La República en problemas…


Elena Valero Naráez


El poder humano en sus diversas formas debe estar dividido, y es preciso mantener esas formas bajo control y en equilibrio. Ningún ser humano es perfecto, ni aún a los santos puede otorgárseles un poder total. (Michael Novak)

¡Los argentinos están atiborrados de problemas! Son pocos los que creen que éstos tendrán solución o serán morigerados mientras el gobierno que lidera Cristina Kirchner y su marido siga en el poder.
Son cada vez más las voces que desean conocer cuál debe ser el rumbo y los programas de gobierno que necesita el país para deshacerse de la coerción arbitraria y de la pobreza, fruto, ambas, de la ignorancia y soberbia de quien ejerce la primera magistratura.
Los que creemos que la verdad es la correspondencia de lo que decimos con los hechos, no podemos comprender cómo a las autoridades máximas de la República, no les da vergüenza mentir descaradamente sobre los datos que nos muestra la realidad cotidiana. Si no tenemos informes reales estaremos trabajando sobre algo que no existe, por lo tanto, será imposible resolver cualquier situación que nos interese controlar o mejorar.
Los medios de comunicación, en su totalidad, comentan la preocupación de la sociedad ante el fracaso de las políticas de seguridad encaradas en todo el país. Sin embargo, el gobierno nacional, acaba de publicar, ante la ausencia de datos, las estadísticas del año 2007. Figuran en la página Web del Ministerio de Justicia, Seguridad y de Derechos Humanos de La Nación. Ellas muestran el aumento de crímenes, robos y violaciones, pero aún no se han publicado ni las del 2008, ni las actuales.
El gobierno oculta, miente, nos brinda informaciones irreales o atrasadas, como en éste caso, obstaculizando la acción de quienes quieren investigar o proyectar para mejorar la difícil situación que estamos atravesando en materia de seguridad, desempleo, inflación, y en casi todos los órdenes.
Es por ello que los desilusionados argentinos le reclaman a la oposición que informe a la ciudadanía cuáles serán los cambios “poskirchner”.
El principal, que se exige, es el de regresar al gobierno limitado que cumpla con las funciones básicas de proteger la libertad, la vida y la propiedad de los argentinos. La acotación del poder, nos permitirá, otra vez, ser tratados como poseedores de derechos individuales.
El retroceso actual solo es reversible si se respetan las instituciones básicas que aseguran la imposibilidad de la suma del poder público.
El segundo objetivo que pide buena parte de la gente es llegar a un pacto político, o consenso general de la oposición, sobre principios básicos que tiendan a la libertad de comercio y a la estabilidad monetaria para reestablecer, en corto plazo, la confianza que se ha ido al galope, y en pareja con las inversiones. Sería el único modo de lograr la expansión de la economía sin la cual no habrá trabajo ni desarrollo, como lo está mostrando, a las claras, la estrangulación que sufre, en gran medida, por la política dirigista que implementó el matrimonio Kirchner.
La ciudadanía, en general, exige ver claro qué propone la oposición, para evitar caer otra vez en el error cuando ingresen en el cuarto oscuro.
Ya no hay tiempo, por el adelanto de las próximas elecciones, a seguir en la espera de lo que hará el gobierno.
Los políticos deben comprometerse y mostrar las estrategias que defenderán desde los lugares que ocupen en el corto y largo plazo, asegurar la adhesión de las empresas y sobre todo la de los sindicatos. Sin la domesticación de sus líderes es muy difícil, casi imposible, la gobernabilidad.
Los sufragantes están cansados de discursos abstractos, que intentan atraer a todos. Anhelan, un programa de acción que apunte tanto a dar garantías de respeto a los derechos individuales, cómo a medidas que tiendan a la expansión de la economía, eliminando los obstáculos a la iniciativa individual, motor de creatividad y progreso. También solicitan, que se acabe con las trabas que impiden el acceso a los mercados externos y crédito, con tasas de interés moderadas, que permitan incrementar las exportaciones y la eliminación de impuestos y regulaciones distorsivas.
Hay que regresar a datos e información actualizada y fidedigna para que, en el futuro, la opinión pública deje de desconfiar de los actos de gobierno.
La situación actual -tal como va- necesita con urgencia, un acuerdo político, donde todos, subordinen intereses personales a las necesidades de la gente y eviten, los males que amenazan seriamente a La República.
Es urgente corregir los defectos y excesos de la política kirchnerista, por eso deseamos votar a quienes estén preparados para afrontarlos.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El crepúsculo argentino”. LUMIERE. 2006)
evaleronarvaez@hotmail.com

Brasil: ¡un golazo!


Elena Valero Naráez


El presidente Lula da Silva, entendió lo que a los Kirchner les cuesta: en cualquier país la política exterior es la que define la política interna. Es el primero de los líderes latinoamericanos que pisa la Casa Blanca, luego de la asunción de Barak Obama.
La importancia que el gobierno estadounidense le asigna a Brasil, se vio reflejada en la prolongación de la entrevista acordada en una hora por una más.
Los temas dominantes de la reunión fueron de índole económica. El presidente Lula, solicitó a su par norteamericano la reducción de las tasas aplicadas al etanol que Brasil exporta a EEUU.
A cada galón que entra a ése país le fijan una tasa de 0,53 dólares, además de otros impuestos arancelarios. Brasil puja por venderle más y a ello dedicó parte de la charla.
Otro de los puntos importantes fue el relacionado con el proteccionismo: Lula retomó la discusión sobre la necesidad de reducir las barreras comerciales entre los países. Tiene claro, el presidente, que a mediano plazo, todos los países se ven perjudicados cuando se ponen trabas al comercio. No coincide, entre otras cosas, con “Buy American” la medida que impulsa Obama en su programa de gobierno. Acertadamente, Lula, considera que abrir las puertas al comercio es lo que favorece a la riqueza de las naciones.
Tampoco concuerda con parte de la política norteamericana de rescate a los bancos, ni, con el endeudamiento y la reducción del crédito a los países emergentes.
Brasil, junto a Rusia, India y China, principales economías emergentes, no acepta la decisión de los ministros de finanzas del G20: aumentar, significativamente, los recursos del Fondo Monetario Internacional, para socorrer a los países más afectados por la crisis económica mundial. Aseguran, sus gobiernos, que no están en condiciones de aportar capitales adicionales al FMI, si antes no se amplia la representación con otros países.
De todas maneras, a pesar de las diferencias, todos los representantes de los países que asistirán a la reunión, en Londres, están dispuestos a procurar la recuperación de la economía mundial, reestableciendo el crédito, reformando y fortaleciendo el sistema financiero.
Propuso Lula, al presidente Obama, entre otras cosas, trabajar juntos para lograr que se destrabe el crédito internacional como política general, para volcar recursos a los mercados e incentivar a las economías con problemas.
Ambos mandatarios, convinieron en llegar con un plan de acción común, a la reunión del Grupo de los Veinte (G20), el cual representa a los países ricos y a los principales emergentes, entre los que se encuentra Brasil. Juntos intentarán llevar confianza y hacer lo necesario para reestablecer el crecimiento económico entorpecido por la crisis global. El encuentro se realizará el 2 de abril, en Londres.
Participó, también, Da Silva, de un seminario con ministros brasileros y representantes del sector privado en New York, donde fue el principal orador. El tema económico fue allí también preponderante.
Brasil tiene por qué preocuparse: en enero de este año más de 2000 empresas dejaron de participar del comercio exterior. La escases mundial de crédito se suma a la reducción del consumo de EEUU, Europa y Japón. Y por si esto fuera poco, los precios internacionales de los commodities han bajado una enormidad.
Sin embargo, el presidente brasilero, dice estar dispuesto a dar batalla a la crisis para reducir sus efectos. El encuentro con el presidente del país con mayor liderazgo del mundo, lo demuestra.
Barack Obama y Lula da Silva, tuvieron una excelente y fructífera reunión, consecuencia de la buena política exterior de su gobierno.
Brasil, comprende la importancia de mantener relaciones amistosas con el país del Norte. Lula, fue, sin levantar fuerte la voz, a expresar su visión sobre América Latina en general y a fortalecer la relevancia de su país en el escenario mundial. Un golazo de media cancha que envidiamos todos los argentinos menos nuestra presidente que sigue en la luna de Valencia.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El crepúsculo argentino”. LUMIERE. 2006)
evaleronarvaez@hotmail.com

LAS EXACCIONES AL CAMPO - FEDERALISMO Y VALOR AGREGADO


por Ernesto Poblet


Una injusta exacción de 5.400 millones de dólares se aplica sobre el valor bruto de la producción del campo. Sobre esas cifras los agricultores también deben adicionar el resto de la pesada presión tributaria de nación, provincias y municipios. El Estado se “asoció” por medio de una cuestionable resolución ministerial -disponiendo de retenciones- sin arriesgar ni invertir y para nada apoyar en las pérdidas y costos de la explotación. La sequía constituye una causal de fuerza mayor que al menos debería eximir de sus cargas tributarias a los expoliados trabajadores del campo, despectivamente travestidos por Kirchner en “representantes de las patronales rurales...”. Se trata del mismo sector productivo que en los últimos cinco años aportó divisas a la comunidad nacional por más de 120.000 millones de dólares.

El Congreso de la Nación sigue siendo el mejor escenario para dar una nueva batalla del campo contra el autoritarismo manifestado por los Kirchner al disponer los montos de las cuestionadas retenciones en una arbitraria e irritante repartija teóricamente entre nación, provincias y municipios -por un lado- y decidió el adelantamiento antojadizo -sin fundamentos serios- de casi ocho meses de la fecha legal de las elecciones. Pero el Poder Judicial debería ser el órgano adecuado para plantear el amparo necesario para el cese de la sangría permanente de fondos en medio de los daños emergentes del fenómeno de la extraordinaria sequía. Los jueces tienen las potestades suficientes y de aplicación inmediata para paralizar los efectos que desesperan a los trabajadores del agro, víctimas dramáticas del fenómeno imprevisible e inevitable de la carencia vital de agua en los meses del crítico verano transcurrido. Si bien existe un resignado pesimismo en la recurrencia a la justicia por las presiones del Consejo de la Magistratura contra todo juez que se pronuncie a favor de los demandantes contra el actual gobierno, no es menos cierto que esta anómala situación es transitoria y presta a resolverse por medio de los cambios políticos que se avecinan entre el corto y mediano plazo. Prueba de ello es la maniobra desesperada del adelantamiento de los comicios de octubre.


