecha” en Chile? Empecemos por definir el término derecha en el léxico político. No me cabe duda de que derecha significa estar a favor de los ricos y por consiguiente en contra de los pobres. Como ya he señalado en anteriores oportunidades esta dicotomía aparentemente conceptual es eminentemente valorativa y ética. Como bien dijera Thomas Sowell la izquierda se ha apropiado de la ética y todo el que se le opone, no sólo está equivocado sino que es un pecador (SIC)
La continuidad de su política interna, que no cambiaria grandemente con el acceso de Piñera a la presidencia. , se define como que tiene políticas de Estado Aquí tenemos otro vocablo político de sentido vacuo que es las políticas de Estado. Supuestamente políticas de Estado serían aquellas que no se modifican cualquiera que fuere el gobierno de turno. Pero he aquí que lo que importa en una política no es si se modifica o no, sino cuan eficiente ha sido su implementación. Mantener como política de Estado una política errada no es en si misma una virtud, sino una estupidez que paga la sociedad por el Estado.
Todo parecería indicar que el cambio sustancial en la política Chilena a partir del acceso de Piñera al poder sería la política internacional. Podría decir que es un factor trascendente en los momentos que vive el continente, donde la democracia se confunde con el derecho de las mayorías de violar los derechos de las minorías. O sea se ignora que el objetivo fundamental de las constituciones es la limitación del poder político, fuere del Ejecutivo o del Legislativo. Ese es el rol fundamental que cumple el poder judicial de decidir si las leyes violan o no la Constitución, o sea los derechos establecidos en la misma.
Ya Piñera se habría manifestado públicamente contra de Chávez, Correa y Morales y por supuesto de Castro, que constituyen la amenaza ideológica y política a la libertad en el continente. Debo insistir entonces que el calificativo que corresponde a la derecha no es e de capitalismo, sino el del respeto por los derechos individuales y la limitación del poder político..
Este triunfo de Piñera en Chile (No de la derecha sino de los derechos) es tanto más trascendente en un momento como el actual en el que los Estados Unidos se encuentran en manos de un presidente que aparentemente está más cerca de Marx y de Lenin que de los Founding Fathers.En su discurso sobre el Estado de la Unión, se habría presentado bajo la égida de Trasímaco de usar la moral convencional en beneficio propio. Hay que tomar al pueblo por los oídos, para después agarrarlo por la garganta.(SIC).
Por consiguiente en el mejor sentido demagógico se refirió a las virtudes del pueblo americano, ignorando que las virtudes en el comportamiento están regidas por las circunstancias. (Hume),Y esa circunstancia determinante es el denominado credo americano que no es otra cosa que la vigencia del Rule of Law. Aprovechó entonces la oportunidad para culpar al egoísmo de los banqueros por la crisis económica. Ese criterio aparentemente compartido es la expresión de Marx de la explotación del hombre por el hombre en el sistema capitalista. Es decir la ambición en términos marxistas es lo que en el Manifiesto denominara el cash nexus (El nexo por el dinero). Ese análisis supuestamente moralista pretendió ignorar que la verdadera causa del origen de la crisis fue la promulgación por Carter de la Community and Reinvestment Act, por la cual se establecía demagógicamente el derecho de todo americano a una vivienda propia
En su discurso prometiendo la creación de empleos por parte del gobierno, olvidó asimismo que el principio ético rector de la grandeza americana es el derecho del hombre a la búsqueda de su propia felicidad y no la demagogia de pretender que el gobierno se la otorgue. Y por supuesto en ese proyecto postula la necesidad de mayores regulaciones al sistema financiero, lo que significa la violación de los derechos de propiedad por la injerencia del gobierno en la actividad privada.
Volviendo a Chile, el conocido periodista Andrés Oppenheimer que aparentemente habla y tiene contactos con el mundo entero, en un artículo reciente escribió que en sus conversaciones con los asesores de Piñera le dijeron que éste no pretendía liderar una lucha anti Chávez en el continente. No voy a discutir la información de Oppenheimer, pues carezco de sus contactos personales, pero si puedo decir que el antagonismo entre la libertad representada hoy por Chile y el totalitarismo de Chávez, discípulo de Castro, Correa y Morales es un hecho manifiesto.
Por último espero que triunfe la libertad y que el Sr Obama tome conciencia de la realidad de América Latina y la responsabilidad que le cabe, en defensa de sus propios intereses. Recordemos que igualmente nuestro continente fue ignorado en el discurso sobre el Estado de la Unión. Es pues imprescindible que tome partido en defensa de la libertad amenazada por el enfrentamiento entre Colombia asediada internamente por las FARC y externamente por el apoyo que les brinda Chávez, así como al narcotráfico. “God bless America from north to south” y que prevalezcan los derechos y no la falacia de la derecha...

Aportes para el blog de Armando Ribas



Era una mano de nieve
Que tenía la apriencia de un lirio desmayado
Y el palpitar de un ave en agonía
Y sucedió que un día
Aquella mano suave
De palidez de lirio
De languidés de sirio
Y de palpitar de ave.
Se acercó tanto
A la prisión del beso
Que ya no pudo más el pobre preso
Y se escapó
Mas con voluble giro
Huyó la mano hacia el confín lejano
Y el beso que volaba tras la mano
Rompiendo el aire se tornó en suspiro.

Luis Gonzaga Urbina Madrigal

ESPERANZA


Armando P. Ribas


Un desteyo de luz en mi camino
De sombras tantas veces desbordado
Resplandece en mi cielo deslumbrado
Y así he vuelto a creer en mi destino.