LAS ESTRATAGEMAS DEL MATRIMONIO

No ha pasado mucho tiempo del show de promesas formuladas por la presidente Cristina ofreciendo el monto de las retenciones hacia la construcción de hospitales, escuelas y viviendas. Con su particular estilo de gobernar diariamente desde los micrófonos en actos populares con presencia de público adicto -incluidos gobernadores, legisladores y sindicalistas- anunció su prodigalidad sin realizar ni el mínimo acto jurídico o prospecto de ejecución de estas obras públicas que al menos algunas veces llegaron hasta la etapa de la piedra inaugural.

Los gobernadores e intendentes han recibido fondos de acuerdo a los humores de la pareja presidencial o a los “méritos” evaluados a través del transcurso del tiempo y la obsecuencia sustentable. Son conscientes de las probables actitudes a asumir por los Kirchner imputando las nuevas partidas esperadas -del reciente 30%- a entregas anteriores de ATN o los demás recovecos administrativos que permiten escabullir la plata a través del cablerío enmarañado de la red de subsidios. La falta institucional de controles, los superpoderes y el temor a las reacciones iracundas de Néstor o hieráticas de la presidenta, atormentan a los mandatarios locales, los alcaldes o los periodistas incursos en las falacias uniformadas.

La circunstancia apuntada se agrava. Los gobernadores e intendentes del interior saben a ciencia cierta que los intereses electorales de Kirchner se concentran sobre el conurbano bonaerense. Tiemblan al solo pensar que el 100 % de lo prometido en los últimos espectáculos de los jardines de Olivos sólo irá a parar a las arcas de los barones y punteros del Gran Buenos Aires. Sería bueno que los afectados kirchneristas del interior -incluyendo al gobernador de la provincia de Buenos Aires- tomen conciencia acerca de sus propias responsabilidades al incidir sobre sus diputados y senadores para votar y respaldar la suma del poder público que prohíbe terminantemente el artículo 29 de la Constitución Nacional. Por algo sagrado existe esa norma.

También deberían asumir los mandatarios y representantes políticos de una buena vez la claridad del fenómeno federal sustentado por Alberdi, las constituciones de los Estados Unidos y la República “Federativa” del Brasil entre otras. Las riquezas que elaboran y facturan los productores, profesionales, industriales y demás trabajadores del agro son mejor distribuidas por ellos mismos -mediante reinversiones, ahorros anticíclicos, gastos emergentes, equipamiento, laboratorios, empleos, tributos, etc.- y no por los políticos del gobierno central y la trenza burocrática que todo lo deglute sin demostrar adonde va a parar lo que produce el interior arriesgado, creativo, triunfador y entusiasta que ya grita “basta...”. Las economías provinciales autónomas y desarrolladas no necesitan proveerse de escuelas, hospitales, viviendas, rutas, puertos y toda infraestructura pública a través de dádivas demagógicas del pulpógeno poder central. Viajen a Canadá e investiguen si alguna vez salió un cheque de Ottawa para una obra o cualquier otro gasto hacia los estados autónomos o ciudades como Montreal, Toronto, Calgari, Vancouver, Edmonton, etc. Preguntaría porqué nuestros "nacionalistas de opereta" proclaman la "federación o muerte" y quieren nacionalizar hasta el bife de chorizo, el dulce de leche, la yerba mate y si fuera por ellos traerían de nuevo el IAPI para hacerle compañía a paquidermos complicados como el PAMI, ONCAA, ENARSA, ANSES y demás aberraciones asombrosamente llamadas "federales".

Otro acto de gobierno ostensiblemente antifederal lo protagonizó la presidenta pasando inadvertido por la costumbre de admitir las transgresiones disparadas a granel. Después de anunciar el sorpresivo regalo que prodigaba a las “felices” provincias les advertía con su mejor audacia de mando algo así como: ¡ojo, cuidadito eh, esta plata del 30% se las damos para hacer obras públicas y nada más...! Algunos mal pensados observan que el saber jurídico de la mandataria luce algo retaceado...

Merecería el matrimonio presidencial hacer un curso acelerado en cualquier ciudad agropecuaria para aprender lo que es el indubitable “valor agregado” en esta era de la inteligencia y la informática y adornar correctamente sus discursos con un ponderado conocimiento de causa. El grano de trigo pelado y la carne enfriada decimonómica le dio desarrollo genuino y vital a esa gloriosa, admirada nación del centenario. La soja transgénica, el adelanto científico, las investigaciones, la tecnología avanzada, la superación de la aftosa, las computadoras, las inversiones de capital que nos esperan después de superados los obstáculos del kirchnerismo llevarán a la Argentina a ocupar su lugar en el mundo con el auténtico e inmenso valor agregado que conlleva la tecnología moderna y que el campo, calladito, supo asumir en menos de una década sin el abrazo de oso del estado nacional. Sólo nos falta recuperar -además del federalismo- la dichosa libertad de mercado inmersa en los principios que preconizan el poema de don Vicente López y Planes y el preámbulo de los padres fundadores de 1853 cuando nos demandan “asegurar los beneficios de la libertad...”.

El autor es abogado, historiador y profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad de Buenos Aires.
epoblet@fibertel.com.ar

Medio siglo atrás…

En el año 1959, el Sr. Harlan L. Smith, comerciante residente en la ciudad de Buenos Aires, dirigió al diario La Prensa una carta que vuelve, desgraciadamente, a tener vigencia. Es producto de la política intervencionista de los gobiernos kirchneristas. La reproduzco con la intención de mostrar cómo en 50 años hemos aprendido poco.

Sr. director:
El mundo financiero argentino ha tenido recientemente ocasión de leer una serie de avisos publicados en los diarios locales por Aerolíneas Argentinas justificando su déficit perpetuo ante 20.000.000 de socios: “el pueblo argentino”.
Es por cierto curioso que una compañía que viene arrojando déficit, sea cual fuere la razón, durante 12 años, pueda aún continuar existiendo.
Estamos seguros que sería imposible para cualquier empresa competidora privada de aeronavegación subsistir por tan largo tiempo sin producir ganancias. Pero, aún es más inconcebible imaginar a una compañía privada dirigiéndose a sus accionistas para anunciarles sus 12 años de fracaso, ya que mucho antes que esos avisos aparecieran, los propios accionistas habrían desaparecido, juntamente con la compañía misma.
Aerolíneas, sin embargo, puede continuar existiendo, ya que los accionistas son sus “cautivos” y no tienen ningún medio para derivar sus inversiones hacia negocios más lucrativos.
El aspecto mas curioso de un gobierno constitucional, tal como se practica en éste país, es que el gobierno considera honrado y justo utilizar la fuerza pública para extraer fondos del pueblo por medio de impuestos, y luego invertir ese dinero en aventuras que no solo causan pérdidas, sino que al mismo tiempo compiten con el propio contribuyente.
Es así como el contribuyente se convierte en un accionista involuntario de las aventuras gubernamentales en los ferrocarriles, YPF, Aerolíneas etcétera, en todas las cuales pierde dinero por ineficiencia y desorganización. Por lo tanto, en vez de recibir dividendos, el contribuyente debe pagar más impuestos para cubrir las pérdidas que producen estas empresas monopolistas del Estado.
Las bases de la libertad referidas al campo económico deben establecerse por el proceso de atracción, más bien que por el de coerción. El comercio y la industria deben “atraer” a los clientes que compran sus productos o sus servicios y deben “atraer” accionistas que inviertan capitales en sus empresas. Donde se vislumbre la coerción a través del fraude, del monopolio o de otros artificios, el Estado debe intervenir para sofocarla. Pero, cuando el Estado mismo, llega a ser el principal ofensor a través del uso coercitivo del sistema impositivo para promover empresas que llegan a competir deslealmente con su propio pueblo, entonces nuestras garantías constitucionales y nuestros derechos a la propiedad privada se hacen dudosos.
El gobierno argentino es, con mucho, el más grande empresario del país. Transportes, gas, petróleo, armamentos, siderurgia, automóviles, aviación, astilleros, y centenares de otras industrias son hoy, todas, parte del imperio económico del gobierno federal.
El capital formativo de este imperio ha sido totalmente recaudado por la fuerza que surge de los aportes recibidos a través del sistema impositivo. Probablemente la mitad de todos los medios de producción de la Argentina son hoy poseídos por el gobierno federal..
Este grado de estatización es quizás mas alto que el de cualquier otro país importante de este lado de la cortina de hierro, las perdidas constantes que arroja este imperio ineficientemente administrado, constituye una fuente de severa inflación y un continuo drenaje de la economía.
Hace muchos años este país cedió las tierras públicas a la iniciativa privada a fin de estimular el esfuerzo privado.
En idéntica forma el gobierno argentino de hoy, debiera devolver a su pueblo las muchas empresas adquiridas en éstos últimos años. Esto podría lograrse a relativamente corto plazo, simplemente vendiendo en el Mercado de Valores las acciones de estas empresas estatales a cualquier precio que el público quisiera pagar en libre oferta.
A su debido tiempo, todos estos intrincados e ineficientes monopolios desaparecerían y las empresas volverían otra vez a manos privadas.
La gran tragedia argentina del presente es que a la ignorancia general sobre asuntos financieros se une la confusión que envuelve nuestra economía, dando lugar a que la mayoría de los ciudadanos se sienta orgullosa de sus empresas nacionales, las que en realidad solo contribuyen a reducir su “standard” de vida.
Se necesita una buena dosis de coraje moral por parte de los hombres de gobierno, si es que en realidad están dispuestos a modificar y aclarar este concepto.
Resumiendo: las empresas estatales deben ser liquidadas o vendidas, si es que deseamos que el país retorne a la prosperidad.
Mauricio Macri dice, frecuentemente, que el próximo presidente deberá reconstruir en los primeros 45 días todo lo que destruyó Kirchner en muchos años. Espero que la mayoría de los líderes de la oposición piensen de la misma manera. Indicaría que algo hemos aprendido en 50 años.


Elena Valero Narváez. Autora de “El Crepúsculo Argentino” LUMIERE, 2006.
evaleronarvaez@hotmail.com

Palabras, palabras, palabras…

Sorpresivamente, la presidenta de la República, apareció en la reunión que tenía la mesa de enlace (Eduardo Buzzi, Mario Llambías, Carlos Garetto y Hugo Biolcatti) con los ministros Florencio Randazzo y Débora Georgi. Sonriente, ante el asombro que produjo al irrumpir en la reunión les dijo: “Quizás mi presencia ayude a que no haya mas confrontación y frustración”.
Ante la maniobra inventada en la intimidad, con su marido Néstor Kirchner, los dirigentes agropecuarios se vieron en la necesidad de aceptar un acuerdo preliminar que no convenció a las bases ni a muchos dirigentes ligados al sector.
Se apuntó a descomprimir la desesperante situación de los productores de leche, trigo, carne y productos regionales, quienes han reclamado al gobierno desde que comenzó, en el 2006, la dura e injusta política de intervención en los mercados, la cual, los obligó a salir a la calle para ser escuchados.
Es promisorio que hace unos días, se haya invitado a una audiencia en el Congreso, a muchos dirigentes y personas relacionadas con el sector agropecuario a expresar, ante diputados y senadores, las necesidades del sector, y las políticas que se precisan para salir de la crisis que atraviesan. La idea fue darlas a conocer para poder dictar, desde el Congreso, leyes y una estrategia agropecuaria que beneficie la producción y la productividad.
Es de esperar que el Congreso vuelva a ocupar el papel que le da la Constitución y que el Ejecutivo no pase por encima de sus atribuciones. Esta audiencia fue el primer intento por aumentar el número de legisladores informados de los problemas del sector. De esta manera, dedicarán y aunaran esfuerzos hacia el logro de una política agropecuaria coherente que cuente con el apoyo de la mayoría de la oposición y, también, por los kirchneristas que se están diferenciando al percibir la necesidad de apoyar al campo en sus justos reclamos.
Alfredo De Angeli, hombre dedicado a las tareas agropecuarias, señalo su disconformidad, como también los dirigentes de CARBAP, porque aseguran, el problema está lejos de ser resuelto, contrariamente a lo que declararon en una conferencia de prensa, Randazzo y Debora Gorgi.
Los productores, en general, desconfían del gobierno por aquello de “quien se quema con leche, ve una vaca y llora”. El estado de emergencia o desastre por la sequía, no fue aceptado como correspondía, no han llegado a manos de los productores los subsidios a la lechería ni el maíz prometido para salvar a aquellos en situación más comprometida. Hubo muchos compromisos incumplidos.
Por otro lado, el estado de desastre, por sequía, no se soluciona con la simple lluvia. Hay que recordar que no llueve pasto, que en esta época del año, aun con humedad, el desarrollo del forraje es menor, la hacienda está en muy mal estado de alimentación, por ende, no habrá celo en las vacas ni preñez, y, como resultado final, la próxima parición será el 50 por ciento menor que en un año normal. Esto tendrá como consecuencia un gran desequilibrio en los ya casi vacíos bolsillos del productor agropecuario. Deberán iniciar un nuevo ciclo con poca esperanza y contención.
Por éste acuerdo, el que venda novillos de exportación, se vera beneficiado con la quita de retenciones propuestas por el gobierno, pero, debe recordarse que son muy pocos los novillos de este tipo en manos de productores. Tuvieron que venderlos con menos kilos y a menor precio por la imprudente política del gobierno a la que se sumó las adversas condiciones climáticas. A los novillos pesados, el gobierno quiere favorecerlos con desgravaciones, pero, necesitarán uno o dos años más para que lleguen al peso requerido para exportación.
Es como anunciar, un altísimo valor para un elefante blanco, sin tener en cuenta que nadie tiene el animal para poder beneficiarse.
Con respecto a la agricultura, los productores tienen un serio problema: se vaticina que los bancos no darán financiación para la próxima campaña. Los vendedores de insumos y cerealistas tampoco podrán anticiparlos y los productores carecen de recursos para iniciar, con alto riesgo, la nueva campaña. Con referencia al trigo, el mismo ha sido vendido en su casi totalidad, entonces, las medidas anunciadas sobre la comercialización, en la práctica, recién entraría en vigencia luego de la recolección de la próxima cosecha. Recién ahora, está por iniciarse el periodo de siembra.
Todas estas dudas e inconvenientes, hace que disminuya, ostensiblemente, el valor de los campos en alquiler y ya hay, en la actualidad, muchos de ellos que han sido reintegrados a sus propietarios incluyéndolos, de esta manera, también a ellos en el conflicto.
¿Que “AS” sacaran de la manga para compensar los beneficios que prometen al productor? ¿A quién le sacarán recursos si no hay chanchito que romper para juntar las monedas?
Lamentablemente, mientras no se creen las condiciones para que los mercados, de una vez por todas, vuelvan a su funcionamiento normal, no se solucionará la complicada situación. Estarán dando vueltas y la crisis internacional nos encontrará con el sector más productivo sin poder dar respuesta a las necesidades que debieran poder ser cubiertas con más producción y exportaciones.

Elena Valero Narváez. Autora de “El Crepúsculo Argentino” LUMIERE, 2006.
evaleronarvaez@hotmail.com

Un semillero de conflictos

El tiempo no sabe hacer más que una cosa: afirmar y robustecer lo que encuentra hecho.
Juan Bautista Alberdi


El ministro británico de Asuntos Exteriores, David Miliband, afirmó hace pocos días que Oriente Medio atraviesa un momento ''muy peligroso'' y admitió que es muy difícil encontrar elementos que inviten al optimismo sobre una futura solución de paz.
Cuando analizamos la guerra entre israelíes y palestinos no podemos dejar de darle la razón al ministro. La diferencia de culturas suma a todos los demás inconvenientes y permite avizorar que pasara mucho tiempo para lograr paz duradera en la región.
El mundo tiende hacia la sociedad planetaria, donde la integración y la interdependencia son cada vez mayores. Muchos países árabes, por un lado, se hayan atormentados por el efecto de demostración que produce Israel en la región, el cual los incita a imitar a países capitalistas y, por el otro, a defender la cultura tradicional donde la posibilidad de rebelarse al grupo de pertenencia es mínima.
El apego a la tradición es fuerte: permite un contacto estrecho entre familias y grupos que cuidan de mantener la ortodoxia en las costumbres y evita cualquier innovación. La igualación de la mujer con el hombre israelí, por ejemplo, es sumamente perturbador para las sociedades árabes, allí donde el género masculino tiene una situación privilegiada y su autoridad es indiscutida.
Lo más importante para la mujer y el hombre occidental, y por lo tanto en Israel, es la fidelidad a los propios sentimientos y emociones, en vez de serlo a las prescripciones del pasado. Es diferente en las sociedades islámicas: no es común que el sentimiento amoroso sea la base de la unión familiar sino las presiones culturales y sociales. El control social allí todavía es perentorio.
La población palestina se duplica cada veinte años, la alta natalidad es otro de los rasgos de sociedad tradicional donde no hay planificación familiar que responda a la necesidad de proyectar la propia vida, como lo hacen las parejas de cultura occidental.
La cantidad de habitantes tiene que ver también con la diferencia cultural. La tasa de natalidad es muchísimo menor en Israel que en las sociedades árabes porque se pretende darles mejor educación y cuidados a los hijos. Además, las posibilidades de vida son mayores por la medicina moderna. Es así, como, las mujeres y hombres buscan nuevas realizaciones una vez que sus hijos crecen. Se sienten más libres como para encarar nuevos proyectos, incluso, como lo muestra la alta tasa de divorcios, encarar nuevas parejas o matrimonios. A la mujer, incluso, se le han extendido roles profesionales que son impensables en una mujer árabe.
En cuanto a las penas y castigos la diferencia es tremenda. Todavía se castiga en algunos países árabes con la lapidación, violencia arbitraria practicada por una multitud.
Muchas mujeres, aún en la actualidad, son sometidas a la amputación de clítoris, y en países mas adelantados, como es el caso de Egipto. Los “crímenes de honor” son practicados por parientes de las mujeres que cometen adulterio, para limpiar lo que se considera una mancha para la familia.
El carácter sagrado de las tradiciones, obstruye el cambio el cual, es rechazado o resistido. En Israel, está institucionalizado, aunque no desaparece la religión, ni las tradiciones, éstas pueden ser seriamente cuestionadas.
Los países árabes que están entrando en la modernidad, tienen el problema de que la tecnología moderna necesita de menos trabajadores- no logra absorber la enorme desocupación- y, además, deben estar capacitados para poder utilizarla.
La pobreza se extiende aunque se eleve la producción. No alcanza por el crecimiento desmedido de la población. Esto se liga también a la educación que conserva nivel bajo y no alcanza para todos, es un bien sumamente escaso.
Aunque hay países árabes más adelantados, por lo menos, sus elites, la sociedad, en general, aún conserva pautas tradicionales, comportamientos típicos de la tradicionalidad, que impiden o retrasan el progreso.
Israel es un país democrático, la libertad de pensamiento y la libertad política permiten que se desarrollen múltiples concepciones del mundo y, la ciencia, está institucionalizada.
Estas diferencias, a las que se pueden agregar muchas otras, resumen el choque de culturas, uno de los motivos principales de la inestabilidad en Medio Oriente. No podemos dejarlo de lado cuando aventuramos un período de paz prolongado entre Israel y los palestinos.