Yo se bien que en su paso por la vida
El alma también vive de ilusiones
Soportando estoicamente decepciones
Y se aferra a la imagen más querida

Cuantas penas me aguardan todavía
En la lid de soñar en mis andanzas
Si estoy solo luchando cada día

Esperando vencer las asechanzas
Soy feliz de reencontrar la poesía
De vivir otra vez con esperanza.

AÑORANZAS


Armando P. Ribas


Cuando en las alturas de los tiempos
Las sienes de blanco se destiñen
El sueño y el pasado se confunden
Mientras priva la esperanza del futuro.

Pocas veces, sin embargo, acontece
Que el sueño en un paso portentoso
En realidad de esplendor vibra en el alma
Y el presente de ilusiones resplandece

Es posible, se pregunta el alma inquieta,
Que un sueño de esperanza
A Cronos pareciera haber vencido
Y un clarín de emociones ya olvidadas
En el alma toca notas ya remotas

Sublime sensación inusitada
Que a la vida un nuevo amor ya le estremece
Respirando un paraíso no perdido
Un sueño en el presente
En realidad se ha convertido.

El buen fracaso de Copenhague


Por Guy Sorman (ABC, 26/12/09)


En Copenhague, nos hemos librado por los pelos: un acuerdo vinculante sobre la energía nos habría sumido en el caos. Pero al borde del abismo, el sentido común salió victorioso frente a la ideología del calentamiento. A la mayoría de los participantes les vienen bien las circunstancias del fracaso: los occidentales pueden culpar a China y a India, lo que exime a los gobiernos de toda responsabilidad. En su fuero interno, un gran número de dirigentes estadounidenses y europeos deben alegrarse por este no-acuerdo, ya que muchos no creen en el calentamiento global y un acuerdo vinculante habría sido una especie de suicidio industrial para el mundo occidental. Y los indios y los chinos podrán proseguir su desarrollo, el cual exige, de acuerdo con el estado actual de sus recursos, el consumo de carbono. Recordemos que, sin el carbón, la humanidad se encontraría todavía en la edad de piedra.
¿Quiénes son los perdedores de Copenhague? La inmensa burocracia que lleva aparejada la ideología del calentamiento verá que se reducen sus créditos; lástima por ella que soñaba con una ONU del medio ambiente que concediera prebendas. Otras víctimas: el bando de los ideólogos y de los activistas anticapitalistas que se habían reciclado en ecologistas profundos. El golpe de Estado de estos antiguos rojos disfrazados de verdes ha fracasado. También es una ocasión perdida para los jefes de Estado cleptócratas que reclamaban compensaciones financieras en nombre de la Justicia climática: en Copenhague, el tercer mundo intentó reciclarse en ideólogo del calentamiento de la misma manera que los anticapitalistas lo hicieron en amigos de la Naturaleza. Doble fracaso para una doble impostura.
Pero ¿sobrevivirán la Naturaleza y nuestra madre Tierra al fracaso de Copenhague? ¿No debía esta reunión de jefes de Estado salvar al planeta? ¿No se trataba del último límite a la locura humana? ¿Transmitiremos «una bola de fuego» a las generaciones venideras? Volvamos al terreno del conocimiento y de la moral. La moral primero: las civilizaciones se basan en el dominio de la Naturaleza al servicio del Hombre y no al contrario. La ideología del calentamiento llevada al extremo es una subversión del orden occidental, una negación de la herencia grecorromana y judeocristiana: un neo-paganismo cuyos sacerdotes serían los ecologistas. Es comprensible que algunos jefes de Estado se dejen tentar por esta retórica que les permitiría dictar los buenos comportamientos y la moral justa: es más cómodo servir a la Naturaleza que no dice nada que a los pueblos exigentes. Por lo tanto, el fracaso de Copenhague es un chollo para la democracia y también un chollo para la Ciencia.
Hasta Copenhague, en efecto, había que creer que reinaba un consenso sobre el calentamiento climático: pero, ¿qué es un consenso que no comparten ni los chinos ni los indios? En realidad, los investigadores occidentales también están perplejos: el Climagate lo puso de manifiesto poco antes de Copenhague. Recordemos que la divulgación de correos electrónicos enviados por los climatólogos del Climate Research Unit de West Anglia revelaba la manera en que los defensores de la teoría del calentamiento manipulaban sus pruebas e impedían que los escépticos y los disidentes publicaran sus trabajos. De repente, sale a la luz que el GIEC, la organización de la ONU que apoya la ideología del calentamiento, es menos la consecuencia de un consenso científico que de un complot político para que se crea en el consenso. En ese complot, los gobiernos de los países pobres, debido a la ventaja que les da su número, han utilizado la mala conciencia permanente de Occidente: África, víctima del imperialismo, también lo es ahora del calentamiento mundial. Por lo tanto, habría que indemnizarla antes que desarrollarla: un razonamiento del cual son víctimas, desde hace 50 años, los pueblos africanos.
Una vez que se bajó el telón y que se acabó el espectáculo (eso esperamos), volvamos al principio de realidad: diferenciemos, en la controversia, lo que sabemos de lo que ignoramos y así obtendremos un buen comportamiento, una verdadera ciencia y una buena economía.
No cabe ninguna duda de que el clima se calienta, con lentitud, como ha ocurrido varias veces en la historia contemporánea. Pero no sabemos a ciencia cierta si la industrialización y el dióxido de carbono causan o no ese calentamiento. La hipótesis del calentamiento por el CO2 no se basa -contrariamente a lo que nos quieren hacer creer los ideólogos del calentamiento- en ningún hecho probado: sólo se basa en modelos teóricos. Si tiene que haber calentamiento, para la humanidad sería, como en el pasado, tanto beneficioso (para el sector agrario en particular) como perjudicial (enfermedades tropicales, inundaciones). Por lo tanto, conviene preguntarse si es mejor contener el calentamiento o si es mejor, en el futuro, luchar contra sus consecuencias. En pocas palabras, ¿se debería frenar el crecimiento industrial por un riesgo lejano o aleatorio? ¿O se debería continuar el crecimiento, dotándose de medios adicionales para, si se diera el caso, contrarrestar los inconvenientes del calentamiento? Antes de Copenhague, sólo oíamos el discurso predominante de la escuela catastrofista. Después de Copenhague, sería deseable el reequilibrio de los discursos y de las políticas en beneficio de los progresistas: ellos dicen sí al desarrollo para afrontar mejor los posibles riesgos. En esta escuela progresista, hay que distinguir a los negacionistas y a los escépticos. Los negacionistas niegan el calentamiento por completo o consideran que ya habrá tiempo de ocuparse de él cuando sea un hecho comprobado. El progresista escéptico -tendencia en la que me veo reflejado- es partidario de una vía intermedia y del principio de precaución. Por lo tanto, nos plantearemos que el dióxido de carbono, aunque no estemos seguros de ello, puede contribuir al calentamiento y que éste podría acarrear peligros nuevos que quizás no sepamos controlar (como por ejemplo las pandemias virales).
Por consiguiente, en nombre del progresismo, la diversificación de las fuentes de energía es en sí misma un procedimiento deseable: aportaría también una serie de ventajas estratégicas mediante la disminución de la dependencia de las fuentes inestables. Para impulsar esta diversificación de las fuentes de energía, existe un verdadero consenso entre los economistas a favor de un impuesto sobre el carbono, con la condición de que no sea elevado, de que sustituya al resto de impuestos sobre la producción y de que sea universal. El riesgo que conlleva este impuesto es que algunos gobiernos lo usen para prohibir las importaciones de los países que no lo apliquen. Por lo tanto, convendría definir el equilibrio justo entre el libre intercambio que beneficia a todo el mundo y la diversificación de las fuentes de energía que también beneficia a todo el mundo, si se cree en el calentamiento. Asimismo, convendría que las subvenciones absurdas a las manías ecológicas sin mucho futuro parecidas a unos molinos de viento, no impidieran la búsqueda de nuevas energías.
De acuerdo con estas bases plenamente objetivas, sería posible y deseable que se establecieran un diálogo en las naciones y entre ellas a fin de conseguir unas estrategias y unos acuerdos viables. Esto es menos llamativo que Salvar el Planeta, pero podría, al menos, mejorar la condición humana.