Elena Valero Narváez. Autora de “El Crepúsculo Argentino” LUMIERE, 2006.
evaleronarvaez@hotmail.com

Soneto CXVI

Permitidme que no admita impedimento al enlace de dos almas nobles.
No es amor, el amor que al percibir un cambio, cambia
o que tiende con el distanciado a distanciarse.
¡Oh no¡
El amor es un faro inmovil que contempla las tempestades y no se estremece jamás,
es la estrella para todo barco sin rumbo,
cuya virtud se desconce aunque se mida su altura.
El amor no es juguete del Tiempo,
por mas que lleguen al alcance de su curva guadaña los labios y las mejillas de rosa.
El amor no se altera con las horas y las semanas rápidas,
sino que perdura hasta el fin de los días.
Si esto es error, y puede probárseme, yo no he escrito nunca,
ni hombre alguno ha amado jamás.
W.Shakespeare

Un policía de barrio…


Elena Valero Narváez


La muerte del teniente Aldo Roberto Garrido, un policía “de a pie”, ha entristecido a la comunidad del partido de San Isidro por ser muy estimado y respetado.
Estábamos acostumbrados a verlo caminar, incansable, por las calles del centro de ese distrito, saludando, sonriente, a todos los que se le cruzaban en su camino. Servicial, atento, nos llamaba a muchos por el nombre y ayudaba al que lo solicitaba, siempre cumpliendo con su deber.
Lo asesinó una pareja de ladrones, de dos tiros en el estómago, mientras forcejeaba por defender a dos empleadas y fue ultimado de otro disparo por la espalda. Garrido era muy buen policía y una gran persona: todos los días mostraba su alegría de vivir haciendo lo que realmente le gustaba.
Lo despidió la gente, con lágrimas, flores, y hasta con una poesía. Era parte del paisaje sanisidrense, a nadie se le ocurría pensar que podría morir en el desempeño de su profesión. ¿Quién iba a matar a un policía que trataba de disuadir al ladrón cuando lo pescaba con las manos en la masa, le daba de comer a los chicos que tenían hambre y hasta les compraba zapatillas?
La Catedral de San Isidro se llenó de gente apesadumbrada en una misa en su nombre, lo despidió la bandera a media asta, en el mástil de la calle Belgrano, y hasta el dueño del quiosco de flores las regalaba para rendirle homenaje. Aplaudieron y tocaron reverencialmente su ataúd en señal de despedida, todos los que conocían y apreciaban a Aldo Garrido, un policía ejemplar.
No lo veremos más patrullando las calles céntricas de San Isidro. Tal vez, la calurosa manifestación de quienes lo apreciaban, sirva para que, como en Montevideo, se dote a cada comisaría de varios policías comunitarios. En la ciudad del país vecino, se ha implementado un programa basado en policías de barrio para ayudar a generar confianza, como lo hacía Garrido. La gente se anima a hacer denuncias cuando el policía es conocido y merece respeto.
¿Por qué se han multiplicado los delitos, los robos, donde el delincuente no se limita al hurto sino que hiere o mata?.
Los crímenes, secuestros, violaciones, robos, cada vez más frecuentes, la cantidad de delitos que permanecen sin esclarecimiento y los delincuentes dejados en libertad por ser menores, nos ofrecen, a diario, un ambiente cada vez mas inseguro.
Los ciudadanos pretendemos vivir en un estado de derecho, donde impere una ley basada en principios éticos, y donde el Estado, por definición monopolizador de la violencia, nos proteja de la barbarie y de la delincuencia.
Sabemos que el delito es parte de las grandes urbes. Pero, en nuestro país, el problema se agrava porque no hay decisión política para encarar, con responsabilidad, el tema de la inseguridad, aunque es uno de los mayores reclamos de la sociedad.
La muerte del amigo Garrido muestra la orfandad en que se halla uno de los grupos armados, institucionalizados, destinado a guardar el orden interno.
En la sociedad de alta complejidad, a la que pertenecemos, no es posible vivir seguro sin una policía sumamente preparada y equipada. Garrido, como muchos otros policías, se debe haber comprado su propio uniforme y dio la vida por un sueldo que a duras penas le hubiera ayudado a solventar a su familia, si hubiera tenido hijos.
Las personas pierden el respeto a la institución policial porque se enteran de algún acto arbitrario en el que han tenido participación efectivos de esa fuerza. Olvidan, que todos, individuos, grupos, e instituciones de cualquier tipo, las cometen con diferencias, por supuesto, de grado.
Combatir la delincuencia es el deber, desde el punto de vista ético y práctico, de quienes ejercen el poder.
Reducir la arbitrariedad al mínimo, debe ser una de las metas fundamentales y hacia ella deben encaminarse las acciones.
Pero, si queremos lograr el orden, sin el cual no es posible vivir en sociedad, y vivir más seguros y protegidos, debemos comenzar por exigir que mejore el sistema político al cual se sujeta el tipo de policía. De cómo es éste depende la disminución de todos los tipos de delincuencia.
El poder político es el que le debe dar la cuota justa de poder a los guardianes del orden para que no se excedan en sus funciones y tampoco disminuya su rendimiento provocando, como sucede hoy, el aumento de la violencia no institucional.
Combatir el delito no es tarea fácil y menos en una sociedad democrática donde la socialización interna es, por lo común, débil. Se precisa, más, del control externo para que se cumplan las normas. Es por eso que la policía debe tener el suficiente poder para lograr cumplir esa misión. Con policía endeble no es posible el control social. Es dura la tarea de la policía: implica muchas veces problemas psicológicos y físicos para sus miembros.
Los ciudadanos tenemos la suerte de vivir en una sociedad moderna, con normas conocidas por todos y sabemos sobre los castigos, a los cuales nos exponemos si no las cumplimos. Además se nos explican las sanciones, no son arbitrarias, responden a un derecho codificado.
Las fuerzas de seguridad deberían tener un trato diferencial, distinguiendo a las personas que obran correctamente, dentro de la ley, de los delincuentes que la transgreden poniendo en peligro su propia vida y la de los ciudadanos, como se hace en los países más civilizados del mundo.
Escuché a las autoridades de la provincia de Buenos Aires tratar de salir indemnes ante la muerte de un gran policía y ante las quejas de los vecinos por el aumento del delito. Dijeron que era la meta más importante disminuir la delincuencia. Esperamos se haya dejado de considerar la inseguridad como a una simple sensación de los vecinos. Además, pedimos, a quienes reclaman por los derechos humanos de los asesinos, también lo hagan por los derechos humanos de las víctimas.

Elena Valero Narváez. (Autora de "El Crepúsculo Argentino" LUMIERE. 2006
evaleronarvaez@hotmail.com

En una democracia, nadie es insustituible…

Elena Valero Narváez

La reunión del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macrí, con los diputados peronistas disidentes, Felipe Solá y Francisco de Narváez, responde a una alianza electoral. Juntos se arrojan a competir en los comicios legislativos de octubre.

Felipe Solá, ha encontrado un espacio después de alejarse del Frente para la Victoria. Pretende, encabezar la lista de diputados nacionales pero no cuenta con el consentimiento de Francisco De Narváez, quien no quiere ceder un espacio ganado con dedicación y esfuerzo. Se puede llegar a dirimir el conflicto mediante la sugerencia de éste último: una elección interna.

El solo hecho de pensar en esta posibilidad, permite concebir la idea de retomar la vida partidaria democrática. Sería posible, de esta manera, insuflar una dosis de confianza en la política, después de terribles años de pisoteo a las instituciones.

Desde varios sectores se está predicando contra el clientelismo y las dádivas, como recurso para atraer votos y, otras prácticas, que envician las elecciones y el sistema político en general.

La solicitud de De Narváez podría representar un cambio saludable en la elección de candidatos. Las elecciones internas evitarían las enervantes peleas, por los puestos, y se ocuparía el tiempo en algo más útil.

Si continúa la tendencia hacia un sistema de alianzas y se logra que sean estables, podríamos acercar el multipartidismo a un régimen bipartidista o de tres partidos como máximo..

El problema reside en que la heterogeneidad que caracteriza a las alianzas, le quita la disciplina que define mejor a un partido unificado. Hemos visto en la experiencia nefasta de La Alianza, las intrigas que debilitaron y volvieron impotente la acción del gobierno de Fernando De la Rua. Por lo general, el problema es la inestabilidad, producto de la falta de orden, típico de partidos coaligados.

El gobierno kirchnerista, se siente como pez en el agua, cuando aprovecha la debilidad de la oposición. Le sirve para incentivar las rivalidades entre los políticos y de esa manera lograr revertir o disgregar las alianzas.

La existencia de múltiples partidos ha aumentado el poder del Ejecutivo. Vemos a la presidente repetir que si la oposición se opone a sus medidas, antes de criticar, debe ganar las elecciones. Se siente “elegida” por la mayoría, personalidad independiente de cualquier partido y autorizada para decidir los destinos de La República, sin consultar ni escuchar a nadie.

En realidad, la oposición que ocupa el lugar más destacado no está en los partidos, sino dentro del gobierno mismo, lo vemos, claramente, en el caso de la figura del vicepresidente, Cobos.

Las conversaciones de Macri con Felipe Solá y Francisco De Narváez podrían delinear, poco a apoco, si tenemos presente a la Coalición Cívica, un reacomodamiento de la oposición que nos llevara al 2011, con menos partidos y con más identificación de principios y valores partidarios.

Si se formara un sistema de partidos tendiente al bipartidismo, se aseguraría, la moderación de la oposición, además de mayor coherencia ideológica. Permitiría, una oposición unificada proclive a similares puntos de vista, a claridad de objetivos y por ello, a la eficacia en el debate y resolución de los problemas. También ahuyentaría la posibilidad de darle tanta importancia a los sindicatos o corporaciones y a las demandas de neto tinte populista y corporativista.

La seguridad de que se puede ser la alternativa en el poder conduce, como bien dicen los expertos en el tema electoral, a la disminución de propuestas demagógicas imposibles de cumplir. El solo hecho de aspirar, con posibilidades a la alternancia en el poder, incentiva promesas electorales mas realistas que la de partidos imposibilitados de llegar. Éstos destilan demagogia y críticas exacerbadas.

Tal vez, hastiados de la crisis institucional en que nos ha sumido el kirchnerato, comencemos a respetar el marco democrático, la libertad de expresión de las minorías y elecciones libres sin fraude ni triquiñuelas.

Sería deseable que los partidos en formación, acepten las reglas establecidas para que puedan subsistir, sin que ninguno aspire a convertirse en partido único. La manera de lograrlo, sería, un pacto tácito que admita el respeto a la oposición y a las formas democráticas y una política económica que promueva mejorar el nivel de vida. De ésta manera, podríamos contar con ciudadanos dispuestos a rechazar a políticos populistas. Estos tienen éxito cuando los partidos democráticos no aciertan en el rumbo y llevan a los ciudadanos a crisis políticas y económicas. La utopía, en este caso, se convierte en la búsqueda del paraíso en la tierra. No falta, entonces, la aparición de “los salvadores” como bien lo muestra nuestra historia pasada y reciente.

Es el momento propicio para que los líderes políticos demuestren generosidad y se acepten mutuamente. En vez de generar desconfianza en la sociedad hacia los candidatos de signo político contrario, debieran ayudarse a fortalecer las alianzas que se están formando, para competir en las próximas elecciones. De esa actitud, depende la derrota del kirchnerismo en las urnas. Ya vendrá el tiempo de competir por las preferencias de la gente.

La importancia de una oposición con coherencia ideológica y programas de gobierno que puedan ser explicados, claramente, darían confianza a la ciudadanía ávida de transparencia y de políticas estables.

El papel fundamental de la oposición es el de la crítica a los actos de gobierno, para que se cambie el rumbo, si las medidas gubernamentales comprometen la estabilidad política o económica. Todos debiéramos saberlo.

No es cuestión de votar en contra de los Kirchner, aunque su manera de actuar nos exalte y moleste, la opción tiene que dirigirse hacia la búsqueda de políticos alejados del populismo, que encaren con responsabilidad el gobierno de la República. En este punto, recuerdo a Karl Popper: “…la tradición de la discusión racional crea, en el campo político, la tradición de gobernar mediante la discusión y, con ella, el hábito de escuchar el punto de vista del otro…”

Es de esperar que pocos partidos, sintonizados en los reales problemas que están comprometiendo el futuro del país, nos permitan tener cada vez mejores opciones cuando debamos emitir nuestro voto.

Elena Valero Narváez. Autora de “El Crepúsculo Argentino”.LUMIERE. (2006)
evaleronarvaez@hotmail.com

El abusivo poder sindical

Elena Valero Narváez

El Ministerio de Trabajo otorgó, al sindicato de camioneros, liderado por Hugo Moyano, la distribución de periódicos y revistas. Éste acuerdo, ha puesto en estado de alerta a la Asociación de Editores de diarios. Hace unos pocos meses, activistas del sindicato de Moyano, reclamaron el acuerdo en forma violenta: bloquearon las plantas impresoras de La Nación y Clarín.
Por otro lado, trabajadores de la UTA (Tranviarios Automotor), liderados por ex delegados, se enfrentaron en la Estación Congreso de Tucumán, resultando heridos seis trabajadores del sector. A golpes intentaban formar un sindicato paralelo.
Sindicato, no es el que está manejado por el gobierno, sino, el que tiene la suficiente autonomía para representar libremente a los trabajadores. La democracia es el ámbito favorable para que esto suceda.
La historia argentina demuestra que desde la institucionalización del sindicalismo, en el año 1945, salvo en los gobiernos de Perón, cuando los lideres sindicales respondían fielmente a sus designios, el sindicalismo es y fue un factor poderoso de poder. Vemos la debilidad de los partidos frente al patoterismo sindical consciente de su poder de movilización y de los recursos que les proporciona el manejo de los fondos gremiales.
Los líderes sindicales aún no aciertan a entender la conveniencia de luchar por la vigencia de un sistema democrático., sin el cual, el control del estado se acrecienta hasta el punto de convertir, a los sindicatos, en un instrumento del gobierno, sin ninguna autonomía. Juan Domingo Perón se las quitó, dejándolos incapacitados para tomar decisiones propias si afectaban alguno de sus planes.
Los utilizó para amenazar o coaccionar a instituciones, partidos políticos, Iglesia, empresarios y a las Fuerzas Armadas, además de fiscalizar a los trabajadores. Las huelgas que se producían debían ser favorables a la política de Perón o eran declaradas ilegales y sus lideres perseguidos.
Con La Revolución Libertadora el sindicalismo recuperó su autonomía respecto del estado, los líderes sindicales lucharon por alcanzar los cargos, se efectuaron otra vez elecciones.
En la presidencia de Frondizi, aunque no pierden su autonomía, el gobierno debe implantar nuevamente -había sido suprimida por la Revolución Libertadora- la ley de asociaciones profesionales, copia de la Ley sindical italiana de 1926. Había sido un regalo de Perón cuando con ella institucionaliza el sindicalismo, en 1945. Otorga personería jurídica a un solo sindicato, por rama de producción. Frondizi establece, otra vez., el sindicato único, por el compromiso con Perón que lo lleva a la presidencia.
La CGT y los sindicatos peronistas fueron una de las causas determinantes del golpe que derrocó a Illia a quien hostilizaron sin descanso pese al estilo democrático del gobierno.
Cuando Perón regresa, en 1973, no solo hace sancionar nuevamente la ley de sindicato único sino que incluye un fuero sindical que concedía inmunidades a las organizaciones y a sus líderes: violaba la Constitución Nacional.
Sin la tutela de Perón la dirigencia sindical tomó funciones políticas aprovechando y aumentando la debilidad de los partidos. Amenazó, conciente de su poder, a todos los gobiernos, incluido el actual.
Los conflictos se siguen resolviendo como desde 1955: entre el gobierno y los sindicatos. Mientras, la relación con los empresarios continúa sumamente acotada.
Presionan directamente sobre el gobierno y otros grupos sociales. Se los adula y beneficia, provocando el aumento, cada vez mayor, de las expectativas. No se los puede dejar de tener en cuenta. Cada día piden más.

La invitación de nuestra presidente a Hugo Moyano en su viaje a España, y las continuas negociaciones del gobierno con él, temeroso de su fuerza ante la crisis, indican claramente la capacidad de coacción que aún tiene el sindicalismo en la Argentina. Obliga, no solo a la concesión de mayores reivindicaciones para los obreros, también a privilegios personales.
No hemos podido superar el tinte corporativista que le dio Perón a la sociedad argentina.
La democracia permite que el gobierno ejerza el control sobre las reglas, que garantizan la autonomía y libertad sindical. Pero, sin orden, la democracia se diluye. La paz social depende, en gran medida, de la responsabilidad de individuos y grupos. La dirigencia sindical, ante la crisis actual, no alcanza a darse cuenta que si se provoca desordenes sociales, la democracia como los sindicatos desaparecen.
Los conflictos sociales que en la democracia se manifiestan encuadrados en reglas a las que se debe acatar, en las dictaduras o totalitarismos se los mantiene latentes y se prohíbe su expresión.
Desde la alianza de los sindicatos con Perón, el sindicalismo no ha dejado de reclamar concesiones al estado y apoyar las estatizaciones. Se ha hecho fuerte, más que los partidos y el poder político, al que reclaman participación.
La libertad sindical no le conviene al gobierno, como es historia antigua, la centralización del sindicalismo le permite utilizar el aparato burocrático, para sus fines políticos, con más vigor.
Si observamos la necesidad del gobierno de llevar a Moyano, en su viaje a Europa, se transparenta que después del liderazgo indiscutido de Perón, la elite gremial, sigue con su manejo de presionar al poder político y a la sociedad, con exigencias inmoderadas. Es la herencia de la prédica que socializó en la creencia de un estado paternalista que debe darles todo.
Hoy, los sindicatos son, todavía, uno de los principales factores a considerar si se quiere encontrar las razones de la dificultad de afirmar el sistema de partidos y de mejorar la economía en Argentina.