El problema de las empresas en la Argentina


Elena Valero Naráez


Los conflictos que se suceden en las empresas privadas que operan en la Argentina, están ligadas a las decisiones últimas del gobierno porque no hay emprendimiento que deje de depender de los antojos kirchneristas o de la falta de seguridad ante las presiones sindicales de diferente signo.

La empresa Kraft, que opera con éxito en 140 países del mundo debió sufrir 2 meses de conflicto donde no faltó la violencia , la intervención policial y los cortes de ruta, todo ligado al despido de 150 trabajadores, a presiones sindicales y a un grupo de inadaptados que se creyeron los dueños de la fábrica.

Por otra parte, “La Serenísima” es la última de las empresas que esta siendo afectada por la política actual del gobierno. Se presumía que se le tenía destinado un comprador, de esos fieles amigos de los Kirchner. Parece que podrán resistir, a pesar de las dificultades en el abastecimiento de materias primas producto de las retenciones móviles, entre otros problemas.

La coacción sobre las empresas acabará solamente cuando un nuevo gobierno se decida a cambiar la orientación económica y el estado asuma como le corresponde el monopolio de la fuerza para hacer cumplir las leyes que impidan los atropellos permitiendo negociaciones lógicas y pacíficas entre empresarios y trabajadores. La libertad sindical es condición necesaria para que ello ocurra.

Por otro lado, los privilegios a empresarios, amigos del poder, alientan empresas antieconómicas -como es el caso de Aerolíneas- o crean otras surgidas en la mente de funcionarios estatales con desfavorables consecuencias.

Debe lograrse un acuerdo general que incluya a políticos y empresarios para reestablecer y hacer durable un marco donde las empresas se puedan mover libremente sin la interferencia constante del gobierno y así se vuelva a dar impulso a la iniciativa individual, la competencia y a todo lo que constituye el fundamento de una economía libre. Hay que librar a la economía como a la política del yugo entorpecedor de un gobierno estatista y dirigista.

Nos debemos una decisión fundamental, imitando a los países exitosos: ir hacia la libertad de comercio, hacia una economía decididamente liberal, permitir que se desarrolle sin la planificación que otorga un tratamiento especial a las empresas que, según sea el juicio interesado del gobierno, lo merecen. Es fundamental, dejar de politizar el proceso económico dando privilegios y prebendas a unas y hundiendo a otras según lo decida la omnipotencia de la burocracia estatal.

Preocupa, escuchar a líderes políticos, religiosos y empresarios, por la confusión de ideas que trasuntan sus discursos. Vuelven a repetir que con “la democracia se come”. No aprovechan las tribunas que le brinda la gente para defender ideas opuestas a las del matrimonio “K”. Critican la personalidad de quienes nos gobiernan pero olvidan aclarar las causas de la crisis que nos afecta en lo político, en lo económico y en lo cultural.