Elena Valero Narváez. Autora de “El Crepúsculo Argentino”. Lumiere.2006
evaleronarvaez@hotmail.com

Bolivia y su nueva Constitución: el peso del Estado


Elena Valero Naráez


“El estatismo es como un infarto colosal en la circulación económica del país. Por sus tendencias de monopolio y de dirigismo, bloquea gran parte de la producción nacional, frena el dinamismo de la iniciativa y de la concurrencia, y absorbe en gran medida el ahorro de la nación, a modo de un parásito” (Wilhem Ropke)

Evo Morales, presidente de Bolivia, logró una respuesta favorable a la nueva Constitución: un porcentaje del 60 % de votos dio un mayor control de la economía y por ello un mayor peso en las decisiones del Estado.
El apoyo económico del presidente venezolano Hugo Chávez parece dejar a Evo impertérrito ante la escasez de inversiones. Con seguridad disminuirán, aún más: la Constitución prohíbe a las compañías extranjeras repatriar sus ganancias y recurrir al arbitraje internacional, como medio de solución, ante las nacionalizaciones arbitrarias del gobierno boliviano.
El Estado ejercerá la dirección integral del desarrollo económico y sus procesos de planificación. Los recursos naturales, propiedad del pueblo boliviano, serán administrados por el estado.
Los diarios comentan la nacionalización reciente de la petrolera británica BP luego de la expulsión del embajador estadounidense y de agentes de la DEA acusados extemporáneamente de espionaje.
Mientras Evo sonríe complacido por su triunfo, el gas natural baja de precio y Brasil disminuye considerablemente la compra de combustible.
La Constitución habilita, al actual presidente, a una reelección, por lo cual, podría gobernar hasta el año 2014. La oposición no ha podido unirse, continúa dispersa, lo que da una real ventaja a Evo Morales.
Basta ésta breve información, para comprender que Bolivia se dirige al infierno.
Las empresas nacionalizadas han empezado a funcionar deficitariamente, como en Venezuela, donde, hace unos días, el presidente del Banco Central pidió a Hugo Chávez, que deje de nacionalizar si no quiere provocar un colapso en la economía.
Si, como sabemos, el propósito básico de toda empresa es el lucro, no hay duda de que para obtenerlo depende de la producción y de la productividad, ésta última, es condición necesaria para la expansión de cualquier empresa.
Sin embargo, las decisiones en las empresas bolivianas no dependerán de la voluntad del consumidor sino, de la razón infalible del gobierno boliviano.
El presidente quiere terminar con la propiedad privada, con los capitalistas, con el capitalismo y con el mercado.
La economía cuando es planificada desde el estado no puede alentar el consumo, éste depende de que se permita la economía de mercado, la cual asegura la libre elección de los consumidores quienes, en su mayoría, son asalariados. Las empresas funcionan si pueden vender lo que producen, de lo contrario, quiebran.
Con la desaparición del mercado desaparece también la propiedad privada por lo cual Evo Morales será dueño y señor de la economía de su país y de la voluntad de sus gobernados.
.Como lo pudimos comprobar, en las experiencias socialistas, las empresas estatales son ineficientes, no satisfacen las necesidades de la gente y dejan de cumplir correctamente su “función social”, término al que recurren todos los gobernantes populistas sin entender que si existen y perduran la cumplen, aunque a veces, muy mal.
No es necesario que Evo, por ley o decreto, acabe con la propiedad privada. El deterioro del estado de derecho muestra allí, como también, en Venezuela, y en mayor medida en Cuba, que las leyes pueden ser violadas por “razones de estado” El método de los mecanismos del mercado será sustituido por el de las decisiones políticas.
El mercado será restringido cada vez más, la libre elección limitada y la acción electiva drásticamente disminuida.
La Constitución aumenta la representación indígena en el Congreso.
Bolivia es una sociedad dividida, los grupos indígenas todavía viven en un pasado precapitalista. Aunque hay zonas donde se rechaza éste modelo, la mayoría indígena, con su voto, permitirá instaurar el llamado “socialismo del siglo XXI”
Tantos ejemplos nos ofrece la historia, de los excesos que puede cometer un estado todopoderoso, que es difícil entender como, aun, encontramos tantos aduladores a éste tipo de estado..
Contrariamente a lo que muchos creen, debilitar la propiedad privada no trae riqueza, la destruye, generaliza la miseria y aumenta las arbitrariedades del poder.
La espontaneidad social será combatida por el gobierno boliviano, como lo es en la actualidad en Cuba. La represión estará a la orden del día para mantener a los díscolos dentro del modelo.
El socialismo del siglo XXI, como lo llaman varios líderes latinoamericanos, es una construcción pretendida pero imposible de llevar a la práctica, por eso donde se ha intentado aplicar ha llevado al totalitarismo, se ha cobrado muchas víctimas y las cárceles se han atiborrado de presos políticos.
Desde el Foro Social Mundial, donde se exponen propuestas alternativas al liberalismo, los presidentes de Bolivia, Ecuador y Paraguay, pretenden seguir con una ofensiva ideológica, política, y económica, en todo el mundo. El objetivo es: enfrentar a “un sistema perverso, basado en la codicia”.
Como Diego Maradona, director técnico de la selección argentina, quien cree que Hugo Chávez, presidente de Venezuela, es el pueblo -por eso apoya la enmienda constitucional que permitirá su reelección indefinida- los tres presidentes, se equivocan. El sistema que repudian, es el que permite crear la riqueza necesaria para que la gente no se muera de hambre. No hay calificativo para estos señores, que llevan, por ignorancia o metas populistas, a un final catastrófico la economía y las instituciones de sus pueblos.
Prometen la igualdad sin comprender que ésta se identifica con la justicia: todos, incluso los que gobiernan, debieran respetar las mismas leyes y ser juzgados por tribunales imparciales. Todos iguales ante la ley.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino” LUMIERE. 2006)
evaleronarvaez@hotmail.com

¿Qué podemos esperar...?


Elena Valero Naráez


El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes. La presidente no cumple con el mandato constitucional No escucha a sus representados y ha maniatado la acción del Congreso. El oficialismo ejecuta las órdenes demagógicas del ejecutivo aunque las medidas afecten los intereses de todos los argentinos.
En un tratado sobre principios de economía, Murray Newton Rothbard, define como similar a toda acción basada en la coacción o la violencia porque siempre implica ganancia para uno a expensas del otro.
Cuando el ciudadano se convierte en súbdito- como somos ahora todos los argentinos- y acepta el dominio del dictador, solo elige una vez, cuando acepta la obediencia. A partir de esa decisión, las personas actúan como un factor de producción pasivo para el uso del amo.
Si el gobierno no permite el desarrollo del mercado, si le pone trabas a la actividad económica y persiste en acciones coactivas que nos llevan a aislarnos del mundo no podremos obtener los bienes necesarios para subsistir como un país desarrollado.
¿Qué opción le queda al ciudadano en ésta situación? Hacer lo mismo que el dictador y mediante una acción violenta negarse a obedecerle o seguir aceptando el trabajo forzado y obligatorio.
Ya hemos estado al borde de una guerra civil por los acontecimientos que nos llevaron a la crisis del 2001. Mal o bien, se pudo optar por la institucionalidad. Ahora los argentinos volvemos a preocuparnos por quienes nos gobiernan, representantes que no escuchan las voces cada vez más altas de sus representados.
Los empresarios relacionados con el campo se están cansando de producir para el gobierno y de no recibir respuesta a los problemas económicos que enfrentan por culpa del modelo económico y por la inclemencia del clima.
Enero y febrero son meses clave para los pagos del agro, con los ingresos de la cosecha fina –el rendimiento del trigo 80 % menos de lo normal- el productor va a optar por cancelar la deuda que tiene con, posiblemente, el que mas lo presione. Por lo general son los bancos, por ende, los contratistas, proveedores de semillas y agroquímicos, seguros etc. se quedarán fuera de la lista: se cortará la cadena de pagos. Será imprescindible, entre otras medidas, la colaboración de los bancos en la refinanciación de los créditos.
Para ejemplificar mejor la ruptura en la cadena de pagos, veamos el ejemplo de los seguros: los pagos de las pólizas de cobertura se efectúan con posterioridad a la cosecha. Si el productor no esta en condiciones económicas para poder abonar las pólizas, la compañía de seguro tampoco lo estará para indemnizar los siniestros, sequía, helada, granizo y otros.
También, se observa, que no se venden las exiguas cosechas a la espera de un reacomodamiento de los valores. A partir de allí se podrá decidir qué parte de la deuda se cancela. En la a actualidad, no se compra, no se vende, y no se paga absolutamente nada. Si no se vende los camioneros dejan de tener trabajo y así continúa el efecto “catarata” que provoca penurias a todos los sectores vinculados al campo.
La sociedad argentina, en su conjunto, se siente engañada, con los bolsillos vacíos será más difícil mantenerla amordazada. ¿Cuál será la reacción? Esperemos que triunfe el buen sentido y que todos los argentinos, incluidos quienes gobiernan, respeten el orden jurídico único medio para salvar las instituciones.
La mesa de enlace le ha enviado una carta a la presidente, se espera que sirva para que se entable un dialogo realista y superador. Nos conviene a todos que prime la razón y no la fuerza. La intolerancia y la incomprensión han dominado demasiado tiempo el discurso y las acciones del gobierno.
No estamos en un conflicto de niños peleando por un chupetín, estamos sufriendo las consecuencias de un modelo donde el gobierno exige que se cumplan las obligaciones pero deja de cumplir las suyas.
Si continúa ofreciendo soluciones parciales e intrascendentes a los graves conflictos que afectan al campo, podemos abrigar temores por el peligro que nos acerca una visión superficial de la realidad.
El país precisa que el gobierno muestre voluntad clara de solucionar los problemas: darle confianza al productor para que ponga de su parte lo que le resta. Cuando no hay plata las cosas se arreglan con confianza. Nadie querrá invertir sus últimos ahorros si cree que el gobierno le va a robar nuevamente su ganancia.
Hay que pasar la sequía, el gobierno tiene que comprometerse: tal vez con semillas a reintegrar en la cosecha, para que se pueda sembrar, fiar combustible, fertilizantes, insumos, que el productor no puede adquirir pero que son imprescindibles para lograr una buena campaña.
El pequeño y el gran productor deben seguir instalados dentro del proceso de producción. Se debe evitar que abandonen el negocio.
El país necesita de todos para que no surjan problemas sociales. Pueden ser evitados si en vez de subsidiar al consumo de heladeras y bicicletas, en el intento del incrementar artificialmente la demanda, se encara una política que mejore los mercados, la exportación, y deje de asfixiar a la gente con impuestos imposibles de pagar.
La señora presidente debe buscar la manera de que los argentinos nos reencontremos y permitir la libertad de comercio, llave para la expansión de toda la actividad económica del país.
Señora presidente, el país hace mucho que espera….

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino” LUMIERE, 2006)
evaleronarvaez@hotmail.com

El gobierno argentino, un lobo feroz…


Elena Valero Naráez


Ante el rotundo fracaso que ha mostrado el rumbo económico elegido por los Kirchner, propongo una mirada hacia atrás en busca de un ejemplo que pueda ayudar a buscar respuestas a los problemas que hoy nos agobian.
Me es grato recordar que durante el gobierno del presidente Frondizi, en poco más de un año, se pudo hacer reaccionar al país y reconstruir la economía.
Mucho se le debe, a ese poco duradero milagro, al entonces Ministro de Economía y Trabajo: Álvaro Alsogaray.
El Dr. Frondizi, por pedido expreso del Ministro, le otorgó el permiso de trabajar sin interferencia alguna y elegir a todos sus colaboradores en las dos carteras.
En poco más de un año, se puso en marcha la liberación total de la economía: se le dijo adiós al control de cambios, de precios y salarios y a la vez se redujo el presupuesto nacional. No se debía gastar más de lo que se recaudaba, reducir el gasto fue una preocupación constante. Los aumentos de los precios y salarios se ajustaban según fuera la productividad de la empresa. También se fortaleció a la sociedad civil mediante el aliento que se le dio a las empresas privadas, las cuales se convirtieron en el motor del crecimiento acelerado que tuvo el país por esos años.
El controvertido Ministro, tal como le aconsejó al presidente Menem, muchos años después, provocó un shock de confianza, necesidad primordial, para que el mundo viera con buenos ojos invertir o prestar a la Argentina. Se mostró que en poco tiempo se podía, en etapas, bajarse la inflación hasta el punto de que el 113% anual llegó al cero por ciento.
Se demostró como con economía totalmente libre se podía estabilizar la moneda: algunos diarios londinenses llegaron a denominar al peso argentino:”la estrella del año”.
También el crédito regresó a la Argentina gracias a propuestas y dirigentes creíbles: se restituyó la confianza.
La crisis a la que nos lleva aceleradamente este gobierno podría ser superada como lo fue también, rápidamente, en época de Frondizi.
Debemos lograr un acuerdo político con toda la franja opositora para que el gobierno que surja, cuando las urnas permitan derrotar el modelo Kirchner, tenga ya diseñado un plan de salvataje tan efectivo como el que se implementó durante el gobierno de Frondizi o como el que le sirvió en bandeja al Gral. De Gaulle, el comité presidido por Jacques Rueff y que levantó a una Francia postrada por la Guerra Mundial. A éste último ejemplo se refería recurrentemente, el ministro Alsogaray cuando pretendía que en el 2002 se saliera de la situación de crisis con una receta perfeccionada pero similar.
El conocido artículo 40 de la constitución de 1949, nos remite a la fracasada política que los Kirchner se están esforzando por reeditar : “la importación y la exportación estarán a cargo del Estado, los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo carbón y gas y todas las fuentes de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación; los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación, y los que se hallaren en poder de particulares serán transferidos al estado mediante compra o expropiación”.
El gobierno actual, intenta, como Perón, gobernar con apoyo de corporaciones gremiales, empresarias, y aumentar las empresas del estado o asociadas. Ahora buscan capitales cuando se esmeraron en ahuyentarlos con medidas intervencionistas y estatistas. Son la antitesis de las políticas liberales que implementó el gobierno de Frondizi, las cuales, nos permitieron, entre muchos logros, autoabastecernos en petróleo. Lamentablemente, fueron dejadas de lado hasta la década del 90, cuando se intentó otra vez el cambio de orientación económica. Ante los problemas surgidos en el gobierno de “La Alianza”, la crisis política no permitió corregir errores y se viró otra vez al modelo dirigista y estatista al cual adhiere con pasión este gobierno.
Tal vez las próximas elecciones nos brinden una nueva posibilidad que lamentablemente perdimos luego del final del gobierno de De La Rua.
El motor de la lucha, esta vez, es la realidad: como tantas veces en nuestro país, nos muestra que la libre empresa, la economía de mercado es fundamental. El campo es el que está dirigiendo, como puede, la lucha por un cambio en este sentido. A pesar de la adversidad climática y de las nefastas medidas del gobierno hacia el sector, es, si ayuda un poco el clima y los precios, el único sector que podría sacarnos de la crisis y de la languidez en que se encuentra la economía..
Cuando se le permitió trabajar libremente, sin ayuda del estado, el hombre de campo se tecnificó, se puso a la altura del mundo, exportó y fue líder en mostrar que la rentabilidad es posible si el estado deja de hacer el papel de lobo feroz, comiéndose a quien le ofrece la canasta llena de alimentos.
Desde el propio gobierno, Daniel Scioli, un funcionario que se ajustó hasta ahora a las decisiones, no pudo más que reconocer, abiertamente, que “esta vez el campo tiene razón”. Ésta declaración va más allá de la crisis climática que afecta a productores agropecuarios, representa el fracaso estrepitoso de la intervención del gobierno en la economía.
No sirve tomar de nuevo chivo expiatorio a la sequía para explicar el sufrimiento de los agropecuarios, aunque se agrega al problema actual.
¿Es concebible que el gobierno en su voracidad, aplique retenciones a los granos cuando los productores no llegan ni remotamente a pagar los gastos ocasionados por la producción? A título de ejemplo: aquellos campos que normalmente producen 4000 kilos de trigo por hectárea, este año, han producido 500 0 600 kilos.
Si queremos salir adelante, necesitamos que el gobierno se decida a dejarnos invertir y trabajar, eliminando todas las trabas que nos lo impiden, entre las que se cuentan las regulaciones y retenciones al campo, entre otra montaña de impuestos que debilitan cada vez más las ganancias de los argentinos.
El ciudadano común, puede encontrar en las boletas de servicios, que en muchos casos, es mayor la proporción de impuestos que el importe del servicio en sí.
Pronto le va a tocar subirse al podio a la oposición, es un año electoral. Esperemos que los discursos no muestren a ningún partido deseando volver a reeditar un modelo gastado que lleva al fracaso de la economía y deteriora, no solamente a sus promotores, también, irremediablemente, al sistema democrático.

Elena Valero Narváez. (Autora del “El crepúsculo argentino”. LUMIERE.2006)
evaleronarvaez@hotmail.com

A Pilar Rahola

Amenazas?
Estimada Pilar: Admiro tu locuacidad, tu soltura, que molesta e irrita a quienes no pueden refutar tus denuncias y argumentos que desnudan a regímenes autoritarios y totalitarios.
Me dicen que exaltados y anónimos personajes pretenden callarte con hediondas amenazas.
¿No saben que cuanto más quieran intimidarte, más fuerte y sentida será tu voz?
¿No saben que ni la muerte podrá acallarla porque declama el mensaje de todos los que honramos la libertad y la democracia?
Te abraza,
Elena Valero Narváez

¿Cómo saldremos de la crisis “made in Kirchner”?

por Elena Valero Narváez

La presidente dice que quiere proteger a las personas con menos recursos, es por eso, que el sector agropecuario tuvo que entregar vía retenciones y otros impuestos, gran parte de su ganancia. Además continuará, según se observa, siendo perseguido por el gobierno.
No me explico cómo se hará para continuar con la política distributiva si el sector qué más pronto podría sacarnos de la crisis está diezmado por el clima, y por políticas que obstruyen el comercio. Los arrendatarios devolverán los campos a sus propietarios por falta de rentabilidad. Hay un defasaje entre labores y lo que producen con el valor de los insumos. No pueden afrontar gastos comerciales de la presente campaña y quedar nuevamente colocados para iniciar una segunda. Y, la ganadería, muestra que una vaca flaca como las comunes en muchas zonas del campo argentino, vale 330 pesos. Es el precio que se pagó en los remates de los pasados días. En la carnicería, el kilo de carne buena, supera los 20 pesos.
Si observamos a la Argentina de hoy, vemos que cada vez la economía funciona peor. ¿Qué pasará cuando aumente el índice de desocupación y la gente no encuentre trabajo?
¿Cómo pagarán salarios los empresarios si la CGT no aceptará el límite del 13, 5 % en los aumentos, como pide la presidente, y la producción y la productividad disminuyen por la crisis internacional y la “made in K”? ¿Arreglarán con los dirigentes sindicales?
¿Podrán explicarle a Moyano y compañía que no hay con qué aumentar ni cómo mantener a todos los trabajadores en sus puestos de trabajo? ¿Se reunirán estos sindicalistas con los empresarios, como hacen en otros países, para discutir amigablemente la manera de producir más y así poder mantener o crear nuevos puestos de trabajo?
¿Cómo ayudará el gobierno intervencionista que tenemos a la pequeña empresa, si tiene poca capacidad de maniobra para reaccionar ante la crisis y ante la coacción de los sindicatos? ¿Quién les hará entender que hay falta de congruencia entre lo que piden y los recursos con que se cuenta para satisfacerlos?
¿Qué pasará con el tipo de cambio, las tasas de interés, los precios, y el crédito?
Si se necesita como el agua exportar para sobrellevar la crisis ¿qué haremos si las reglamentaciones no las permiten y los precios bajan?
¿Con qué recursos se afrontarán los reclamos de pago de los acreedores?
¿Aguantarán las provincias la servidumbre que les impone el gobierno? ¿Por qué no se les permite el manejo de sus recursos y con ello el poder de decisión para proveerse por si mismas el progreso económico que pretenden?
¿Quién obligará al matrimonio gobernante a cumplir con la exigencia de la gente de volver al orden jurídico y a la administración de justicia si ellos son los primeros en violar las normas y obligan a los jueces a actuar de acuerdo a las sugerencias del poder ejecutivo?
La manía de centralizar el poder que muestran los Kirchner resalta la meta que tiene el matrimonio: decidir personalmente sobre casi todos los asuntos de la República.. ¡Así nos va con las reglamentaciones y planes antiproductivos oficiales!
De lo que parece que no se habla en la alcoba presidencial -donde dicen que se tejen y destejen las políticas de gobierno- es de estimular la inversión, el crecimiento del país y de eliminar al estado de las funciones que no le corresponden.
¿Por qué surgen tantas preguntas? Porque se impuso el modelo dirigista. Se intenta regimentar la vida económica con normas que impiden el funcionamiento libre de los mercados. Desde controles de cambio, políticas de precios y salarios, cuotas y permisos para importar, hasta controles a las operaciones bancarias, a las empresas, a la utilización de la energía y a muchas otras actividades. Todo, en aras de adquirir el poder político suficiente para dominar la actividad empresaria en su conjunto y de ese modo dirigir el país como si fuera una propiedad personal.
No hay demagogia que oculte al ciudadano argentino que este sistema es el responsable del despilfarro, de los impuestos excesivos, del aumento de empresas ligadas al estado por concesiones y privilegios.
No hay que leer libros para saber que la economía planificada genera más pobres, inflación, desordenes sociales, tenemos la experiencia que nos dio el haber sufrido en el pasado, por muchos años, sus consecuencias.
Veamos el éxito que obtiene planificar la economía desde el estado. A principios de diciembre la presidente, con bombos y platillos, anunció planes para incentivar el consumo. Se iba a poder comprar automóviles a precios reducidos, heladeras baratas, canjeables por la que se tenían en casa, la gente se iría de vacaciones porque podría acceder a créditos blandos, la idea era fomentar el turismo.
Las promesas fueron hechas antes de que el gobierno hablara con los comerciantes y empresarios con el fin de llegar a un acuerdo beneficioso para todos.
Muchas personas salieron, prontamente, a buscar el beneficio anunciado por Cristina Kirchner, pero, en los negocios faltaban las heladeras, los autos baratos no existían al precio prometido por el gobierno: una vez más los anuncios de la Sra. K, no coincidían con la realidad. Para colmo, parece que hubo un período de espera adicional porque no se llevan muy bien el Sr. Moreno y Débora Georgi, la ministro, quien hace unos días fue sermoneada públicamente por la impaciente presidente.
Las empresas están trabajando sin descanso para poder cumplir lo más brevemente posible con las promesas presidenciales.
Lavarropas, calefones y termotanques también se podrán canjear como las heladeras: es la última promesa de Cristina. Ya estarán corriendo los empresarios a fabricar el stock necesario porque a pesar de las declaraciones ellos no fueron avisados.
Fuera de éste realismo mágico al que ya nos ha acostumbrado el gobierno, hay algo que es verdad y se lo debemos reconocer a los Kirchner: No consultan a la mesa de enlace del campo, ni con los empresarios y comerciantes. Tampoco con la oposición. ¿Para qué, si no importa lo que digan? Todo lo resuelven de antemano, desprecian los derechos individuales, confiscan y deciden en nombre de los derechos de la sociedad a la cual manejan a su antojo sin respetar las instituciones.
Están dificultando la acción a los empresarios quienes deberían ser los que saquen al país de la crisis, no el gobierno. La actividad empresaria necesita políticas que favorezcan las inversiones, fuente de crecimiento y de puestos de trabajo, mediante la desburocratización y el desregulamiento de la economía.
La oposición tiene que jugar un gran papel, no quedarse en la crítica solamente: pensar cómo se arreglarán los problemas que nos dejará éste gobierno cuando termine el mandato, buscar soluciones y preocuparse por saber de dónde saldrán los recursos para alcanzarlas.
Habrá que volver a darle prioridad a la actividad privada, desbaratar el modelo estatista y dirigista.
Lamentablemente para los argentinos, en vez de hacerse rica la sociedad, se esta haciendo rico el estado.