El constante mensaje del gobierno destinado a poner debajo de la alfombra sus errores, ha demonizado la década del 90 con rotundo éxito. Se quejaron Aníbal Fernández y otros funcionarios, en estos días, por los buenos datos que dio el funcionario enviado por el presidente de EEUU, sobre las inversiones que llegaron en ése período.

El odio al peronismo, que aún perdura en buena parte de la sociedad, ayuda a que no trascienda un análisis ecuánime sobre el gobierno menemista. Es por eso que, nadie se anima a reclamar una política capitalista, ni a hablar de mercado por temor a disminuir el caudal electoral. Liberales, por el mismo motivo, padecen de ceguera voluntaria. Así no podemos aprender del pasado. Hoy se nos acota la libertad de expresión y no se recuerda la importancia que tuvo la privatización de los canales de TV. Importa más la critica personal a María Julia Alzogaray que su excelente gestión en la privatización del monstruo ENTEL que permitió a los argentinos comunicarnos entre ellos y con el mundo. Nadie parece recordar lo que significó la privatización de Y.P.F. Nos preocupamos por los posibles cortes de energía y silenciamos la desregulación e inversiones en el sector que se hicieron en los 90. Estamos en el mundo del revés.

En esa década se intentó una experiencia extraordinaria en un país donde las ideas nacional-socialistas han perdurado por décadas. Se dio vuelta, como una media, el modelo del peronismo ortodoxo que ahora intenta reimplantar Néstor Kirchner y que produjo las mismas consecuencias. El ex presidente Menem y su equipo, que incluyó funcionarios extrapartidarios, mostrando una increíble apertura política, encaró un cambio de modelo orientado hacia la economía de mercado como arma fundamental para dar solución a los graves problemas sociales y económicos que encontró al asumir con anticipación la presidencia de la Nación.

Fue una desgracia para el país que los gobiernos posteriores apoyados por dirigentes políticos y empresarios no le dieran continuidad a esa política, corrigiendo los errores pero manteniendo el rumbo. Hubiera permitido acostumbrar a la gente a los beneficios que trajo en Chile una política similar.

Durante su gobierno, Carlos S. Menem combatió la corrupción estructural que significaban las empresas del estado, entre uno de sus más importantes logros. Atrajo capitales de todo el mundo y el modelo de orientación liberal permitió que se tecnificaran las empresas nacionales y extranjeras.

La recuperación, como sucede en Chile, no dependió de dádivas sino de la creatividad, del esfuerzo de la gente y de la libertad económica.

Creo que contrariamente a lo que creen muchos asesores de los líderes de la oposición, no es solamente con la crítica a la personalidad del matrimonio que nos gobierna y de sus ministros que tendrán la aceptación del electorado. Necesitamos lideres que se jueguen ahora y que defiendan las políticas que dieron fruto en nuestro país, en Uruguay, Chile, Colombia, Brasil, y que pregonen a los cuatro vientos para que no solo llegue a los argentinos sino a los inversores de todo el mundo, que se cambiarán las reglas de juego que utilizan los Kirchner, y se respetara la Constitución. Eso incluye dar marcha atrás con lo que se hizo mal en este gobierno.

La oposición tiene que asegurar que se honrarán los contratos, que se protegerá tanto el capital nacional como el extranjero y que la política de respeto a la propiedad privada y a la iniciativa individual, se mantendrá aunque cambien los gobiernos. Esto permitiría el shock de confianza que puede abrir el camino a la recuperación, la cual, no se puede lograr interviniendo en la actividad económica, implantando controles, anulando contratos, gastando muy por arriba de los ingresos genuinos como lo esta haciendo el gobierno actual. Se está hipotecando la confianza del mundo en nosotros, quienes, observamos azorados, como el ahorro de otros países y el nuestro están haciendo crecer a países emergentes dejando de lado a la Argentina.

El sombrío panorama se completa con el avasallamiento a la justicia por parte del gobierno de Cristina Kirchner. Mientras se deteriora la calidad institucional y la calidad de vida de los argentinos, Chile, donde perdura la orientación liberal de la economía, fue recientemente invitado a integrar la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Los 30 países que la integran, representan el 70 % del mercado mundial.

¿Hasta cuando vamos a mirar hacia otro lado?

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Primer vuelo del Boeing 787 Dreamliner


Roberto Cook


El 15 de diciembre de 2009 resultó un día especial en la historia de la aviación.

El Boeing 787 dreamliner hizo su primer vuelo.

La singularidad de este hecho, reside en las características de esta aeronave.

Se trata de la primera unidad para uso comercial diseñada y construida con estructura de fibras de carbono, material que ya había sido utilizado antes (por Boeing en su B-777 y por otros fabricantes) en partes menores de sus aviones, pero nunca en su estructura principal.

Para evaluar el significado de este diseño consideremos que, cada avión comercial nuevo del último medio siglo, tuvo alguna superioridad sobre sus competidores contemporáneos, en su eficiencia o costo operativo, del orden del uno al cinco por ciento.

En este caso, todo parece indicar que la mejora de esta esbelta aeronave sobre las actuales máquinas en servicio, será del orden del 20%, tomando en cuenta el costo por pasajero-Km.
A semejante orden de magnitud, que cambiará la ecuación económica de las aerolíneas a medida que las vayan incorporando, deben agregarse otras singularidades.

- Es 20% menos contaminante, tiene 45% más de capacidad de carga y es 50% más silencioso que sus pares.

- La estructura de fibra de carbono no sufre corrosión, por lo que no será más necesario mantener baja la humedad interior de los aviones para proteger las partes inaccesibles, pudiendo elevarse de 20% a 50% con mejor confort de los pasajeros que evitarán así, la sequedad de vías respiratorias frecuente en los vuelos actuales.

- La presión interior de la cabina, que actualmente se mantiene en el equivalente a una altura de 3200 metros, podrá mantenerse a una presión equivalente a los 2400 metros, con lo que desaparecen las molestias en los oídos tan frecuentes en los vuelos actuales.

El vuelo experimental partió de Paine Field en la planta de Boeing Everett, se desarrolló probando dispositivos y parámetros durante cuatro horas, y aterrizó en Boeing Field al Sur de Seattle.

El plan de pruebas y homologaciones incluye seis unidades que volarán durante un año certificando sus parámetros ante la Administración Federal de Aviación de EEUU (FAA), y hacia fin de 2010 se programa la entrada en servicio comercial de la primera unidad en All Nippon Airways.

Esta familia de aviones bimotores llevará entre 210 y 330 pasajeros en distancias medias y largas.
Además de la planta de Everett, Boeing construye otra terminal en Carolina del Sur, para aumentar el ritmo de entregas, pues antes de este primer vuelo, ya llevan vendidas 860 unidades, todo un record mundial sin precedentes.

Esperamos que el éxito acompañe a esta acción de progreso científico y tecnológico.

Ing Roberto Cook
Autor de “La Evolución de las Ideas”

Depende de los que respetamos el Preámbulo…


Elena Valero Naráez


Fue interesante escuchar argumentar a los legisladores: la lucha “anti K”, ayudó a que se estudiaran los temas a tratar y la unión sirvió para demostrar que juntos pueden más. Aún así, cinco comisiones fundamentales para mantener el poder de los Kirchner quedaron en sus manos: Presupuesto y Hacienda, Asuntos Constitucionales, Peticiones, Juicio Político y Seguimiento de los DNU. A ello se le suman algunos opositores con ideas similares a las del Gobierno y, otros que responden a los beneficios que sabe ofrecer Néstor Kirchner.
De todas maneras con mirada optimista se puede decir que comienza una etapa en la que se intentará, con la unión de casi toda la oposición, reconstruir la institucionalidad, aunque sea de a poco. Esto permitirá allanar el camino a quien gobierne después del matrimonio Kirchner y dará una luz de esperanza a quienes esperan un cambio que permita realizar proyectos de mucha inversión.
Reglas claras y perdurables son imprescindibles para comenzar a pensar en cualquier emprendimiento viable en nuestro país. Sería un buen comienzo, arreglar el Consejo de la Magistratura, el INDEC, y que los representantes de la Justicia se animen a respetar y a hacer respetar las leyes de la República sin el temor que hasta ahora se los ha impedido. Por lo menos se deben abandonar las trabas que ha puesto Kirchner a las instituciones democráticas. Lo demás vendrá por añadidura, acompañado por la presión social. Ya no se aguantan las consecuencias nefastas que ha traído la política de este gobierno.
La desesperación de los Kirchner, al verse abandonados por el electorado, les ha hecho dirigir su acción a fortalecer el poder a toda costa. Saben que sin consenso no podrán mantenerse por vía democrática, salvo que la vicien con métodos mafiosos.
Sin embargo, basta ver las imágenes que nos muestra la televisión, todos los días, para saber que la gente no da más, que falta una chispa para que salgan a la calle y le suelten definitivamente la mano a la Presidente y a sus Ministros.
El Gobierno desmiente hechos que la realidad muestra en imágenes diariamente: según declaraciones de los funcionarios la inseguridad no es tal como se dice, la inflación no se menciona aunque está ligada a las compras diarias que hacen los argentinos. La salud les preocupa cuando aparece la estación de la gripe o la del dengue pero no hay una política general que atienda las causas y morigere los efectos.
Aparecen temas escandalosos que presentan en sociedad mafias de medicamentos y corrupción, aunque solamente se involucra a personas abandonadas de la protección K, mientras se esconden delitos de los que están cerca del gobierno. Las Leyes y la Justicia no son iguales para todos: no alcanzan al enriquecimiento ilícito de los miembros del gobierno y sus amigos. Con seguridad, podrán caminar libremente cuando se alejen del gobierno, gracias a jueces amigos que convertirán en “bien habido” el millonario patrimonio de Cristina y su marido como, así también, el de Moyano y otros amigos del Poder.
Resulta imprescindible que la oposición, desde el Congreso, no mire impasible el avance del Gobierno sobre los derechos civiles, evitando los procedimientos policiales que usa con la ayuda de grupos civiles, los cuales, a manera de milicias populares, están a sus órdenes pudiendo causar, en cualquier momento, daños irreparables. Tienen que detener, aunque no coincidan en todo, al menos la destrucción de la institucionalidad y la estabilidad democrática, en peligro por la política kirchnerista: se está destrozando el orden económico y la paz social.
No es la oposición, como dice el Gobierno, la que desestabiliza criticando e impidiendo sus desmanes, por el contrario, reconocida por la Constitución es su deber controlar al gobierno y proponer políticas alternativas.
Evidentemente, la solución a los problemas que nos aquejan debe ser de signo liberal. Recordemos que el liberalismo comenzó luchando contra el poder absoluto, contra el poder arbitrario del monarca y la sumisión absoluta del ciudadano al gobierno.
Es por eso que hoy tenemos que salir en la próxima manifestación organizada por las entidades rurales, otra vez a la calle, todos, para no desperdiciar el esfuerzo. Debemos demostrar que vamos a resistir, como la Constitución manda, a un gobierno dictatorial que se ha llevado por delante las instituciones, al incentivar, por coacción, la cooperación obligatoria a parlamentarios, empresarios, políticos, y ciudadanos.
En algo todos los opositores estamos de acuerdo: en mantener el sistema democrático para permitir consensos revocables y vivir en un clima pacífico donde los conflictos se diriman en libertad.
Los avances del Gobierno sobre la libertad de prensa han colmado la paciencia porque, apropiándose de la información, afectan el derecho de los argentinos a saber si los actos de gobierno agreden la seguridad y libertad de los ciudadanos. Contribuye a distorsionar la percepción de la realidad para servir a sus propósitos hegemónicos.
Es hora de que dejemos de lado el nacionalismo populista implantado por los K: no necesitamos caudillos que representen a las masas populares, ni independencia económica, ni política exterior independiente, ni en nombre de una sociedad justa, aguantarnos un régimen corporativo implantado por gobiernos populistas. Ya aprendimos, los que gustamos de la historia, que ese tipo de gobierno no acepta la modernidad ni el proceso abierto de globalización donde los países son interdependientes. Va contra la espontaneidad social, por eso necesita ser autoritario y avanzar sobre la esfera privada de las personas.
Depende de los que respetamos el preámbulo de la Constitución, que los valores allí enunciados, vuelvan a tener vigencia. Defendamos, antes de que sea tarde, la libertad individual contra la coacción del Estado.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Plegaria en letra de tango