Elena Valero Narváez (Autora de “El Crepúsculo Argentino”.LUMIERE.2006)
evaleronarvaez@hotmail.com

El aniversario de la revolución Cubana

por Elena Valero Narváez

Varios periodistas han transmitido desde Cuba por el “festejo” del medio siglo de existencia del régimen totalitario cubano.
Es increíble que personas consideradas y respetadas por la opinión pública, como es el caso de Víctor Hugo Morales y Raúl Portal, se sientan tan atraídos por el régimen que tiene numerosos presos políticos. Portal, incluso, pide una revisión en la opinión de los argentinos hacia Cuba. Viaja gratis, es amigo de funcionarios del régimen e incluso se trae perritos callejeros a la Argentina en acto de encomiable misericordia.
Víctor Hugo alabó por la radio la tranquilidad que destila Cuba por tener tan pocos autos por habitante, entre otros cumplidos dignos de pertenecer al diccionario del “intelectual progresista latinoamericano”. Le escuché decir que al tener asegurada la educación, la alimentación y al pertenecer todo al estado eran más calmos, (recuerdo al empleado público tan bien caracterizado por Antonio Gasalla) se tomaban su tiempo y eran mucho mas sobrios en el consumo que los argentinos.
Ninguno dijo a los oyentes que Cuba es un régimen totalitario ni que la revolución cubana muestra su fracaso. No les oí una palabra sobre Hilda Molina y sobre los presos políticos que se están muriendo en prisión por opinar distinto. El señor Portal se preocupa por los perritos, pero, no hace fuerza por divulgar la situación del opositor en Cuba.
Tampoco explicaron a la gente que el 10 por ciento de la población huyó al exilio, ni el peligro de muerte que corren los balseros desesperados por alcanzar la libertad.
No revelan, estos honorables periodistas, las consecuencias que trajeron las draconianas nacionalizaciones de las compañías de teléfono, de electricidad, de las refinerías de petróleo: el 90 por ciento de la propiedad con la revolución pasó a manos estatales. Fidel, prohibió cualquier tipo de iniciativa individual por ello miles de personas se vieron afectadas, perdieron sus bienes y negocios. Tampoco recuerdan que Castro aprobó la invasión soviética que acabó con la “primavera de Praga” para convencer a Brezhnev que Cuba apoyaba incondicionalmente a la URSS.
Desconocen, que en 1959, Cuba tenía una dirigencia empresarial capaz, mano de obra especializada, la mayoría de la población gozaba de prosperidad económica y una activa clase media que ante la política que implementó Fidel se radicó en EEUU. Desde 1961, Cuba, vive con un rígido racionamiento. Estatizar, militarizar, fidelizar fue la estrategia revolucionaria.
Tampoco informan, a sus oyentes de la radio, cuando hablan de educación, -admirados porque los cubanos saben leer- que todo debe servir al poder: la prensa, los libros, el arte están controlados, el partido piensa por los cubanos. Hay analfabetismo de discusión y crítica, como bien dijo Carlos Franqui, ex director de Radio Rebelde, uno de los tantos desilusionados de la revolución cubana.
El famoso personaje que es parte de tantas camisetas, el Che, creía como los comunistas en una centralización extrema que terminara con la propiedad privada. Pensaba que desde el poder podrían construir un régimen socialista y destruir el capitalismo. El admirado “Che” persiguió al igual que los hermanos Castro, tanto a amigos de la Revolución como a opositores, homosexuales, escritores y personas que querían abandonar el país. No hay duda que lo saben Hugo Y Raúl, entonces ¿por qué no lo expresan en voz alta?
Estos periodistas, como tantos otros, olvidan y justifican con el silencio los crímenes de Castro y Guevara, quienes prometieron, en el comienzo de la Revolución, libertad y democracia, por eso fue apoyada por los cubanos. Hoy, en Cuba, no hay nada esplendoroso, sólo represión, una sociedad pobre y militarizada, donde los sueldos son bajísimos y sólo alcanzan para la subsistencia, la revolución se autodestruyó.
Durante años se observó a la URSS con una mirada idealizada. Escritores, actores, poetas, estudiantes, políticos, han puesto velos a la realidad como lo hacen aún con los resultados de la revolución castrista. No importa que el gobierno cubano esté dirigido por lideres que desprecian el sistema democrático y que tratan de forzar a la historia para que se comporte según sus deseos y que la fuerza sea el ingrediente principal para lograrlo.
Modelos semejantes se implantaron en la URSS, en China comunista y en todos los regímenes totalitarios. Lenin, fue el creador del primer totalitarismo y también de sus instrumentos de dominación, incluido, el terror masivo. Mao, intentó aplicar la teoría marxista-leninista a las situaciones concretas de China y Hitler, con insistencia revolucionaria, impuso la doctrina nacional-socialista.
Es lamentable que personas como Portal o Morales, sean ciegos a la comparación de Corea del Norte con Corea del Sur, de Puerto Rico con la isla de Cuba. No observan los adelantos de China luego de implementar políticas económicas liberales y silencian el atraso de Cuba cuya población se desespera por lo más elemental.
Los regímenes totalitarios que han surgido en el siglo XX, con el desarrollo de la tecnología y los movimientos de masa, han hecho posible que el Estado pueda controlar el poder económico y todas las fuerzas sociales: los sindicatos, el ejército, la educación, el trabajo, la ley, la burocracia política, el arte y la ciencia. Una verdadera desgracia que aún padece Cuba. Allí no hay derecho que valga más que los deseos de la burocracia estatal dominante. No creo que sea muy agradable vivir bajo la dominación de semejante monstruo..
Los admiradores argentinos de la revolución debieran leer a Juan B. Justo. El fundador del Partido Socialista decía: “Quien menos impone su persona, más impone sus ideas”. El creía que había que saber más que Marx, por eso refutó al materialismo histórico y a la dictadura del proletariado. Descartó la vía revolucionaria, la barricada, la guerra de clases. La democracia fue siempre parte de la definición de su partido, todo afiliado podía elegir y ser elegido mediante voto secreto. Fue un defensor del libre cambio y se atrevió en 1890 a proponer en vez de una revolución, la propuesta de Leandro Alem, una huelga de contribuyentes municipales A éste tipo de hombre deberían hacerle un homenaje en vez de aceptar, con muy poca crítica, a los responsables del subdesarrollo cubano.
No hay posibilidad de un futuro venturoso para Cuba si continua siendo un espantoso despotismo. El mundo democrático tiene la culpa del sufrimiento de los opositores cubanos: el que es complaciente con gobernantes totalitarios es cómplice.

Elena Valero Narváez. Autora de “El Crepúsculo Argentino”. LUMIERE.2006
evaleronarvaez@hotmail.com