José Isaacson (La Nación, 1990)

Esta costumbre de estar con vos
ausente,
y conversarte.
En la ciudad de enloquecido asfalto,
esa costumbre tengo,
parecida a un bandoneón clamando
en un anónimo atardecer
de barrio.
Emergiendo desde alguna ventana que el recuerdo entreabre,
esta costumbre de buscarte,
aún ausente, aún distante
aquí,
por esas calles queridas
a pesar de todo, a pesar
del lodo,
a pesar de tanta vida
fragmentada y perdida.
Esta costumbre de estar con vos,
presentida presencia tan lejana,
reitero,
cada día como un ritual me da el sentido ignorado y perseguido.
En el entrecruce
de una esquina cualquiera, pero mia,
la sombra se ilumina
y toda la ciudad advierte
esta costumbre de estar con vos,
ausente,
y conversarte.

Un gobierno peligroso…


Elena Valero Naráez


Los Kirchner juegan con la esperanza que tiene la gente humilde por mejorar. Pero es imposible que puedan manejar a la sociedad rechazando los valores individuales y propiciando un ideal de vida basado en una sociedad cerrada.
Los argentinos no tienen amor por la servidumbre, aún poseen suficiente fuerza moral como para rebelarse contra la opresión de un régimen que pretende ser autoritario.
En nuestro país, la gente rechaza ser manejada por el miedo y dirigida por el odio, como lo es Cuba y Venezuela en la actualidad. Tampoco desea sumirse en el aislamiento por la imposición de murallas que impiden el comercio y el tuteo con el mundo.
No es el Estado el que tiene que proveer de las necesidades. Si se acepta, en nombre de la comodidad para evitar decidir, junto con la protección siempre aparecen leyes coercitivas que obligan a empeñar la libertad.
Las utópicas mentiras de los Kirchner, nos hicieron volver a la irresponsabilidad de la infancia. Tomaron las riendas de nuestras vidas estrechando la libertad a cambio de la promesa de protección. Detrás de ella vino el control, la destrucción del orden democrático, la disminución de la libertad individual, la persecución a quienes no piensan y actúan como el gobierno desea.
Nos quisieron hacer aceptar, como legitimas, medidas coercitivas, en nombre de que Cristina Kirchner llegó a la presidencia por métodos legales. El Ejecutivo, con los poderes que le regalamos por medio de nuestros representantes, compra empresas, subsidia y protege a quienes aceptan sin chistar sus órdenes. Gasta el fruto de nuestro trabajo diciendo que es en favor de toda la sociedad.
El gobierno no es el indicado de ahorrarnos los pesares y angustias que trae la lucha diaria que implica vivir. Somos nosotros, cada uno, con nuestras decisiones los que debemos pensar y elegir cómo será nuestra existencia.
No necesitamos que los Kirchner se autoproclamen nuestros guías y ángeles de la guarda. Por desidia, y la costumbre de querer dejar todo en manos del Gobierno, parte de la sociedad aceptó que ambos buscaran en el pasado culpables de su propio fracaso. Fomentaron el enfrentamiento y la división de los argentinos, revivieron recuerdos dolorosos y dieron una versión alejada de la realidad para ocultar la convulsionada situación que provocan sus errores políticos y económicos.
Se ha demostrado, una vez más, que ningún gobernante puede dar soluciones ideales para todos los problemas del país. Son los ciudadanos quienes preocupándose por ellos intenten solucionarlos y ser responsables de sus equivocaciones, caerse, y levantarse con el esfuerzo propio. La ayuda del estado consiste en hacer respetar leyes que los iguale a todos, los defienda y proteja.
Utópicas son las promesas de los iluminados gobernantes populistas, que pretenden organizar a la sociedad como si fuera una empresa, a la medida de sus deseos. La sociedad es un fenómeno espontáneo, como lo es la democracia o el lenguaje. No es posible meterla en moldes como desean los Kirchner. Para ello, como sucedió en todos los países que lo intentaron, se debe despojar de la libertad de pensar y elegir provocando inmensos males: pobreza que trae la falta de creatividad y competencia, aislamiento, destrucción de la ética del trabajo, uniformidad de la opinión, policía secreta, educación como instrumento del estado, doctrina y partido único.
No existe razón alguna para que sigamos sosteniendo leyes y actos que restringen nuestra libertad de asociación, circulación, opinión y de comercio.
Hay que mostrar a la presidente que estamos dispuestos a defender la división de poderes, la libertad individual y a rechazar el avance de la acción del gobierno sobre la sociedad civil.
Los parlamentarios, por su parte, tienen que abolir todas las leyes que obstaculizan la libre elección y desempeño del ciudadano. Y si así no lo hicieran, debemos imponerlo con movilizaciones ciudadanas y actos de repudio.
No se pueden seguir tolerando las restricciones a nuestra libertad: la tolerancia acaba donde comienza la intolerancia.
Porque votemos a un hombre honesto, no cambiará la situación que vivimos si se continúa con el despotismo que significa un sistema que aumenta la coacción del Estado sobre las personas, aunque sea con la sana intención de dar felicidad a todos.
En estos días, se ha justificado que el gobierno usurpe los bienes de unos, para dárselos a otros considerados más necesitados de atención. Los subsidios recientes a los jóvenes, no tiene en cuenta que hay diferencias entre el que realmente lo necesita y el que no. Por otro lado, se aceptó la confiscación de haberes a los jubilados, provocándoles vivir su futuro en la estrechez, mientras se aplaudió el “plus” que, por única vez, se les dará a fin de año.
Nuestra voluntad no está encadenada a sus autoritarias decisiones. Que hayan llegado al poder, vía elecciones, no significa que tienen piedra libre para violar las instituciones usándolas para fines espurios. Se han alejado de la responsabilidad que tienen como gobernantes de respetar los derechos individuales y de mantener un clima pacífico y seguro donde podamos desarrollarnos como personas.
No son gobernantes por derecho divino -aunque parece que así lo creen- estamos en nuestro derecho de utilizar lar armas que nos dan las leyes para evitar sigan cometiendo desmanes que pongan en peligro a la República.
Nuestra presidente acrecienta la herencia a los futuros gobernantes, con todo lo que ello significa: aumento sideral del gasto público, déficit fiscal cada vez mayor, inflación, disminución de competitividad, falta de inversiones, pérdida de confianza del mundo en nuestro país y debilitamiento de las instituciones democráticas, entre otros males.
¿Nos merecemos tanta desventura?

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com
Konrad Lorenz, Sir Karl Popper 1983 - Nada ha estado allí

El caso “Macri”…


Elena Valero Naráez


Sin los partidos que hacen posible la participación política no hay otro camino que la dictadura.
Es, en el seno de éstas asociaciones voluntarias, donde se desarrolla la competencia política para alcanzar el gobierno. Cuando los partidos están institucionalizados -ello ocurre dentro del sistema democrático- dirigentes y candidatos se lanzan a la carrera política con ayuda de simpatizantes y activistas para intentar ser elegidos, en el proceso electoral, por los jueces supremos: los sufragantes.
Los candidatos deben competir arduamente entregando su vida a la actividad política: son pocos los que pueden tolerar el desgaste y el esfuerzo psicológico y personal que implica salir airoso de los conflictos políticos que se generan fuera y dentro del partido. Si bien la meta de alcanzar el gobierno trae poder y satisfacciones, supone un sacrificio personal extraordinario.
En nuestro país vemos a los partidos sumamente debilitados hasta el punto de haberse convertido en facciones donde -por definición- reina la inestabilidad. Posibles candidatos y dirigentes transitan de una a otra agrupación sin pensar en plataformas con perspectivas globales que consideren a la sociedad en su conjunto. Se unen y desunen de acuerdo a intereses políticos particulares convirtiendo a los que deberían ser partidos en grupos inestables que nos desorientan y vuelven escépticos con respecto a la política.
Somos una sociedad callada, sin entusiasmo por la cosa pública, aguantadora, sumisa a los ataques del gobierno al sistema de partidos.
El ex presidente Néstor Kirchner y la actual presidente, tienen enorme responsabilidad por ésta situación: crearon un clima político donde sectores y grupos intentan imponer su voluntad buscando gratificaciones y prebendas personales.
Éste gobierno desprecia a los partidos, pretende dominar e imponer las decisiones administrando al país desde la Casa Rosada sin tener miramientos hacia los partidos ni hacia la política.
Con el caso “Macri” que hoy llena páginas en los diarios, lo vemos claramente: se ha montado una campaña para desprestigiar a un partido y a su candidato, quien ha crecido de a poco en base a una actitud responsable de convivencia respetando a los otros partidos y aún al Gobierno. Con un grupo de gente joven y con brío intenta dar respuestas a los problemas de la Ciudad de Buenos Aires tratando de compatibilizar demandas heterogéneas del electorado porteño.
Macri, se encuentra con un gobierno nacional “antipartidos” que no acepta colaborar y pone piedras en el camino para suprimir a un rival decidido a cumplir , en lo posible, con lo prometido en la campaña electoral: dejar mejorada a Buenos Aires y luego competir por la presidencia de la República.
Kirchner también pretende llegar al 2011 y, sin consenso, toma y abusa de los resortes que le da el Estado para destruir a todo lo que encarne oposición. Es enemigo de los políticos que se destacan, de la opinión pública institucionalizada y de la competencia política. Es por ello que ataca al sistema de partidos que supone el respeto de normas comunes en la búsqueda del favor del electorado. Propone la vía del autoritarismo, la burocratización y la estatización de la sociedad.
La gente lo percibe -prueba de ello son las encuestas desfavorables a los Kirchner-pero preocupa notar a la oposición en una sintonía diferente, haciéndole el juego a Kirchner en la espera de ver derrotado a un competidor, quien, sin “cháchara”, está llevando adelante proyectos tan interesantes como es el Distrito Tecnológico de Parque Patricios. Allí, Carlos Pirovano y Enrique Avogadro, entusiastas funcionarios del Gobierno de la Ciudad, muestran en éstos días el plan de mediano y largo plazo basado en las prácticas aprendidas por los países que crearon alianzas exitosas entre lo público, lo privado y las universidades. Atrajeron capitales, tecnología y conocimiento, en un barrio que se ve favorecido con ese moderno proyecto. Ya son 21 las empresas que han apostado al mismo y son más de 160 las que están averiguando para ingresar. La policía metropolitana está por salir a las calles y el teatro Colón por abrir otra vez sus puertas, entre otras realizaciones.
Parece que tampoco a los líderes de la oposición les gusta ver encaminados proyectos macristas. En vez de hacerse atractivos a la sociedad, están involucrados en luchas entre camarillas, facciones, y corrientes opuestas de ideas, dentro de los partidos o coaliciones. Mauricio Macri, también las soporta, como se puede observar en estos días, agravado por la firme decisión de los Kirchner y sus acólitos de no permitir que sobresalga. Las declaraciones del Juez Oyarbide, alejadas de la idoneidad esperada por su cargo, junto a las del Ministro Fernández, son ejemplo paradigmático de hasta donde puede llegar la obsecuencia a los gobernantes.
La oposición debiera tenderse la mano porque es, en la competencia leal, donde se ve la capacidad de cada uno. Disminuir la figura del jefe de la Ciudad para posesionarse mejor solo traerá más debilidad al sistema de partidos y, con ello, a la democracia. No habrá competencia entonces, pero, será Néstor Kirchner quien maneje “a piaccere” los hilos de la política, con el consiguiente deterioro de la institucionalidad.
A pesar de las dificultades que le trae el difícil arte de gobernar la Ciudad, Macri, no deja de viajar en busca de inversores, mostrando, en el exterior, una imagen responsable. A la vez, no deja de ocuparse por mejorar la Ciudad aunque pueda cometer errores. Éstos son subrayados por antiguos y derrotados competidores, resentidos ex funcionarios que esperan cualquier ocasión para denostar su figura y la de su partido. Mientras, Macri, como lo hizo antes como presidente de Boca, no afloja, persiguiendo, con obras, otra de sus metas: mostrar que es presidenciable.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com

Néstor Kirchner: “El príncipe”


Elena Valero Naráez


Néstor Kirchner, como “El príncipe” de Maquiavelo, no posee otro interés que mantenerse y fortalecerse, por cualquier medio, en el poder. Su preocupación actual es hallar los recursos políticos que le ayuden a obtener el resultado que desea. En su afán de dominio no le asusta ser cruel, desleal o injusto. No tiene escrúpulos. Es indiferente a las leyes e instituciones de la República.
Pretende hacer indispensable a la gente un gobierno fuerte mediante subsidios, creación de cooperativas, y dádivas. Fue así como acabó con las AFJP basándose en un discurso en que el Estado aparecía como el mejor y seguro administrador..
Extender y defender los poderes que le da el Estado le permite creer que es mejor ser temido que amado. Por ello, mediante su maquiavélica astucia, crea espías, llena plazas con piqueteros agresivos, encapuchados muñidos de palos, interviene teléfonos, amedrenta empresarios, impide por la fuerza que se exprese la opinión pública, entre otros actos, en los que se emplea la violencia tanto física como psicológica.
No existe ningún medio que no considere honorable si los resultados lo benefician. Claro ejemplo son los que utiliza para domesticar a los medios de comunicación en pos de que opiniones y noticias estén en conformidad con sus propios intereses.
También en política exterior sigue a Maquiavelo: No hay contrato ni acuerdo que no pueda ser violado. En su afán de tejer poder pasa por encima de las leyes o las cambia por otras, a medida, mediante la compra de legisladores quienes, como todos sus funcionarios, deben estar supeditados a sus ordenes y a pagar el pato por los errores que el gobierno comete en su marcha demencial.
Sin cambiar las instituciones, convierte en una farsa a la democracia. Para él y su álter ego, su mujer, al igual que el príncipe de Maquiavelo, gobernar no es otra cosa que, por cualquier medio, controlar a sus “súbditos”. Ésos somos, al permitir que éste Cesar Borgia, con su cinismo e indiferencia hacia los valores y principios constitucionales, esté haciendo añicos a la República. Controla mediante la administración del inmenso gasto público, fuente de un poder que se pretende omnímodo.
Olvidan, Néstor Kirchner, su mujer, y su séquito, que, como bien dijo Aristóteles, cuando el hombre se aparta de la ley y de la justicia es el peor de los animales.
Los argentinos tendremos otra oportunidad, cuando llegue el momento del recambio gubernamental. No debiéramos perderla: hay que fortalecer la política mediante un acuerdo general basado en el reconocimiento de que solamente podemos buscar camino llevando adelante el estandarte de la libertad. Sin él la República se queda sin posibilidades. Una vez que aseguremos el ámbito democrático donde dirimir los problemas que nos preocupan, habrá que bogar mediante la acción política por que prendan las ideas que permitan dejar de maximizar al Estado y minimizar al individuo, desmantelando las bases de poderes corporativos, proyectos estatizantes y distribucionistas e incentiven la protección de los derechos individuales, el fortalecimiento del parlamento y de los partidos.
Con el cambio de sistema, todo lo demás vendrá por añadidura: desde las inversiones hasta la competencia por mejorar en todos los órdenes.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino.Lumiere,2006.)
evaleronarvaez@hotmail.com